29 de julio 2022 - 00:02

La CGT, de parabienes con los cambios y con la continuidad de Moroni en Trabajo

La central obrera siguió ayer todos los anuncios en comunicación constante entre los miembros de su "mesa chica". Celebración por el ascenso de Massa, a quien consideran propio.

Claudio Moroni
Claudio Moroni

La reestructuración integral del Gabinete nacional pareció hecha a medida de la CGT, que de inmediato respondió con una manifestación de beneplácito. Además del ascenso con plenos poderes de Sergio Massa, aliado permanente de los “gordos” de los grandes gremios de servicios, heredero de la construcción política de Luis Barrionuevo y con lazos estrechos con el sector de Hugo Moyano, la central obrera también celebró la continuidad del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, uno de los funcionarios más asediados por el kirchnerismo desde el arranque de la gestión de Alberto Fernández.

La “mesa chica” de la organización se mantuvo en línea durante toda la tarde para monitorear a distancia los cambios en el elenco de funcionarios. Mientras se confirmaba el desembarco de Massa y arreciaban las versiones de salidas de los más cercanos al Presidente tuvieron el primer alivio cuando Moroni les hizo saber que continuaría en el cargo. De hecho el jefe de la cartera laboral jamás presentó renuncia alguna: “Alberto sabe que voy a cumplir sus órdenes y no creo en actitudes adolescentes como las renuncias unilaterales. Mientras me necesite voy a estar”, les dijo a media tarde a sus colaboradores y a los sindicalistas que lo consultaron preocupados.

Referente

Esas primera constatación alivió a los gremialistas que desde hace meses temían un eventual desplazamiento de Moroni por un dirigente de confianza de Cristina de Kirchner. Durante ese tiempo sonaron en varias oportunidades nombres ligados a Héctor Recalde, el histórico abogado laboralista que supo ser mano derecha de Hugo Moyano y que en la actualidad es el referente de la vicepresidenta para la materia. Aunque el vínculo entre la CGT y la vicepresidenta se suavizó desde la salida de Martín Guzmán en los dirigentes siempre quedó el resquemor por la insistencia de la mandataria en plantear una reforma del sistema sanitario que eventualmente redundaría en una pérdida de poder sindical en las obras sociales.

Mientras que el encumbramiento del líder del Frente Renovador significó para la central la mejor noticia. Tras la desilusión que representó un mes atrás el nombramiento de Silvina Batakis cuando ya se rumoreaba a Massa para ese cargo, el anuncio de ayer será para los gremialistas más tradicionales la mayor cercanía al Palacio de Hacienda en la historia reciente. Es que Massa no sólo se formó como político bajo el ala de un sindicalista sino que siempre priorizó esa clase de vínculos al constituir su propia fuerza política y los alimentó en lo que va de gestión del Frente de Todos.

De hecho Massa abrazó el peronismo y dejó atrás su militancia en la Unión de Centro Democrática (Ucedé) a mediados de los 90 de la mano de Barrionuevo y su entonces esposa, la actual diputada nacional Graciela Camaño. Más allá del rumbo diferenciado que aquella pareja adoptó en 2019 cuando apostó por Roberto Lavagna, el dirigente de Tigre nunca renegó ni se alejó de sus bautistas del PJ. De ahí que en el reparto de áreas tras la victoria del FdT Massa pusiera a Marco Lavagna al frente del INDEC.

Camioneros

De la cúpula de la CGT ayer celebraron al menos dos de sus secretarios generales: Héctor Daer y Carlos Acuña son referentes fundadores del Frente de Todos. Y si bien el tercero de ellos, Pablo Moyano, en la actualidad se muestra más cerca de La Cámpora, Facundo, otro de los hijos de Hugo, es una pieza clave dentro del Frente Renovador del tigrense. En el caso de Pablo Moyano se trata de un vínculo bajo análisis: el número dos de Camioneros siempre objetó al ministro de Transporte, Alexis Guerrera, puesto por Massa en ese cargo y a pesar de que dentro de la estructura de esa cartera hay funcionarios que responden directamente al gremio.

De los cambios de ayer hubo apenas dos salidas que lamentaron algunos dirigentes de Azopardo 802: Gustavo Béliz, que había soldado un vínculo privilegiado con Armando Cavalieri, secretario general de Comercio, y que para otros gremialistas representaba una llave al alcance de la mano para el Consejo Económico y Social (pese a la intrascendencia de su recorrido); y Julián Domínguez, que había llegado al Ministerio de Agricultura como asesor de los sindicatos industriales y sobre todo, de la Unión Obrera Metalúrgica y de los mecánicos del Smata.

“La Confederación General del Trabajo acompaña el sentido positivo de los cambios en el Gabinete impulsados por el Gobierno”, señala un comunicado de la organización emitido apenas se oficializaron los nombramientos. En esa línea destaca que confía “plenamente en la orientación productivista y de desarrollo industrial que dará Sergio Massa a la economía argentina”.

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