Kirchner: "No voy a ser presidente"
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Entornista: Ahora va a parar la pelota y mirar. No va a ser presidente del partido. Nunca quiso serlo y ya se lo aclaró a Duhalde muchas veces. Quiere que se renueve el partido y que eso lo haga el propio partido, sin intervención de la Justicia. Está esperando que la jueza María Servini de Cubría autorice a que se pueda llevar adelante ese proceso desde la conducción que queda ahora o desde el congreso.
P.: Entonces, por qué se exaltó tanto, pidió renuncias... ¿Qué lo enojó?
E.: Con los que renunciaron, nada. Con otros, varias cosas. En primer lugar, lo de la ESMA. No entiende qué quiso hacer (Felipe) Solá invitando a los demás gobernadores. También lo enojó, como consecuencia de eso, la carta que le hicieron como solicitada los cinco gobernadores. Con De la Sota, es cierto, hay un problema particular.
P.: ¿Por qué?
P.: ¿Qué más le molestó?
E.: Bueno, le rechazaron la anmistía que había pedido. Era para gente de él. Además le abuchearon a la mujer, se lo bajaron a Acevedo y finalmente lo de Fellner no estuvo brillante.
E.: El discurso. No fue un buen discurso para ese congreso, para las circunstancias que debía manejar. Por otra parte, Néstor cree que hizo gestos muy respetuosos hacia el partido para que le agradezcan con semejante agresividad. Fíjese que no puso a nadie de la Casa Rosada en la mesa. Ni siquiera los hizo participar del congreso. ¿Hace cuánto alguien tenía esa delicadeza?
P.: Sí, pero al no haber nadie de él también se complica la negociación, no se sabe qué es lo que quiere y se termina mal.
E.: Tiene razón. Pero él le dio instrucciones a Mazzón, que después no se cumplieron. ¿Qué quiere que haga, con los problemas que tiene? Ahora está dispuesto a modificar la metodología, hacer reuniones mensuales, hablar con la mesa que conduzca el partido. No está cerrado a nada.
P.: ¿En qué más está pensando?
E.: Néstor quiere un partido que se renueve en las caras.Y de estructura chica. No le gusta el aparataje y tal vez ésa es la única distancia que tiene con Duhalde. ¿Cuánta gente? No sé, una mesa dinámica, donde no haya un patrón, digamos 4 o 5 secretarías y una mesa con no más de 10 dirigentes, algo así, con caras nuevas.
P.: ¿Qué son caras nuevas?
E.: Bueno, para él el «Gallego» ya tuvo su hora. Fellner es una cara nueva, él lo ve como más joven que De la Sota, por ejemplo.Ahora, claro, con lo que pasó... No sé si Fellner podrá ser el hombre. También hubo abusos, gente que se pasó de viva. Las mujeres iban a tener 2 lugares y se quedaron con 6. Los sindicalistas, lo mismo...
P.: ¿Con Duhalde cómo quedó la cosa?
E.: No está tan mal como parece. El sabe que los bonaerenses son difíciles, que siempre va a haber problemas. Pero me consta que le ofreció encabezar el partido y que Duhalde no quiso.
P.: ¿Tanto ruido para tan pocos agravios?
E.: Si usted mira lo que sucede en el gobierno desde que asumimos habrá ya advertido que Kirchner tiene una forma de resolver los conflictos que es siempre la misma. Mala o buena, es la de él. Consiste en dejar que estallen los problemas y, cuando se rompió todo, juntar los pedazos y trabajar con lo que queda. Así es casi en todo.
P.: ¿Cómo va a afectar este conflicto peronista el tratamiento de la ley de coparticipación?
E.: Para el Presidente ése no es un tema importante. Lo habló varias veces con la gente del Fondo y cuando les pregunta para qué quieren modificar esa ley no le saben decir. La recaudación mejora día a día para las provincias, por lo tanto lo que hay que hacer es calmar la obsesión del Fondo.
P.: Daría la impresión de que el único tema que el gobierno considera serio en relación con el Fondo es el de la deuda...
E.: Néstor cree que los acreedores se van a sentar. Tarde o temprano van a aceptar una oferta. Claro, cuando ven la recaudación que aumenta piden más. Pero cuando hablo con él del tema, que es casi todos los días, siempre me dice: «Hay que mantenerse en la pulseada, no voy a aflojar un carajo».




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