29 de abril 2005 - 00:00

Kirchner pone tenso al canciller sobre la candidatura porteña

Desde este fin de semana que viene la conducción del PJ porteño comenzará a definir cómo llegará a las elecciones de octubre, con la consigna de que la campaña debería ser corta, es decir, los candidatos no se presentarán todavía. Y ya se habla de dar al menos dos franquicias de candidatos a legisladores porteños para acompañar la lista de postulantes a diputados nacionales del distrito. De eso y más se habló en diferentes mesas la noche del miércoles, cuando el gobierno casi a pleno salió a festejar el lanzamiento de la campaña electoral del oficialismo y la consagración de Alberto Fernández como presidente del PJ porteño.

La figura de Cristina Fernández de Kirchner en ese acto del miércoles a la noche en el estadio porteño de Obras, conformaba más que a nadie, en los corrillos de ayer, al jefe de Gabinete. Es que Alberto Fernández ya pensaba en la senadora como candidata porteña para 2001, un proyecto que ahora ve casi plasmado con la idea que maneja el gobierno sobre la postulación de Cristina de Kirchner: que haga campaña en la Capital Federal aunque sea candidata por la provincia de Buenos Aires.

Después del acto, la cúpula del PJ porteño y los ministros que acudieron a la cita se dieron tiempo para repartirse en diferentes mesas a cenar en diversos barrios de la Capital Federal.

Alberto Fernández
departió con varios dirigentes antes de sumirse a los platos. Tomó primero un café con su compañero de la escuela secundaria, Héctor Capaccioli, quien por estos días parece aquejado de varias penas que escuchó el jefe de Gabinete. El secretario de Descentralización porteño le juró fidelidad a su amigo, pero le reprochó que se hable tanto de su destino cuando no se concreta esa futurología, como que sería reemplazante de Julio Bárbaro en el COMFER, como que también se divulguen tres o cuatro congresales menos de los que obtuvo en la interna.

El jefe de Gabinete también tuvo que explicar después del acto por qué había llegado con retraso, lo que provocó que Cristina Fernández, su partenaire esa noche, lo debiera esperar en un entrepiso del estadio. La ansiedad de la senadora, preguntando cada cinco minutos: «¿Dónde está Alberto?», provocó la desesperación de «Pepe» Albistur. El secretario de Medios iba y venía rodeado de la troupe farandulera que llevó al acto (Litto Nebbia, Víctor Laplace, entre otros) de aquí para allá y repetía: «Cierro el satélite», en alusión a que se procuraba que la trasmisión saliera a las 20 por los noticieros de TV. «Quizá no lo anotó en la agenda», ironizó Daniel Filmus sobre el retraso de A.Fernández, poniendo más nervios para la ocasión. En el medio de ese desborde, los guardias que proveyó Andrés Rodríguez (UPCN) insistían en que «hay un señor gordito que dice que trae una carta de Rafael Bielsa y pide pasar». Lo reconoció el director de la Corporación Puerto Madero, Juan Manuel Olmos. «Es Eduardo Valdes», presentó, pero la adhesión del canciller al acto nadie la quería tomar hasta que llegara Alberto Fernández, pero como era cuestión de hacer tiempo se leyó sin mayor burocracia.

• Sin definirse

«Justo me llamó el Presidente», se excusó el jefe de Gabinete, ya un latiguillo para saldar esos trámites. Pero todos terminaron con algarabía. A Filmus no parece convencerle la posibilidad de ser candidato a diputado nacional por la Capital Federal, algo que promueve A. Fernández. «Todavía no está definido», tranquilizó el nuevo titular del PJ Capital.

A. Fernández
confió a varios, entre ellos al sindicalista Víctor Santa María y al secretario de Seguridad, Alberto Iribarne, y al propio Filmus, que durante el viaje a Roma, Néstor Kirchner intercambió algunas frases con Bielsa: el mismo temor que el ministro de Educación plantea el canciller; el Presidente le dijo que va a «estirar todo lo que pueda» el anuncio sobre los candidatos y que quiere que la campaña electoral sea corta. No lo confirmó a Bielsa como postulante, pero le abrió más las dudas: «es posible que seas», le habría dicho Kirchner, pero también que «te quiero como canciller». Para algunos eso sonó como algún deseo ínfimo de A. Fernández para que el canciller se quede donde está y no le sea un inconveniente a él para su eventual postulación de 2007 a reemplazar a Aníbal Ibarra.

Se comentó además sobre la ausencia de
Daniel Scioli en el acto, otro rival para la pelea porteña dentro de dos años, pero que sí estaba el sciolismo.

Entre otros avatares resultó que
Iribarne pidiera al jefe de Gabinete no ser expuesto sobre temas partidarios. Es que el secretario de Seguridad es vicepresidente del PJ Capital y no le parece correcto que los movileroslo comiencen a consultarsobre esos temas partidarios y terminen hablándole de secuestros, ya que quiere hablar sólo de su área y cuando él lo considere.

• Críticas

No les gustó algunos que en el acto hubiera tanto despliegue del sindicalismo, que en definitiva se llevó la porción más grande en la conducción del PJ de la Capital, entre el Suther de Santa María, UPCN de Andrés Rodríguez y los taxistas de Omar Viviani, entre otros. Así criticaron los funcionarios de la noche, que Rodríguez había alardeado con el sistemade seguridad que dispuso en el estadio, pero que finalmente todo concluyó en orden.

La verdadera puja comenzarála semana que viene cuando en el PJ se empiecen a urdir las candidaturas a legisladores porteños. Aunque se resisten todos,
a último momento se sabe que una sola boleta no alcanza para todas las promesas, por eso la lista de candidatos a diputados nacionales tendría varias versiones, al menos dos: una iría acompañada de una lista de candidatos a legisladores porteños del PJ y uno o dos con transversales de diferentes orígenes. En una de esas irían los candidatos de Ibarra.

Dejá tu comentario

Te puede interesar