18 de septiembre 2001 - 00:00

Lanzan una vasta reforma del aparato de inteligencia

Miriam Horrocks, y su hijo reciben una bandera estadounidense durante un acto en memoria del piloto Michael Horrocks muerto en el atentado a las Torres Gemelas.
Miriam Horrocks, y su hijo reciben una bandera estadounidense durante un acto en memoria del piloto Michael Horrocks muerto en el atentado a las Torres Gemelas.
Washington (EFE, ANSA, DPA) - Estados Unidos prepara un cambio radical de su sistema antiterrorista, con la conformación de una cúpula especial similar a la creada para la lucha antidrogas, mientras que el espionaje ha pedido carta blanca para actuar.

El Congreso comenzó a examinar ayer aspectos de la reforma, planteada como urgente, que incluye más facilidades para realizar escuchas telefónicas, penas más duras para los cómplices y más métodos para seguir la pista del dinero.

La brutal magnitud de los atentados de la semana pasada han puesto de manifiesto la escasa preparación del país más poderoso del mundo frente a una cadena de atentados bien preparada. Y todos -aun los militaristas- reconocen que la nueva amenaza mundial del terrorismo no se puede conjurar sólo con represalias bélicas. Entre ellos, los analistas destacan al secretario de Estado, Colin Powell, y al fiscal general, John Ashcroft, quien ha pedido al Congreso que le dé más instrumentos contra el terrorismo.

Ashcroft demanda, por ejemplo, la ampliación de las escuchas telefónicas a todos los aparatos -convencionales o celulares- que utilice cualquier sospechoso, así como una serie de medidas de inmigración que van a involucrar directamente al Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) en la lucha antiterrorista.


El fiscal general insistió ayer en que, para la lucha contra el terrorismo, se deben de tener «los mismos instrumentos» legales que para combatir otro tipo de delitos como las drogas o el espionaje, y aseguró que «en uno o dos días» su Departamento tendrá elaborada una serie de propuestas que remitirá al Congreso para su aprobación.

Al mismo tiempo, el INS, en combinación con la Oficina Federal de Investigación (FBI), será responsable de detener a los sospechosos en las fronteras, algo que evidentemente no ocurrió antes de los atentados del pasado martes.

Vince Canistraro
, ex jefe de la división antiterrorista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), cree que estos acontecimientos reclaman la creación de una nueva estructura que pueda coordinar actividades para no seguir teniendo lo que él llama «una autoridad dividida».

La idea de Canistraro podría tomar forma en una especie de «zar antiterrorista», una figura con amplios poderes que tendría que coordinar los distintos campos -inteligencia, policial, inmigración, etcétera- de la lucha contra el terrorismo porque en estos momentos los expertos creen que «hay aspectos del problema que caen en tierra de nadie».

Una reforma ya puesta en marcha es la incorporación a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de más norteamericanos de origen árabe, que conozcan ese idioma y puedan colaborar en tareas de inteligencia.

Mientras, EE.UU. se prepara para librar una guerra peculiar. Según ha dicho el poderoso vicepresidente
Richard Cheney, la lucha terrorista es «mala, mugrienta, peligrosa, sucia, y nosotros vamos a tener que operar en ese terreno».

«Pienso que uno de los resultados de esta serie de circunstancias trágicas es que vamos a reevaluar cómo operamos y el tipo de gente con la que trabajamos. Si vamos a hacerlo sólo con los tipos buenos, oficialmente aprobados y certificados, no vamos a saber lo que están haciendo los malos», dijo Cheney. «Necesitamos ser capaces de penetrar en estas organizaciones. Necesitamos tener empleados y a sueldo algunos personajes muy infames si queremos ser capaces de aprender todo lo que necesitamos aprender para poner fin a este tipo de actividades», agregó.

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