1 de julio 2005 - 00:00

Kirchner recibe a Duhalde

Cuando más tensa parece una pelea, es inevitable esperar la paz. Eduardo Duhalde lanzó anoche la candidatura de Chiche González a la senaduría nacional por Buenos Aires. Enfrente, Néstor Kirchner va a anotar a su esposa, Cristina Fernández, para enfrentarla. Hoy la jornada la dedicarán los peronistas a definir listas también confrontativas de esos sectores para las candidaturas a cargos menores del distrito más grande del país. Estas escaramuzas son, sin embargo, la antesala de un encuentro, entre hoy y mañana, del Presidente y el cacique bonaerense para definir los términos de un acuerdo final para las elecciones del 23 de octubre. Duhalde resignaría la postulación de su esposa para que Cristina se inserte en un esquema diseñado por él. Dirá que lo hace para defender a un gobierno que también es de él y de cuyo presidente espera concesiones que le ha negado hasta ahora.

Las próximas 48 horas serán, muy probablemente, las de una negociación personal entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde que le permita al Presidente postular sin riesgos a su esposa, Cristina, como candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires. Se agotó cualquier instancia mediadora, y estos dos caudillos deberán reunirse y acordar o disentir, cara a cara.

Para esta instancia de la interna, Duhalde completó anoche los últimos movimientos de la encerrona que le ha venido preparando a Kirchner en los últimos meses. El bonaerense presentará hoy ante la Justicia electoral las listas de diputados y senadores provinciales del PJ, en las que figurarán, además, candidatos a concejales de numerosos intendentes de los que han jurado fidelidad a la Casa Rosada. Son jefes de distritos que no quieren, por seguir a Kirchner y a Solá, dejar vacante la marca del PJ en sus localidades.

Una vez agotada esta fase de su estrategia, Duhalde apretó el último torniquete. Anoche, reunido en la sede del PJ de la provincia de Buenos Aires con los principales dirigentes de su corriente interna, resolvió que su esposa Chiche se postulará a la senaduría nacional acompañada por José María Díaz Bancalari. El primer candidato a diputado nacional de esa oferta, que irá bajo el rótulo del PJ, será Jorge Villaverde, líder indiscutido del partido de Almirante Brown y uno de los hombres más cercanos a Duhalde desde hace décadas.

La presencia de Bancalari en la fórmula con Chiche cobija varios significados.

Reconoce la arista irónica de que el presidente del bloque oficialista de Diputados suscriba las listas duhaldistas, lo que debe resultar seguramente incómodo para la Casa Rosada, que debe confiarle las leyes. Además, la postulación de Díaz Bancalari es una saeta envenenada para Kirchner. El corazón del peronismo bonaerense sabe que durante el último viaje que realizaron a Europa, para la coronación de Benedicto XVI, el Presidente le reclamó al diputado: «Mono, decidí si vas con ellos o con nosotros». La respuesta fue incómoda: «Néstor, yo pensé que nosotros éramos todos nosotros. ¿De qué te sirvo traicionando a Duhalde?». Testigo de la charla, Aníbal Fernández quedó ofendido con su viejo amigo por el desaire que traía consigo el argumento de Díaz Bancalari. Como era obvio, anoche el kirchnerismo salió a reclamarle la jefatura del bloque peronista que tanto ansía. El rionegrino Osvaldo Nemirovsci fue el encargado de aclararle: «En esta situación no puede presidir mas la bancada».

Dispuestas las piezas con esta configuración, Kirchner debe resolver si postula a su esposa en contra del PJ, enfrentada a la mujer de Duhalde y desde un partido integrado por piqueteros, representantes de organizaciones civiles, expresiones del radicalismo disidente, etcétera. El panorama es bastante claro: el Presidente deberá reflexionar mucho antes de tomar esa decisión. Por eso anoche desde la Casa Rosada comenzó a buscarse el acercamiento con Duhalde, tal como este diario anticipó en su edición de ayer.

• Escenografía

Ahora el problema principal de la Casa Rosada será la escenografía de esta negociación en la cúspide, que podría terminar en un acuerdo. El escenario más probable es que Duhalde retire a su esposa en un emocionado aporte a la gobernabilidad, para que la mujer de Kirchner se inserte en un esquema inicialmente diseñado en Lomas. Esta picardía es clave para entender la jugada de anoche: el ex presidente ubicó como segundo de Chiche al candidato que casi seguramente llevaría el Presidente como segundo de Cristina. Una vez completada esta fase, la más importante de la transacción, los dos caudillos deberán repartirse la lista de diputados. Y, seguramente, habrá alguna incorporación kirchnerista en las postulaciones provinciales.

No habrá marketing que alcance para ocultar los rasgos más desagradables de esta escena para el paladar de la Casa Rosada:

• Habrá que ocultar que Kirchner retrocede después de un conflicto que se le pasó de punto (como los que llevó adelante con las empresas privatizadas, con el FMI, con el Vaticano, con Shell, con Lula da Silva, etcétera).

• Deberá disimularse que se abre una instancia de negociación, cuando no de pacto, «con los viejos sectores de la política».

• Tendrá que soslayarse que el acercamiento a Duhalde puede entrañar alguna humillación para Felipe Solá, quien soñó con algo más que con durar hasta 2007 en su sillón.

Son muchos objetivos, tantos que podrían entorpecer lo que anoche parecía más claro: que una vez demostrada su gravitación sobre la maquinaria del PJ provincial, a Duhalde le resulta barato cualquier acuerdo con Kirchner en la instancia nacional.

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