11 de febrero 2004 - 00:00

Kirchner firma hoy texto final de reforma laboral

Néstor Kirchner enviará hoy al Senado el proyecto de modificación y derogación de la reforma laboral. Mientras Alberto Fernández y Carlos Tomada les explicaban ayer por la tarde a senadores peronistas y radicales el proyecto, Kirchner terminaba de repasar el texto final que firmará por la mañana. Junto con ese proyecto, el Presidente firmará el decreto de convocatoria a sesiones extraordinarias en el que se incluirá la ley laboral como tema central, habilitando de esa manera al Congreso para debatirla.

Fernández y Tomada ingresaron pasadas las 18 en el bloque justicialista del Senado. Los peronistas estaban reunidos desde las 13, cuando comenzó un almuerzo para discutir la estrategia que se prolongó hasta la llegada de los funcionarios, una hora más tarde de lo previsto.

Ayer comenzó a circular en el Congreso el primer borrador de la ley al que tuvieron acceso los diputados y senadores. La norma que hoy enviará Kirchner, y a la que tuvo acceso Ambito Financiero, comienza derogando la totalidad de la Ley 25.250 -reforma sancionada por De la Rúa-y todas las reglamentaciones posteriores que se hicieron. Hasta ahí, el golpe de efecto moralizador que el gobierno quería dar eliminando lo que llaman, en el mismo idioma que los sindicalistas, la «ley corrupta», aunque no haya sentencia todavía sobre la cuestión de los supuestos sobornos. Luego comienzan las modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo, 20.744, arrancando en el artículo 2 por la fijación de un plazo de 15 días para el preaviso en caso del trabajador y del mismo período para el empleador en caso de período de prueba, de un mes para trabajadores con hasta 5 años de antigüedad y, de allí en adelante, dos meses. También ratifica el esquema que fue adelantado sobre indemnizaciones y la reducción a tres meses del período de prueba.

• Poder de policía

En ese punto se generó una polémica sobre la utilidad o no de contar con un período de prueba más flexible que el que propone el gobierno con la reducción a tres meses: «Es un tema que todavía no está zanjado. El período de prueba es un instituto que no se sabe si sirve o no», dijo Tomada.

Pero los senadores no pusieron demasiado énfasis en estos temas en la reunión de ayer con Fernández y Tomada. Quedaron más preocupados cuando Tomada -que llevó adelante toda la cuestión técnica de la ley-explicó que desde ahora la Nación retomará el poder de policía del trabajo que en el gobierno de Raúl Alfonsín se había delegado en las provincias.

El primero en reaccionar fue el pampeano Rubén Marín, quien, a fuerza de protestas, consiguió morigerar al ministro de Trabajo: « Quédense tranquilos, que la inspección es de la Nación, pero vamos a acordar que el manejo sea de las provincias», les dijo Tomada.

•Aportes patronales

La pampeana Silvia Gallego eligió criticar la baja de aportes patronales de 33% que se estableció para trabajadores nuevos de empresas de hasta 80 empleados y de 50% para quienes tomen a beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar. «Nunca se ha probado que ese sistema sirviera para generar empleo. ¿Es bueno seguir insistiendo en la baja de aportes como generador de empleo cuando está visto que desfinanció al sistema previsional, pero no creó empleo y hoy se insiste con lo mismo?», le preguntó a Tomada.

El ministro le dio la razón, pero explicó: «Con esto se busca una alternativa a quienes tienen planes Jefas y Jefes de Hogar. Es una forma de ir reduciendo los subsidios», dijo.

Sonia Escudero pidió que las negociaciones de paritarias se lleven adelante en las provincias, algo que Tomada prometió analizar.

Fuera de lo técnico-político, el tramo más curioso del encuentrofue cuando Antonio Cafiero y Eduardo Menem comenzaron a relatar la historia de cómo se había sancionado la anterior reforma laboral, durante el gobierno de De la Rúa. Ambos recordaron que el peronismo la había apoyado y Marín agregó: «Yo era vice presidente del Consejo Nacional Justicialista y les pedí a nuestros senadores que la apoyaran».

La referencia histórica tuvo su momento cómico. Fue cuando Eduardo Menem, aludiendo a que la reforma se tratará en la Comisión de Trabajo del Senado controlada por el radicalismo, dijo: «Por favor, que haya taquígrafos en esas reuniones, porque, como las presiden los radicales, seguro va a haber quilombo».

El final de la reunión tuvo una sorpresa que Eduardo Menem disfrutó como nadie: «El actual proyecto básicamente respeta la estructura normativa laboral de la década del '90", dijo Tomada. Nadie entendió muy bien la aseveración, sobre todo viniendo del gobierno de Kirchner y de un ministro que apoya una reforma bien alejada de la idea que Carlos Menem tenía de la legislación laboral. Pero mucho creyeron entender que Tomada se refería a la intención de generar empleo, ya que sólo eso puede unir ambas situaciones.

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