31 de enero 2005 - 00:00

La moda del "golpe civil" llegó también a la CGT

José Luis Lingieri
José Luis Lingieri
Desde que Eduardo Duhalde empujó la salida adelantada del gobierno de Fernando de la Rúa, la idea de que en la Argentina hay golpes «blancos» aquí y allá se ha convertido en un lugar común. Lo peor es que los hay. No sólo por el que se atribuye a la oposición a Aníbal Ibarra. También en la CGT se decidió, durante este fin de semana, la salida anticipada de Susana Rueda, la locuaz y aguerrida «triunvira» del sindicalismo oficial.

Entre la cúpula ortodoxa se llegó a la conclusión, después de las declaraciones de la santafesina, de que no será ya conveniente esperar hasta junio para que se cumpla el acuerdo según el cual el sindicalismo debería estar presidido por un solo secretario general. Hasta Armando Cavalieri le soltó la mano a la dirigente de Sanidad, cansado de ver cómo la interna entre los «Gordos» se tramita por los diarios.

•Respaldo


Sin embargo, el reemplazo de Rueda requeriría una luz verde de la Casa Rosada. Sucede que al llegar a la cumbre, esta dirigente se sustentaba en el respaldo que le daban los gremios tradicionales, como el suyo propio (Sanidad, de Carlos West Ocampo), Luz y Fuerza (Oscar Lescano) o Comercio (Armando Cavalieri). Pero con el correr de los meses ella pasó a ser la voz del gobierno entre sus pares. Por eso su desplazamiento será consultado con Kirchner, no vaya a ser que se interprete como una rebelión.

Rueda ha castigado duramente a sus colegas, sobre todo a Hugo Moyano y José Luis Lingieri (que integran con ella el triunvirato) tratándolos de prepotentes (habló de autos blindados y custodios, como en los '70) e impotentes. Le contestó Lingieri, con humor: dijo que anda con ametralladoras en el auto y que acaba de consultar a un sexólogo.

•Duda

Sin embargo, nadie sabe en la central obrera, a ciencia cierta, hasta dónde el hostigamiento no se realiza con un guiño de la Presidencia. Es lo que quieren consultar. Si despejan esa duda, los grandes gremios están dispuestos a acelerar un proceso que se había pensado para julio. Rueda saldría de escena de manera elegante: se la designaría representante ante la liga de sindicatos con sede en EE.UU., Ciosl. La prueba de que también los «Gordos» de Cavalieri la entregarían es que la santafesina irá a un lugar cedido por Lescano. Como segundo la acompañaría el taxista Omar Viviani.

La ecuación interna permitiría que a Rueda se la desplace en silencio, con lo que se resuelve apenas en un asado. Pero, si fuera el caso, hay gremialistas que están dispuestos a convocar a un congreso. « Sería hacerla prócer», dijo uno de ellos, experimentado. «Mejor decidir entre nosotros y ella no podrá resistir», aconsejó.

La gran incógnita: ¿Tolerará Kirchner, en un país amenazado por la inflación, una CGT comandada por Moyano? ¿O preferirá al más racional y moderado Lingieri? Respuesta de un informado: «A Moyano lo controla Kirchner y él sabe cómo. Además, el 'Negro' no come vidrio. Está muy centrado. Pero si no le damos el cargo, la CGT se rompe y eso no le sirve a nadie».

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