Lavagna dijo que no tiene ''patrón'' radical
-
Adorni expone en Diputados y la oposición se prepara para acorralarlo
-
Milei participó en un debate sobre Keynes y aseguró que "sirvió para que políticos corruptos arruinen la vida de la gente"
Roberto Lavagna
El ex ministro -que todavía no es candidato- repite, una y otra vez, que no tiene «interlocutores privilegiados» en el radicalismo. Una forma, sutil, de despegarse de Alfonsín para que el ex presidente y sus protegidos, Storani y Leopoldo Moreau, no sean un estorbo para sumar aliados.
El caso bonaerense es clave: allí Alfonsín y sus escoltas, Storani y Moreau, dejaron una ristra de enemigos que, aunque ven a Lavagna como una opción atractiva, no aceptan que detrás del ex ministro se camuflen quienes, dicen, « destruyeron el partido».
Es un tema recurrente, porque con la batalla entre Alfonsín y Margarita Stolbizer en 2005 se detonó un viejo cuestionamiento a la conducción de la UCR. Ahora ese tema vuelve porque con Lavagna regresaron -aunque nunca se fueron- Lavagna, Storani y Moreau.
Por esa razón, el ex ministro, que se declara « justificialista» -usa ese término, no dice peronista-, martilla con la idea de que para llegar a él no hay que pasar por ningún «peaje» político para alinearse detrás de la candidatura que todavía no formalizó.
Y no será ese año: en la charla que mantuvo con los dirigentes de la UCR de Buenos Aires que lo visitaron la semana pasada, reiteró que recién en 2007 decidirá qué hará en las elecciones del año próximo. Más allá de los tiempos, su lanzamiento parece irreversible.
Del encuentro con Lavagna participaron Gorosito, el jefe del bloque de senadores bonaerense de la UCR; el marplatense Jesús Porrúa, el legislador Juan Gobbi, y los intendentes Mario Espada (Tres Lomas) y Carlos García (Brandsen), vices del Comité Provincia.
Lo de Porrúa merece observarse: desde hace 25 años es gemelo político de Daniel Katz, el intendente de Mar del Plata, que coquetea con la concertación convocada por Kirchner. Pero Porrúa aparece ahora entre los principales promotores de la postulación de Lavagna.
Otro reflejo de la dualidad que atraviesa al radicalismo que, más allá de las advertencias sobre una ruptura futura, parece doblarse, pero sin llegar a romperse.



Dejá tu comentario