Kirchner y Duhalde, sin margen ya para pelearse
La primera consecuencia de la estrepitosa separación de Gustavo Béliz del gabinete de ministros de Néstor Kirchner se palpaba ayer en muchos sectores políticos: el actual primer mandatario y su antecesor, Eduardo Duhalde, han acortado extraordinariamente el margen que tenían para pelearse en vísperas de la elección de 2005, aunque se desprecien mutuamente. A Duhalde le dan mal las encuestas sobre su propia persona que él mismo ordena. Quizá por alejarse hacia el Mercosur. Quizá por haber inventado a Kirchner que ahora pierde imagen día a día. Se acentúa la impresión de que, con este panorama, no hará jugar en la provincia de Buenos Aires a su esposa Chiche Duhalde en la candidatura a senadora. Le dejará esa postulación a Cristina Kirchner que tampoco el gobierno podría negarla tras tanta amenaza con desembarcar en la provincia. Eso sí, según lo que trasciende, Duhalde querría su viejo estilo y más que nunca ahora: listas separadas del duhaldismo y del kirchnerismo más los transversales que quiera agregar (Luis D'Elía, Estela Carlotto, el sacerdote Farinello, el sindicalista Víctor De Gennaro se mencionan) con vistas a llenar los aspirantes nacionales y provinciales de las boletas. Concretamente, cree que si "no hay imagen creciente", será mejor apoyarse en los intendentes bonaerenses que pueden por sí mismos arrastrarle votos. La debilidad de la dupla Kirchner-Duhalde -y más aún si se pelean-alienta a otros postulantes que ven crecer sus posibilidades. Mauricio Macri lanza su agrupación capitalina también en la provincia y allí podría ser electo (nació en Tandil). Ricardo López Murphy sabe que puede actuar en provincia o en Capital, aunque quien más le teme, Elisa Carrió, lo quiere bonaerense para pelear mejor la Capital. El neuquino Jorge Sobisch también está pensando en lanzarse en el mayor distrito electoral del país, el bonaerense.Y no hay que olvidar que la mayor incógnita política de este momento, Juan Carlos Blumberg, vive en la provincia. Más que pelearse, Kirchner y Duhalde hoy aspiran a parar el desgaste. Las designaciones de Horacio Rosatti, por Béliz, y de Alberto Iribarne, por el fiscal Alberto Quantín, satisfacen a ambos y comenzarían a mostrar el camino mancomunado.
-
IOSFA: amplían investigación por irregularidades en obras y trabajos no efectuados por $500 millones
-
Fiestas electrónicas, picado con intendentes y conventillo en el Congreso
Mauricio Macri, Eduardo Duhalde, Hilda Chiche Duhalde, Ricardo López Murphy, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Luis D’Elía y Luis Farinello se reparten Buenos Aires.
• Puja
El método tiene marca de autor y es el mismo que siempre ha usado Duhalde para apagar las peleas internas, pero forzando un acuerdo en el nivel de las candidaturas más importantes. Aunque la palabra « internas» nunca se cae de la boca de Duhalde, en realidad la puja por las candidaturas llegó a las urnas muy pocas veces (la última, en abril de 1999). La orden de Lomas de Zamora siempre fue «mátense si quieren en las candidaturas de abajo, las de orden municipal, pero arriba se acepta una lista o candidatura única».
Esto es lo que empujará D'Elía por la oreja presidencial y para eso ya tiene una lista «in péctore» para diputados nacionales, que integran, entre otros, Estela de Carlotto (dirigente de las Abuelas de Plaza de Mayo, línea moderada frente a la que enarbola Hebe de Bonafini), el cura Luis Farinello -creador del Polo Social que hizo a D'Elía concejal y diputado nacional, que hoy resiste como columnista del estatal «Canal 7»-, el dirigente de los estatales Víctor de Gennaro («hay que terminar de convencerlo», dice D'Elía mientras exprime un limón sobre la taza de té).
El cuarto de la lista es naturalmente el propio D'Elía, que termina el año que viene la banca provincial en la Legislatura de La Plata.
No es éste el diseño que tiene en estas horas Duhalde en la cabeza. De regreso de España, pasó parte de la semana anteior en Montevideo y el sábado dedicó largas rondas de mate a describir cómo piensa frenar cualquier desembarco kirchnerista en la provincia. Admite, como lo hace D'Elía, que no es momento para Kirchner de ir a la pelea con él. Hasta los cambios en el gabinete -ingresos de sus amigos Horacio Rosatti y Alberto Iribarne-son una señal amistosa de Olivos hacia Lomas.
No son, intercepta D'Elía, cambios estratégicos sino tácticos, y pone sobre la mesa un objetivo: llegar a diciembre. ¿Qué pasa en diciembre? «No sé -sonríe-; todos dicen llegar a diciembre, pero si sigue resistiendoes mejor.»
De vuelta a Duhalde: en esas rondas de mate en su departamento -sólo interrumpidas por achuchones afectivos con Chiche, una rareza hacerlo él en público- insiste ante su gente que una candidatura de su esposa puede frenar cómodamente la de Cristina Fernández. Esgrime encuestas y también un tanteo de voluntades: «Los intendentes que van a Olivos antes de ir me piden permiso, los autorizo, sacan cosas, y cuando vuelven me cuentan lo que le sacaron a Néstor», ríe.
Cree que el control que mantiene sobre el peronismo provincial desalentará cualquier esfuerzo de invasión kirchnerista y no parece dispuesto a aceptar lo que hoy D'Elía le llevará a Kirchner a la Casa de Gobierno.
El diputado piquetero lleva otras ofertas. Primero, organizarle el próximo 17 de agosto al Presidente un megaacto en un cancha de fútbol de la Capital Federal. «Es para relanzar la cumbre de Parque Norte», explica, y agrega con picardía: «Es para que vaya él, no que nos mande dos ministros como cuando juntamos la gente en Parque Norte». Antes pedirá autorización para que el kirchnerismo participe el 9 de agosto próximo en un acto en favor de Hugo Chávez en el Luna Park. «Estoy jugado por la línea latinoamericana - ríe-. «De Gennaro lo atiende a Lula; de Chávez -el Comandante lo llama- me encargo yo.»




Dejá tu comentario