Kirchner firma hoy texto final de reforma laboral
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El primero en reaccionar fue el pampeano Rubén Marín, quien, a fuerza de protestas, consiguió morigerar al ministro de Trabajo: « Quédense tranquilos, que la inspección es de la Nación, pero vamos a acordar que el manejo sea de las provincias», les dijo Tomada.
•Aportes patronales
La pampeana Silvia Gallego eligió criticar la baja de aportes patronales de 33% que se estableció para trabajadores nuevos de empresas de hasta 80 empleados y de 50% para quienes tomen a beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar. «Nunca se ha probado que ese sistema sirviera para generar empleo. ¿Es bueno seguir insistiendo en la baja de aportes como generador de empleo cuando está visto que desfinanció al sistema previsional, pero no creó empleo y hoy se insiste con lo mismo?», le preguntó a Tomada.
El ministro le dio la razón, pero explicó: «Con esto se busca una alternativa a quienes tienen planes Jefas y Jefes de Hogar. Es una forma de ir reduciendo los subsidios», dijo.
Sonia Escudero pidió que las negociaciones de paritarias se lleven adelante en las provincias, algo que Tomada prometió analizar.
Fuera de lo técnico-político, el tramo más curioso del encuentrofue cuando Antonio Cafiero y Eduardo Menem comenzaron a relatar la historia de cómo se había sancionado la anterior reforma laboral, durante el gobierno de De la Rúa. Ambos recordaron que el peronismo la había apoyado y Marín agregó: «Yo era vice presidente del Consejo Nacional Justicialista y les pedí a nuestros senadores que la apoyaran».
La referencia histórica tuvo su momento cómico. Fue cuando Eduardo Menem, aludiendo a que la reforma se tratará en la Comisión de Trabajo del Senado controlada por el radicalismo, dijo: «Por favor, que haya taquígrafos en esas reuniones, porque, como las presiden los radicales, seguro va a haber quilombo».
El final de la reunión tuvo una sorpresa que Eduardo Menem disfrutó como nadie: «El actual proyecto básicamente respeta la estructura normativa laboral de la década del '90", dijo Tomada. Nadie entendió muy bien la aseveración, sobre todo viniendo del gobierno de Kirchner y de un ministro que apoya una reforma bien alejada de la idea que Carlos Menem tenía de la legislación laboral. Pero mucho creyeron entender que Tomada se refería a la intención de generar empleo, ya que sólo eso puede unir ambas situaciones.




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