22 de octubre 2004 - 00:00

Kirchner: "Me pongo al frente de la lucha por la seguridad"

Néstor Kirchner usó ayer una tribuna política en el conurbano para declararse al frente de la lucha contra la inseguridad. Reconoció así que la ola criminal que devasta la zona metropolitana del país es el problema más grave. También que es el desafío más serio que enfrenta el gobierno. El Presidente dijo esto junto a Felipe Solá y pocas horas después de reunirse con Eduardo Duhalde. Son dos señales que conforman la base de un entendimiento político del que ninguno se puede desentender. Ayer en Temperley un asaltante mató a un comisario retirado. Se conoció el secuestro por dos horas de una cuñada del periodista Bernardo Neustadt. También se cumplieron 23 días del secuestro de Patricia Nine por cuya libertad pidieron centenares de vecinos, familiares y amigos, entre ellos Juan Carlos Blumberg, en un acto anoche en Moreno.

Felipe Solá, la vicegobernadora Graciela Giannettasio y el diputado Osvaldo Mércuri festejan el ingreso anoche de Néstor Kirchner al palco desde donde el Presidente se declaró al frente de la lucha contra el delito.
Felipe Solá, la vicegobernadora Graciela Giannettasio y el diputado Osvaldo Mércuri festejan el ingreso anoche de Néstor Kirchner al palco desde donde el Presidente se declaró al frente de la lucha contra el delito.
Néstor Kirchner aseguró anoche que no se dejará «amedrentar» por «los delincuentes», prometió encarar una «batalla» contra el delito, especialmente en el conurbano, y pronosticó que, en un «tiempo no muy largo» la seguridad volverá «a reinar» en el país.

El Presidente no eligió el lugar ni el momento al azar. Lo hizo durante un acto político, junto a Felipe Solá, en Tres de Febrero, corazón del Gran Buenos Aires, la zona más castigada por la delincuencia, y mientras Patricia Nine permanece cautiva desde hace 24 días. (Ver nota en pág. 16.)

Horas antes, el Presidente había dispuesto -a través del ministro del Interior, Aníbal Fernández- el relevo de los efectivos de la Policía Federal que participaron del allanamiento a la casa de la familia de Ezequiel Demonty, joven que murió ahogado al ser obligado a cruzar a nado el Riachuelo, crimen por el que fueron condenados nueve policías.

A ese incidente se debió la referencia de Kirchner respecto de la necesidad de contar con «una Justicia y policías honestos» para enfrentar la delincuencia. Con eso, auguró, que «en un tiempo no muy largo la seguridad va a volver a reinar en nuestro país».

Y, en ese sentido, prometió «afrontar con toda la dignidad y la responsabilidad la batalla contra la inseguridad en toda la Argentina; en especial en el conurbano». «No nos vamos a dejar amedrentar ni asustar por los delincuentes», advirtió.

Kirchner
visitó Tres de Febrero, distrito que gobierna el metalúrgico Hugo Curto, uno de los intendentes con menor acceso al Presidente, para anunciar obras públicas. Es su segundo acto en el conurbano en los últimos días: la semana pasada estuvo en Quilmes, terruño del ministro Aníbal Fernández.

Pero del acto de ayer no quedó excluido el duhaldismo: estuvieron presentes la vicegobernadora Graciela Giannettasio; el diputado Osvaldo Mércuri y los intendentes de San Fernando, Gerardo Amieiro; de Ituzaingó, Alberto Descalzo; y de Hurlingham, Luis Acuña, entre otros, que junto a otro invitado VIP, el camionero Hugo Moyano, miraron de reojo los carteles que fuera del complejo municipal, promovían la candidata de Cristina Fernández de Kirchner como senadora bonaerense.

Además,
Kirchner volvió a compartir escenario con Solá, en otro gesto de respaldo con el gobernador. Adquiere especial relevancia porque se produce horas después de la reunión que Kirchner mantuvo el miércoles con Juan Carlos Blumberg, duro crítico de Solá y León Arslanian.

Pero la inseguridad no fue el tema excluyente en la diatriba presidencial. También enfocó otro de los problemas que golpean en el corazón del conurbano: la desocupación.

Al respecto, anunció que el próximo índiceoficial de desempleo rondará entre
«el 13,2 o 13,1», lo que mostraría una baja respecto de la última medición del INDEC.

Continuando con la línea de buenos augurios, sostuvo que este año la economía crecerá 7%. «Se
va a crecer por segundo año consecutivo a 7 por ciento o más».

Se llama Hugo Diamante y parece predeterminado a quedar asociado a problemas con valores. Diamante es uno de los protagonistas de un escándalo de grandes proporciones que, desde Catamarca, el foco del incendio, puede trasladarse al gobierno nacional. El affaire ya hizo rodar la cabeza del secretario de Desarrollo Social de la provincia, Pablo Córdoba Molas. Tuvo que renunciar cuando se descubrió que $ 5 millones destinados a capacitación se habrían distribuido entre fundaciones que no pueden dar cuenta de sus gastos (una de ellas adujo pago de honorarios al filósofo Carlos Alvarez Teijeiro, pero el profesor aclaró que sólo le pagaron $ 300 por una charla).

Diamante es uno de los titulares de las fundaciones involucradas (IDEIA) y en la Legislatura catamarqueña comenzaron a circular pedidos de informes para que aclare «por qué realizaba gestiones para conseguir fondos ante el gobierno de la Nación». Circulan muchas hipótesis, algunas de ellas capciosas, en el distrito administrado por Eduardo Brizuela del Moral. Una de ellas supone -hasta ahora con pocos indicios- alguna vinculación entre Diamante y el sindicalista Armando Mercado, residente en Catamarca. Se trata de «Bombón», ex cuñado de Néstor Kirchner, quien estuvo casado durante años con la ministra de Acción Social, Alicia Kirchner.

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