26 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner lleva purga también a Policía y las demás fuerzas

"Fuerzas Armadas jerarquizadas, comprometidas con el futuro y no con el pasado", afirmó ayer Néstor Kirchner en su mensaje al asumir como presidente de la Nación. En esta breve referencia del nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas hay que buscar la explicación de la virtual purga que ha decidido aplicar en los mandos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, pasando a retiro a 46 generales, almirantes y brigadieres (25 del Ejército, 9 de la Armada y 12 de la Fuerza Aérea). Que en el caso de ser designado como jefe de la Policía Federal, el actual jefe del departamento de Delitos Complejos, comisario inspector Carlos Alberto Sablich, significará el retiro de más de 30 comisarios; poda invernal que también alcanzará a la Gendarmería y la Prefectura Naval.

No se escuchó ninguna objeción profesional a los jefes de las FF.AA. que asumirán en lugar de los actuales. A lo sumo, se les achacó llegar por «amiguismo» con el nuevo presidente, como es el caso del general Roberto Bendini, jefe de la IX Brigada de Infantería con asiento en Río Gallegos. Gestor el viernes pasado, por orden de Ricardo Brinzoni, de un pedido a Kirchner para que revisara su decisión. A lo que el electo se negó, reivindicando su derecho a hacerlo. Y que en su momento dicen que fue postergado su ascenso a general -pasó antes por la instancia del coronel mayor-, por haber tenido la rebeldía de reclamar judicialmente por el recorte del 13% en sus haberes. Otro jefe que cuenta con pergaminos para exhibir es el contraalmirante Jorge Omar Godoy, un marplatense que es jefe del Area Naval Austral -con asiento en Ushuaia-, además de haber comandado el buque escuela fragata Libertad, siguió en Alemania la construcción de las primeras Meko, las corbetas y destructores misilísticos. Al brigadier mayor Jorge Alberto Chevallier -que era candidato a reemplazar a Walter Barbero- le tocará, en cambio, relevar a Juan Carlos Mugnolo en el Estado Mayor Conjunto, cumpliendo con una aspiración de los aviadores: volver a un destino que no ocupaban desde 1989, cuando se fue Teodoro Waldner, designado por Raúl Alfonsín.

El cuestionamiento más vehemente desde las FF.AA. es que se perderán oficiales superiores muy valiosos por sus antecedentes y profesionalismo. Entre los más antiguos como Julio Hang o Mario Castagneto, Carlos Carbone y Juan Martínez Villada. Más modernos, se irán a sus casas Horacio Mir González -responsable del desarrollo del proyecto de los Skyhawk A4 en Villa Reynolds- y Francisco Goris, además del más politizado Daniel Reimúndez -ex agregado militar en Washington-, a cuya altura se producirá el corte en Ejército. Detrás de él viene Bendini.

El martes de la semana pasada, Kirchner le informó a su ministro de Defensa, José Pampuro, de esta decisión, en una conversación en la Casa de Santa Cruz. Demudado, el ahora ex secretario general de la Presidencia de Duhalde intentó desplegar ante el presidente electo las razones que abonaban -en opinión recogida entre sus cultivados amigos de las tres fuerzas- la conveniencia de una sucesión menos traumática. Además, habría fatigado los quinchos castrenses desde que asumió con Duhalde cultivando a los uniformados a quienes ahora debe mandar a casa. Se esfumaba el primer objetivo de los mandos castrenses de durar en sus funciones hasta fin de año. Las prioridades habían cambiado, incluso la falta de las tradicionales internas por los ascensos que hacían trascender los verdes del Ejército. Ahora debían pelear para no quedar en el acto, todos, fuera de juego.

• Razón endeble

«¿Por qué, cuál es la razón de este corte?», lo interrogó el ministro aún nonato para esas horas, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando. Que era exactamente lo contrario del consejo que había recogido de los uniformados. «Primero, porque tengo que hacer una señal de autoridad», le dijo Kirchner. Pero, fundamentalmente, porque el Presidente dice estar convencido de que la Corte no le va a sacar al gobierno la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. «Y cuando los jueces vuelvan a la carga sobre muchos militares que están en actividad citándolos, habrán pasado a retiro», fue la reflexión final escuchada, restándole presión al gobierno. Una razón endeble, porque los pliegos con los antecedentes de todos los generales han pasado no menos de dos veces por la Comisión de Acuerdos del Senado, un filtro mortal para más de un candidato en los últimos 20 años.

Esa misma noche, Pampuro buscó ayuda y se puso en contacto con Duhalde, trasladándole a él su angustioso interrogante. «Si no estás de acuerdo, no aceptés el ministerio; pero no te olvides de que vos sos el que instrumenta las políticas en defensa del Presidente», fue la respuesta escuchada. «Y creo que en ese punto no hay retorno, está irreductible», agregó el hoy ex mandatario. La respuesta de Duhalde era coherente con una actitud asumida por Kirchner desde antes del domingo 27 de abril, cuando sistemáticamente se negó a responder preguntas de los medios sobre las Fuerzas Armadas, incluso ante cuestionarios con preguntas por escrito que le hicieron llegar.

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