7 de diciembre 2006 - 00:00

Kirchner pidió a Scioli que defina relación con Duhalde

Daniel Scioli saludó ayeren el Senado a su sucesoren la candidatura poroficialismo a la jefatura delGobierno porteño, DanielFilmus.
Daniel Scioli saludó ayer en el Senado a su sucesor en la candidatura por oficialismo a la jefatura del Gobierno porteño, Daniel Filmus.
Si la política kirchnerista sigue manteniendo su lógica tradicional, dentro de las próximas 96 horas -a más tardar- el país debería conocer una declaración pública de repudio a Eduardo Duhalde y su círculo. El autor de ese rechazo previsible es Daniel Scioli. Cabe esperar esas novedades porque son la derivación lógica del diálogo que el vicepresidente mantuvo con Néstor Kirchner no bien regresó de México, el martes.

El Presidente recibió a su segundo manifestando alguna irritación. Después de mostrarle una nota publicada en este diario, le preguntó: «¿Viste la encerrona que te hizo Eduardo Duhalde?». Se refería a las advertencias que le transmitió el ex mandatario a José Scioli, el hermano del vice, al recibirlo en el San Juan Tennis Club el jueves de la semana pasada. En esa oportunidad, Duhalde reclamó: «Decile a Daniel que llegó la hora de definir en qué vereda está. El no debería aceptar el ofrecimiento que le hicieron (la candidatura a gobernador bonaerense). Es como hipotecar toda su credibilidad con gente que no lo quiere. Le deberías avisar que nosotros le complicaríamos la campaña».

Scioli trató de excusarse por lo ocurrido. «Vos sabías que mi hermano iba a hablar con Duhalde, ¿o no?» Kirchner: «Claro que sabía. Si lo mandé yo...». Sorprendido, el protocandidato siguió escuchando: «El problema no es esa visita de tu hermano. El problema es que yo ya te había dicho antes de que suceda todo esto que debés definirte. Duhalde está enfrente de nosotros. ¿Lo entendés?».

  • Meditación

  • Sin necesidad de pasar por estas advertencias y lecciones, dirigentes que tuvieron compromisos más estrechos con los Duhalde -y premios más modestos que el que se le ofrece a Scioli-, como Aníbal Fernández o José Pampuro, no necesitaron que nadie les indique la conveniencia de romper lazos con ese pasado a través de declaraciones agresivas. El axioma por el cual no deben dejarselas convicciones en la escalinata de los edificios públicos vale, en la administración actual, sólo para Kirchner.

    El vice, según comentan en su intimidad, medita ahora sobre la conveniencia de aceptar esta especie de rito de pasaje hacia la condición de candidato oficialista. El fin de semana que se aproxima es muy distinto del que había imaginado en México, entre las celebrities latinoamericanas que asistieron a la asunción de Felipe Calderón. En el Distrito Federal, el plan era comenzar a discutir con Felipe Solá las condiciones de la transición, garabatear los nombres del gabinete provincial que designaría en caso de triunfar y, lo más importante, buscar la manera de pedirle a Kirchner que recree una especie de nuevo «fondo del conurbano» para compensar a la provincia por la desproporción existente en los recursos.

    Ese programa, muy optimista, fue sustituido por el actual. Es decir, dar con la fórmula más acertada para demostrar que con el duhaldismo no hay connivencia alguna, sin por eso desatar los demonios con los que el ex presidente, envuelto en una bata blanca, lo amenazó a través de su hermano.

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