La Presidente reivindicó a las Malvinas con mordazas y criticó a Menem

Política

Sucedió otra vez. Como al final de la guerra, la voz de los soldados veteranos fue acallada por el poder. Esta vez molestó al gobierno kirchnerista que el ex conscripto Esteban Tries -designado para disertar en primer término en el acto central del Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en Malvinas-, no hubiese presentado el texto completo del discurso. Requisito exigido por la ministra de Defensa Nilda Garré, miembro de un gabinete de la democracia. La prohibición se explicó por «razones de tiempo del acto», según la información oficial que canalizó el director de prensa de Defensa, licenciado Jorge Bernetti, un profesional de la comunicación para el que el silencio del emisor parece ser una forma más del mensaje.

El soldado excluido había remitido los ejes o ideas fuerza de la pieza oratoria, tuvo la osadía de intentar parecerse a la propia Presidente que acostumbra a hablar sin papel. La imagen de la censura del régimen militar, siempre blanco de oportunidad de este gobierno cuando quiere borrar culpas propias, se dibujó con el veto de la presidencia a las palabras a capella del ex conscripto Tries. ¿Temores a la filtración de críticas? Ya venía la presidencia de una modificación al escenario del acto que, de Granaderos pasó a la I Brigada Aérea en el Palomar con el propósito de blindar la figura de la mandataria contra presuntos cacerolazos porteños.

  • Reiteración

    Aprovechó la Presidente la tribuna castrense del 26 aniversario del inicio del conflicto por las Malvinas ayer en El Palomar para machacar con las responsabilidades políticas que les cupo a sus antecesores de la Junta Militar: «en el medio» estaban «millones de argentinos que supieron diferenciar la gesta histórica de la violación a la democracia». Otro clásico fue el ataque al menemismo y su política de acercamiento a las islas, para ello eligió una de las tantas humoradas del extinto canciller Guido Di Tella hacia los kelpers que nadie podría tomar como realismo político: «entre la decisión de la guerra y creer que sólo con osos Winnie Pooh podíamos recuperar las islas debe estar la decisión de recuperar fortaleza económica y el respeto a los derechos humanos». Si hasta la emprendió implícitamente contra el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, un fantasma resucitado por conveniencia para enrostrar el paro del campo a la Sociedad Rural, dijo: «El 2 de abril de 1976 se nos anunciaba el plan económico que significó la destrucción económica y como Nación de nuestro país».

    Un discurso de buenos y malos, que a poco más de un cuarto de siglo de la guerra los veteranos presentes no esperaban oír. Más bien querían avances en políticas de contención o la confirmación del vuelo humanitario de los deudos que tienen familiares sepultados en el cementerio de Darwin.

    El luto y la sobriedad del peinado, las extensiones tomadas en rodete, no impidieron que al término de la ceremonia la Presidente se mezclara con algunos veteranos en saludos protocolares. Hubo tiempo también para una recorrida frente a varios aviones de la Fuerza Aérea, veteranos de la guerra, que se estacionaron frente al hangar Nº 7 de la base aérea Palomar. El único expositor militar, previo a la presidente, fue el Jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Jorge Chevalier, veterano de bombardero Canberra.

  • Críticas

    Peor suerte tuvo la prosa de Nilda Garré que se repartió y leyó en ceremonias castrenses a la misma hora del acto presidencial. Hubo críticas a viva voz, por caso, en el homenaje realizado en el cenotafio de la plaza San Martín. El revisionismo de un párrafo que veteranos presentes apreciaron extemporáneo para la fecha desató las iras: «La soberanía política nos había sido usurpada a todos los ciudadanos cuando el 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe dictatorial y el 2 de abril de 1982 esa dictadura buscó prolongar su progresivo derrumbe a través de un insensato salto al vacío». Entre los presentes estaban miembros de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas, el diputado Federico Pinedo y ciudadanos que se acercaron por interés de la fecha.
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