20 de agosto 2004 - 00:00

Las estrellas del Congreso se mudan al "barrio chino"

La oposición más férrea a Néstor Kirchner dentro del bloque peronista de la Cámara de Diputados es hoy casi invisible, pero reúne ya a un tercio de la bancada del PJ y comenzó a sentirse a la hora de las votaciones. Esa suerte de «subloque fantasma» suma ya unos 40 diputados y está liderado, en los hechos, pero sin reconocer una cabeza visible, por lo que en el Congreso se conoce como «el barrio chino de lujo», por el renombre de muchos de los que lo integran. En ese grupo quedaron incluidos muchos de los diputados que controlaron políticamente la Cámara durante los últimos 15 años, pero que hoy no cuentan con la simpatía de la Casa Rosada. Militan allí también bonaerenses duhaldistas, santafesinos, cordobeses, pampeanos y van aumentando de número en proporción directa con las crecientes protestas de los legisladores por el estilo de relación que les impuso Kirchner.

En el Congreso se conoce tradicionalmente como «barrio chino» a la agrupación de diputados peronistas de muy bajo perfil -casi anónimosque se caracteriza por presionar y «molestar» al oficialismo del bloque. Normalmente está conformado por legisladores que están fuera de la estructura de poder del gobierno y, por lo tanto, no tienen que pagar costos políticos por sus desafíos. Fue famoso el «barrio chino» de las primeras épocas de Carlos Menem y muy distinto del actual, que se armó no bien asumió
Kirchner el gobierno, cuando comenzaron las disputas con el duhaldismo y otros caciques peronistas provinciales.

• Integrantes

En esta edición ese núcleo está conformado por nombres como los duhaldistas Juan José Alvarez y Jorge Casanovas, el cordobés Humberto Roggero o el santafesino Oscar Lamberto. Todos fueron jefes, funcionarios o ministros durante los gobiernos de Menem y Duhalde, y manejaron las decisiones en Diputados.

Cuentan con la simpatía de otros bonaerenses como Graciela Camaño y Marina Cassese -la diputada que se negó junto a «Chicho» Basile a firmar el dictamen de la Ley de Responsabilidad Fiscal-y hasta de la propia Hilda Chiche Duhalde, que ha transformado su Comisión de Asuntos Municipales en uno de los principales reductos de oposición al gobierno en el Congreso.

Esta vez alimentado por las disputas que aún se mantienen entre los duhaldistas bonaerenses y los kirchneristas, aunque Duhalde oficialmente haya dado la orden de mantener la paz, el barrio chino, es decir los marginales fuera de la estructura oficial, está sumando más que el núcleo oficial del bloque del PJ.

Muchos de los «barrio chino de lujo», incluidos algunos bonaerenses, tienen otro nexo que los aglutina: el desconocimiento de hecho de José María Díaz Bancalari como presidente del bloque peronista.

• Acuerdo tácito

Algunos ya han decidido no concurrir a las reuniones de la bancada del PJ porque consideran que no los representa, a pesar de seguir manteniendo la disciplina de cuerpo por lo que votan junto a sus compañeros. Los rebeldes no actúan como bloque organizado ni quieren hacerlo. Incluso existe un acuerdo tácito entre los líderes naturales de ese bloque fantasma por el que no impulsan la elección de un jefe visible, ni el reconocimiento como subloque dentro de la bancada peronista.

Esa forma de organización caótica tiene su explicación: muchos de esos diputados provienen de provincias que no están alineadas dentro del mismo bando en la interna peronista; algunos deben responder a su jefe gobernador, otros no y muchos viven en orfandad política en territorio del radicalismo.

Por eso no actúan permanentemente sino que prefieren realizar acciones de «guerrilla» dentro del recinto, algo así como comandos que buscan no ser identificados organizando atentados puntuales.

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