La solución que nos engrandece como sociedad será la que proteja las dos vidas
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En tercer lugar, legalizar el aborto como solución a un problema profundo, de difícil tratamiento y solución como es un embarazo no deseado, implica vulnerar el derecho humano más importante que es el derecho a la vida, sin el cual el resto de los derechos no tienen sentido.
Hay dos vidas involucradas, la mujer y el niño por nacer, y el Estado debe protegerlos, pero nunca la solución será atentar contra la vida de uno de los dos.
Se plantea legalizar el aborto desde premisas falsas y otras equivocadas. Por ejemplo: sectores abortistas se declaran también a favor de la vida, pero le niegan el derecho a vivir al niño por nacer cayendo en una gran contradicción; sostienen que mueren miles de mujeres por año por abortos en el país cuando las cifras oficiales del Ministerio de Salud establecen que por abortos murieron en 2009, 87 mujeres, en 2015, 55; en 2016, 43 y en 2017, 31, es decir, no solo que es falso que mueren miles de mujeres, sino que en los últimos nueve años las muertes por abortos se redujeron un 65%.
También plantean al aborto como solución al problema puntual del embarazo no deseado, pero del texto del proyecto surge claramente la intencionalidad de liberar totalmente esa práctica, incluso a adolescentes de 13 a 16 años que podrían abortar sin el consentimiento de sus padres.
Otra muestra de este interés es la desestimación y rechazo deliberado de la objeción de conciencia que obligaría a los médicos a practicar el aborto no solo en contra de sus convicciones personalísimas amparadas por la Constitución Nacional sino además en contra de su juramento hipocrático que establece el respeto y resguardo de la vida humana.
No podemos dejar de reconocer el estado de vulnerabilidad que muchas mujeres sufren frente a un embarazo no deseado que incluye a un número muy importante también de embarazos adolescentes; donde la soledad, el desamparo, el temor, la situación socioeconómica, entre otras, agravan la situación.
La solución no es el aborto, es la acción decidida del Estado desarrollando políticas activas de educación, prevención, anticoncepción; generando junto a organizaciones de la sociedad civil, grupos de contención interdisciplinarios de apoyo a las mujeres que se han planteado la posibilidad de abortar para contenerlas y acompañarlas; y también un mecanismo de adopción más ágil, especialmente para el recién nacido. La solución que nos engrandece como sociedad será la que proteja y resguarde la vida de ambos, de la mujer y del niño por nacer; y tenemos que hacer el esfuerzo para concretarlo.




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