3 de agosto 2004 - 00:00

La Federal, la Bonaerense más Gendarmería y Prefectura en San Isidro contra secuestros

La Nación y el gobierno de Buenos Aires lanzarán desde hoy un megaoperativo de saturación policial en la zona norte del conurbano. El gobierno nacional cede a la provincia para este operativo el control de Prefectura, Gendarmería y Policía Federal. Hará eje en la Panamericana, que une la avenida General Paz con la localidad de Pilar. Esa saturación busca impedir que las víctimas de secuestros en barrios del conurbano norte sean trasladadas -en espera del pago de las extorsiones-a la zona que está más allá de Pilar (al Norte) o al partido de San Martín.

El gobierno de la provincia de Buenos Aires recibió anoche la cesión por parte de la administración nacional del comando pleno sobre fuerzas nacionales como Gendarmería, Prefectura y Policía Federal para que, sumadas a la de esa provincia, actúen, desde hoy, en un megaoperativo antisecuestros en la zona norte del conurbano bonaerense.

La novedad de este operativo organizado por la Nación y Buenos Aires es que, por primera vez, el mando estará a cargo de la provincia. A la cabeza de las decisiones se pondrá el ministro LeónArslanian y en el terreno, el jefe de la Departamental de la Policía del distrito, comisario mayor Rubén Cabrera, quien en la mañana de hoy conducirá la primera reunión de este virtual «estado mayor» de fuerzas de seguridad en la sede policial de la calle Cazón, en la ciudad de Tigre.

Sobre este operativo conversaron el jueves el gobernador Felipe Solá y el presidente Néstor Kirchner en el vuelo de regreso de La Plata, donde el Presidente asistió a un acto en homenaje a Ricardo Balbín. El sábado, los delegados de uno y otro, Arslanian y Alberto Iribarne, mantuvieron una larga reunión en la casa del primero en la Capital Federal. De allí salió la idea de ensayar un comando único para los procedimientos, que permita superar la fricción que existe tradicionalmente entre las fuerzas de seguridad entre sí, y entre éstas con las provinciales.

El domingo, Arslanian se reunió, por pedido de Solá, con el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quien le trasladó una cruda radiografía de la situación en el corredor de la zona norte del conurbano, que cuenta con récord de secuestros.

• Intercambio

En esa oportunidad, también intercambiaron información sobre la cantidad de casos, que el intendente calculó en unos cuatro secuestros exprés en una semana y el no resuelto hasta anoche, del joven Nicolás Garnil (ver nota en pág. 20).

Posse negocia con el nuevo procurador de la Nación,
Esteban Righ i, la reapertura de la fiscalía antisecuestro que cerró Gustavo Béliz por pedido de Juan Carlos Blumber g, en la cual actuó el desplazado Jorge Sica, y recogió en la semana anterior demandas de vecinos de la zona para mejorar la seguridad.

Por caso, Posse había tomado la preocupación de vecinos de La Horqueta y de los que viven cerca de la salida a Escobar ante el auge, en el último mes, de los secuestros llamados exprés.

Ayer, en La Plata,
Arslanian recibió a Posse; al subsecretario de Seguridad de la Nación, Ricardo Colombo, y a un grupo de altos oficiales de las policías Federal, Provincial y de Gendarmería y Prefectura, que actuarán desde hoy a cargo de la provincia. De esa reunión, que el gobierno provincial quiso mantener en la mayor discreción, se conocieron estos detalles:

• El gobierno no hará anuncios ni bautizará el nuevo plan con propósitos publicitarios. Cree más eficaz que el público comience a percibir las eventuales mejoras por la baja efectiva de los delitos. Ese público, coincidieron ayer en La Plata, descree ya de campañas con anuncios que modifican nombres de operativos que después son criticados.

• El centro del megaoperativo es saturar de vigilancia los accesos a la Autopistas del Sol o Panamericana, entre la General Paz y Pilar y el ramal Escobar,
con el propósito de evitar que las víctimas de secuestros en los barrios de la zona norte sean llevados a «guardar» a la espera del pago de rescate a villas que están más allá de Pilar (la zona de Zárate-Campana), o, hacia el oeste, en el partido de General San Martín.

• En esta vigilancia se le da particular importancia a la acción de la Gendarmería mediante la ampliación de su acuerdo con los concesionarios de la autopista. Actualmente las tareas centrales son el control de la circulación de vehículos o la represión de delincuentes sorprendidos in fraganti. En la reunión de La Plata se resolvió ampliar el compromiso al control de autos con pedido de rescate por robo o extravío. Para ello se reclamará el auxilio del sistema de cámaras de la concesionaria, hoy abocado a controlar tránsito más que delitos.

• Los fuerzas que actuarán bajo un mismo mando concentrarán su poder policial sobre las bajadas de esa autovía y también en las colectoras, rutas paralelas por donde circulan vecinos que no pagan peaje o que transitan entre localidades cercanas. Según expuso Posse a Arslanian en las dos reuniones, la mayoría de los secuestros exprés se hace en las colectoras, que es donde se dispondrá una saturación de efectivos.

• Dentro del operativo que se lanza hoy, las fuerzas conjuntas harán procedimientos masivos de saturación para pedir identificación de personas. Esos operativos en realidad se hacen desde hace una semana, y dieron buenos resultados, según dijo ayer
Arslanian en la reunión de La Plata. En ese lapso permitieron, usando el sistema de control dactiloscópico informatizado, identificar a más de 600 sospechosos con pedidos de captura u otro tipo de antecedentes que motivaron su puesta a disposición de la Justicia. Si se tiene en cuenta que en toda la provincia de Buenos Aires se calcula que hay unos 5.500 prófugos, esa marca de 600 en una semana es alentadora.

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