El Balance Militar de América del Sur, presentado la semana pasada en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, recibió una sorprendida atención por parte de quienes concurrieron. Entre otros, el ex ministro Ricardo López Murphy, los especialistas en temas internacionales Jorge Castro y Andrés Fontana; varios embajadores, entre ellos el uruguayo Alberto Volonté; y legisladores de varios partidos. El salón terminó desbordado por una concurrencia donde predominaron los militares.
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Sin embargo, fue mucho más específico a la hora de hacer precisiones sobre el trabajo presentado su coordinador, el general (R) Daniel Reimundes. Este explicó cómo el gasto militar en la región había descendido significativamente en los últimos 15 años, sin que ello hubiera tenido su contrapartida en una mejora de la situación social ni de la calidad de vida, como lo muestran los actuales niveles de pobreza.
Y comenzó a marcar la decadencia argentina al señalar que en los años '90 era el país de la región con más fuerzas en misiones de paz, y ahora ha quedado relegado al tercer lugar, después de Uruguay y Chile. Sobre los EE.UU., destacó que Colombia y Bolivia son los que tienen más oficiales cursantes en ese país y los que concentran los fondos de adiestramiento.
Rosendo Fraga, a quien se debe la iniciativa del balance analizado, afirmó que los 12 países de América del Sur tienen el 6% del PBI del mundo y sólo 2,3% del gasto en Defensa.
Frente a los más de 400.000 millones de dólares que gastan los EE.UU. -China gasta la octava parte, 50.000 millones, lo mismo que Rusia, los dos países que le siguen en gasto militar-, y toda América del Sur 20.000 millones. Subrayó que en América del Sur lo importante era articular las capacidades militares de los distintos países, un objetivo difícil de concretar.
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