5 de enero 2004 - 00:00

Kirchner sugestivo

Se sabe que -salvo a Horacio Verbitsky y Miguel Bonasso, a quienes recibe directamente- el presidente Kirchner se encuentra con los periodistas a través de su jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Esta vez le tocó a Eduardo van der Kooy, de «Clarín», ante quien dejó definiciones importantes en diversos temas, desde su hipotética reelección en cuatro años hasta la relación con los sindicalistas y los piqueteros, pasando por el próximo voto sobre Cuba y las tensiones con Eduardo Duhalde y el FMI. Lamentablemente, el artículo sólo cita esquemáticamente al Presidente, por lo que estos temas sólo quedan enunciados y sin fundamentación. De cualquier modo, vale la pena repasar sus definiciones:

• «Al país, al sistema político, le haría bien otro presidente cuando yo termine estos cuatro años.» La frase del Presidente provocó desconfianza en el periodista, que recuerda que cuando era gobernador de Santa Cruz cambió la Constitución para permitir la reelección indefinida. «Sé que lo que digo puede provocar dudas. Hasta quizá me falte autoridad para decirlo», desconcierta el mandatario. Por ahora, sus gestos hacen difícil creerle que piense seriamente en no presentar batalla en 2007, si es que la realidad lo mantiene en carrera.

Como casi todos los presidentes, Kirchner llegó al poder despotricando contra los «gordos» de la CGT pero termina negociando con ellos.

Además, en el artículo la emprende contra sus sindicalistas preferidos, Hugo Moyano y Víctor De Gennaro, y dice que en materia de legislación laboral «los dirigentes de la CGT son los que mejor entienden una nueva legislación». Alberto Fernández, por su parte, añade que «no se trata de anular todo sino de cambiar aquellas normas que han fracasado». Es decir: la derogación no tiene que ver con una cuestión de principios por las denuncias de coimas en la tramitación de la ley, sino de contenidos que no gustan. «Moyano quiere volver a la legislación de los '50 y Víctor tiene la visión de un país que no existe», remató.

• Piqueteros

• A los piqueteros duros les ofreció sumarse «a la comisión que indague en la muerte de los dos piqueteros de la estación Avellaneda. Pero deben corresponder con algo: que acaben con los cortes».

• Sobre su relación con Eduardo Duhalde, apela a una frase que ya es clásica cada vez que se habla de diferencias entre ambos: «No podemos poner en riesgo la estabilidad política». Es curioso cómo ambos apelan a esa idea una y otra vez, queriendo significar que ninguno cruzará ciertas líneas para evitar desatar una puja que ponga en riesgo la gobernabilidad. En cualquier país civilizado, esa discusión -una versión criolla de la Guerra Fría y la disuasión nuclear- no debería tener sentido.
La desestabilización de un gobierno debería estar más allá de cualquier maquinación.

• Sobre el Fondo Monetario Internacional, dijo que «es poco serio» pretender modificar la pauta de superávit primario de 3% «que firmamos hace pocos meses. Y tampoco será factible para 2005», anticipó antes de resaltar que el crecimiento económico mayor que el calculado en el acuerdo hace que el superávit fiscal en pesos sea mayor que el estipulado. Un argumento válido si no hubiese dado la orden de gastar todo lo que excediera la cifra pactada.

• Sorprendió también Kirchner al hablar del voto sobre Cuba en la ONU. «Hoy no haría ningún cambio», señaló poco tajante. Y refirmó el sentido que quiso dar a sus palabras afirmando que «Fidel también se equivoca» y poniendo en duda el viaje a La Habana esperado para el mes que viene.

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