La pelea dentro de la UCR congela cambios de gabinete
Raúl Alfonsín, aunque suele quejarse del gobierno, igual influye: su voz, contra dos funcionarios designados, logró parar el ascenso de uno de ellos y, por lo menos, el retraso del otro. El ex mandatario se enardeció contra el nombramiento de Manuel "Titi" Martínez al frente de la Dirección de Migraciones y, a pesar de que éste había sido anunciado, finalmente el Ejecutivo detuvo la consagración. Algo semejante ocurrió con Juan Pablo Baylac, a quien Alfonsín también decidió cuestionar duramente por su actividad pasada en las comisiones legislativas de privatizaciones. En este caso, el nombramiento ha sido congelado por el momento. Habrá que esperar hasta dónde llega la "master voice", que no estará ya en los discos, pero aún pesa en el partido radical.
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En Capital Federal Alfonsín ha tendido otro enlace entre su gente y el antonismo a través de Agustín Zbar, subsecretario de Justicia de Aníbal Ibarra. Zbar es hombre de la avenida Santa Fe (residencia y oficinas de Alfonsín), pero reporta también a Lautaro García Batallán, secretario de Interior y amigo de De la Rúa (h).
García Batallán fue el emisario de Mestre frente a Roig para avisarle que sería reemplazado por Tulio, escudero también de Ricardo Alfonsín en la puja bonaerense contra Storani, Roig y Cía. El ya renunciado director de Migraciones urdió un plan de defensa que le funcionó durante más de un mes. Distrajo a Mestre con la idea de que aceptaba dejar a Tulio como su segundo para que hubiera paz en la pelea interna.
Simultáneamente lanzó un ataque masivo sobre el ministro, a quien llamaron en persona Storani, Moreau y Juan Manuel Casella. Mestre congeló la movida hasta que estalló un caso de salida ilegal de dos niños a Brasil sin que las autoridades fronterizas controlasen el trámite.
Mestre citó a Roig en su despacho y le reclamó la renuncia en el acto. Por cortesía no designó a Tulio en su reemplazo; al candidato alfonsinista lo destinó a cubrir la Dirección Nacional Electoral que dejaba otro storanista, el neuquino Rodolfo Quesada. Asumió la semana pasado rodeado de la flor y nata del alfonsinismo.
Roig reaccionó en forma durísima con una serie de comunicados firmados por él y por sus seguidores en la interna en los que denunció durante la última semana que era víctima de su posición en la interna bonaerense y que el ejecutor era García Batallán. Reveló que le habrían ofrecido un canje inaceptable y que a él nunca le interesaron los «conchabos».
Logró con eso que De la Rúa congele el nombramiento de su reemplazante. Le vetó a Rafael Pascual la designación en el cargo del diputado bonaerense Manuel «Titi» Martínez, a quien se lo ha detectado como un operador discreto y eficiente de muchas operaciones políticas del jefe de los diputados. A Pascual lo conforma De la Rúa anunciando el nombramiento, seis meses más tarde desde que lo propuso, de Juan Pablo Baylac como secretario de Comunicaciones. Baylac es un militante del storanismo bonaerense pero también alberga en las oficinas de Pascual en la presidencia de la Cámara de Diputados. Con todo ese bagaje debe superar ahora, antes de asumir, un veto de Alfonsín, que también impugnó a «Titi» Martínez.
La fecha del congelamiento de la designación del nuevo titular de Migraciones es el 24 de junio, día de la interna radical. Hasta entonces los asuntos migratorios estarán en manos del subsecretario de Coordinación de Mestre, Ramón Darwich, un cordobés que ha acompañado al ministro en todas sus funciones de gobierno en Córdoba y Corrientes en la Cartera de Economía. Es el «doctor no» ante los pedidos de fondos.
El congelamiento lo extiende el gobierno además a otras áreas sensibles pero sujetas a cambios, como la Secretaría de Prevención del Consumo de Drogas, donde está el storanista cordobés Lorenzo Cortese y la dirección nacional del Registro Civil del bonaerense Gastón Ortiz Maldonado, dos hombres de «Fredi» a los que la agitada interna de su partido puede darles otro mes de vida en el cargo.



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