22 de enero 2001 - 00:00

Lanzan paquete de decretos y Machinea queda sin AFIP

Fernando de la Rúa ordenó a sus funcionarios el viernes, cuando terminó el megagabinete de Olivos, que le preparen un paquete de decretos (anoche se hablaba de quince normas) para firmar esta semana y que pongan en práctica los anuncios y proyectos presentados en esa tenida oficial. El primero de ellos se conocerá hoy y es el pase de la AFIP (agencia que fusionó Impositiva y Aduana) del Ministerio de Economía a la Jefatura de Gabinete. Aunque la justificación de esta transferencia de responsabilidades de José Luis Machinea a Chrystian Colombo parece tener base técnica y legal, es inevitable que sea vista como producto de una puja política entre funcionarios del gobierno. Algo que al Presidente no parece preocuparle desde que el jueves le dio la vocería oficial del plan económico a Ricardo López Murphy ante todos los funcionarios de su gobierno en tres discursos sucesivos. La intención de De la Rúa es prolongar en el público el efecto de ese giro que cree ver en las expectativas después de obtenido el blindaje financiero. Por eso en el paquete figura el envío, también se hará hoy, de un proyecto de ley para que los diputados no sean elegidos más en las llamadas listas sábana. Esa modificación afecta a las elecciones en distritos grandes como Buenos Aires y Capital Federal, y el gobierno reconoce que es sólo una señal de buenas intenciones.

Chrystian Colombo
Chrystian Colombo
El gobierno intentará esta semana prolongar todo lo posible la gimnasia del optimismo posblindaje con un paquete de decretos sobre las más diversas materias. El jueves por la noche, cuando se retiraron los ministros y demás funcionarios que habían participado del megagabinete, Fernando de la Rúa retuvo en la casa al jefe de Gabinete para una última charla que terminó en cena. A solas, el Presidente imaginó junto a Chrystian Colombo qué hacer para extender ante el público la expectativa creada con el nuevo impulso que tomó la administración. El resultado fue encargar a los ministerios que preparen los decretos que deben poner en funcionamiento todos los proyectos expuestos ese jueves y en el turno que siguió el viernes.

Este nuevo estilo de un presidente decreto-intensivo ocupó a los asesores de los ministerios para que hoy le lleven a la jefatura de Gabinete los proyectos para lanzar los planes de obras. Colombo, por su lado, le llevará uno que ya tiene listo y que cree, con De la Rúa, que producirá un efecto positivo en el público: es el decreto que le saca a José Luis Machinea el control de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) y la traslada a la jefatura de Gabinete.

Esmeril

Aunque este pase se tramita desde hace algunas semanas es inevitable que funcione públicamente como un esmeril sobre el pedestal del ministro de Economía y la cúpula del gobierno lo sabe. Como cuando el jueves el Presidente promovió a Ricardo López Murphy como vocero del plan económico en tres «speeches» dados a distintos grupos de asistentes a la cumbre de Olivos.

Igual el presidente firmará la transferencia de la AFIP a la oficina de Colombo con el argumento de que se trata de cumplir con lo que establece la Constitución reformada en 1994 según la cual el jefe de Gabinete es el responsable del presupuesto y de la recaudación de impuestos. Esta facultad se la forcejearon Eduardo Bauzá a Domingo Cavallo y Jorge Rodríguez Roque Fernández y Rodolfo Terragno a Machinea. Pero el único que ha logrado el decreto de pase es Colombo argumentando que hay razones más fuertes que la letra constitucional:

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La Ley Antievasión sancionada en setiembre pasado impone una concertación entre la Nación, las provincias y los municipios en materia fiscal, creando para cada contribuyente un número único de identificación como pagador de impuestos en todos los niveles. Esta norma también obliga a todas las jurisdicciones a configurar sus registros de automotores, propiedad y los catastros con el mismo programa de computación para permitir el cruzamiento de datos y el intercambio de información. Esta tarea de concertación la puede hacer Colombo con los gobernadores desde una instancia de negociación que no tiene Machinea.

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Otra tarea paralela que cree la AFIP se verá facilitada desde su nueva dependencia es la homogeneización de sistemas informáticos de las provincias con el que usa la Nación. LaJJefatura de Gabinete tendrá la misión de librar una guerra también de intereses para convencer a los directores de rentas de las provincias que adopten el «soft-ware» que usa la DGI. Esto es algo en lo que Héctor Rodríguez, titular de la AFIP, avanza con las provincias de Buenos Aires, algo en Santa Fe y Córdoba y, naturalmente, con la Capital Federal que administra Aníbal Ibarra.

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La necesidad de concertar entre la Nación y las provincias es también un artículo del último pacto Fiscal que tiene fuerza de ley. Esta consagró no sólo el congelamiento del gasto primario por cinco años sino el encabalgamiento de todos los distritos en una reforma impositiva que corre junto al debate de nueva ley de coparticipación.

El gobierno intentará dar una prueba hacia adentro del gobierno y hacia el público de que este decreto de transferencia no es ni causa ni consecuencia de una pelea interna. Es la continuidad de H. Rodríguez como responsable de la AFIP con un grado tal de estabilidad que será también el piloto de la reforma que se hará del sistema con auxilio de los asesores que llegan de España la semana que viene.

Ese auxilio español llega a través de dos vías. Por un lado
Colombo ha contratado los servicios de Carlos Solchaga, ministro de Economía de Felipe González en la década de los años '80, cuando ese país fusionó impositiva y aduanas en una misma agencia que hoy se considera un modelo de eficacia a nivel mundial. Solchaga, que se desempeña como consultor en esta materia, llegará el próximo lunes a Buenos Aires invitado a la jefatura de Gabinete para explicarle a De la Rúa qué tiene que hacer.

Auditoría

También la semana que viene se instalará en Buenos Aires el director de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, Ignacio Ruiz Jarabo y Colomer. Acompañado de cuatro expertos, auditará el funcionamiento del sistema de recaudación de la Argentina como parte de un plan de cooperación que ya ha llevado a varios recaudadores criollos a tomar clases en Madrid. La aspiración de H. Rodríguez es una reforma que absorba lo que cree son las virtudes de esa agencia española: continuidad de su jefatura más allá de los gobiernos, un altísimo grado de autonomía funcional, rol importante de los bancos como socios de la agencia recaudadora, aumentar significativa la bancarización de la economía.

Otra manera de mitigar los efectos políticos será la cláusula del decreto que preservará las funciones de la actual subsecretaría de Administración Tributaria que ejerce
Juan Carlos Gómez Sabaini. Este funcionario, que está debajo de Mario Vicens y José Luis Machinea en Economía, seguirá siendo el responsable de la tarea de marcar la política fiscal, de dictaminar en los decretos del Poder Ejecutivo en materia impositiva y ejercerá la tarea de interpretar las normas vigentes.

La AFIP que dependerá de
H. Rodríguez y Colombo, por su lado, tendrán como misión recaudar y mejorar los mecanismos de recaudación. Esta división de tareas, y es el último argumento para suavizar la crisis que supondrá este pase, alivia a Economía de uno de los organismos grandes después del engordamiento vertiginoso que tuvo con la evaporación del Ministerio de Infraestructura. Luego del misterioso despido de Nicolás Gallo del corazón presidencial, Machinea absorbió las tareas de las secretarías de Energía, Obras Públicas, Comunicaciones y otras. La salida de la AFIP, se dirá para amortiguar los corcoveos de Machinea, le quitará una pesada carga para que se dedique mejor a lo suyo.

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