El radicalismo terminó ayer abrazado al ARI de Elisa Carrió y le impuso al PJ otra postergación de 15 a 20 días más para el cierre del juicio político a la Corte en Diputados. El peronismo tenía previsto voltear la causa anteayer, pero la UCR se negó a dar quórum.
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No se trata de una coincidencia de convicciones jurídico-parlamentarias sobre la actuación del noneto de ministros entre el centenario partido y su desprendimiento de la nueva política. En todo caso, está la necesidad electoral del primero de despegarse del gobierno duhaldista que necesita pacificar la relación con el máximo tribunal, a cambio de contener con un fallo el «goteo» del «corralito». También esta impensada sintonía obedece a la preocupación radical por no perder más votos por izquierda, precisamente, a manos del arismo.
Durante una reunión de Labor Parlamentaria que pasó a un cuarto intermedio hasta el martes que viene, el PJ presionó -sin éxito-sobre los radicales para terminar con el proceso, a más tardar, la próxima semana.
Con acompañamiento del cavallismo y del Interbloque Federal de provinciales (en este caso, con menos efusividad que Acción por la República), Humberto Roggero, Carlos Alessandri, Jorge Obeid y Manuel Baladrón acorralaron a Horacio Pernasetti, después de que el jefe radical insistiera en tomar más tiempo de cara a desmenuzar en el bloque el dictamen de acusación redactado por el kirchneriano Sergio Acevedo, Carrió y asociados. «Nosotros no queremos debatir el juicio ahora», repitió Pernasetti en el cónclave de caciques de todas las bancadas que se desarrolló ayer a la tarde, a instancias del oficialismo. «Tendríamos que hablar de 2 o 3 semanas más», se plantó cuando vio que Roggero, Alessandri, Baladrón y Obeid tenían la mira puesta en el miércoles que viene. Carrió envió a la cita de Labor al peronista disidente Rafael Romá. El ex vicegobernador de Eduardo Duhalde, muy lejos de sus raíces en el PJ bonaerense, coincidió con la UCR en que «hay que tomarse otros 15 días para que los diputados puedan estudiar los cargos».
•Tiempo a favor
La jefa espiritual del ARI sabe que el tiempo juega a su favor. En definitiva, ella no tiene nada que perder: hoy el justicialismo ya tiene asegurado -con la asistencia de AR y de los federaleslos votos necesarios para impedir que los aspirantes a verdugo de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Adolfo Vázquez, Guillermo López, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Gustavo Bossert alcancen 2/3 de adhesiones y así pasar el trámite a la etapa de sentencia, en el Senado.
Cuanto más se dilate el desembarco del enjuiciamiento en el plenario de la Cámara baja, Carrió supone que pueden acrecentarse sus chances de remontar los guarismos adversos. Quizá imagina un clamor de caceroleros que tuerza la voluntad de la mayoría, a medida que la indefinición se mantiene. En ese esquema de dilación se inscribe el reclamo de «que se vayan todos» (renovación anticipada de todas las bancas) y el criterio de que el dictamen de la Comisión de Juicio Político tendrá vigencia más allá de diciembre, tal cual sostiene Acevedo. Guillermo Alchouron se alineó con el cuarteto justicialista. «Para nosotros, esto debería definirse el miércoles o jueves próximo; ya no resiste que sigamos postergándolo porque hay otras urgencias en el país», opinó.
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