Lavagna se adelantó con foto peronista
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El ex ministro Roberto Lavagna sorprendido ayer en la sobremesa de un almuerzo con
dirigentes peronistas al entonar la marcha partidaria junto a los diputados Francisco
de Narváez, Jorge Sarghini, Juan José Alvarez y Eduardo Camaño.
Con eso, en 48 horas, Lavagna podrá mostrar qué fragmentos más o menos poderosos de los dos partidos históricos empujan la propuesta de lo que define como «alternativa superadora», gambeta dialéctica para no mostrarse como un anti-Kirchner.
«La nuestra no es la construcción de una oposición, sino de una alternativa superadora», recita, asesorado, el ex ministro. Lo repitió ayer en El General, junto al grupo El General, y el grueso de los diputados rebeldes que integran el bloque Justicialismo Nacional.
«Las instituciones se refuerzan con la creación democrática y no con la obediencia debida», dijo Lavagna en un guiño a los peronistas no kirchneristas que desde el Congreso resisten las embestidas del gobierno.
Entre ellos, los bonaerenses Marina Cassese -que dijo que el PJ de José María Díaz Bancalari es el «kirchnerismo outlet» ( segunda selección)-; el yerno de Eduardo Duhalde, Gustavo Ferri; y, entre otros, los riojanos Adrián Menem y Alejandra Oviedo.
«Acá está parte del peronismo que estaba tapado por la estructura», describió Sarghini al auditorio que estalló, aunque más de uno estaba prevenido, cuando apareció Lavagna. Dos casos para anotar: Néstor Juzwa, de Berisso, ex viceministrode Kirchner; y Dardo Otonello, de Florencio Varela.
También Carlos «Tato» Brown, Irma Roy y Osvaldo Papaleo, activos en el armado de un núcleo peronista que respalde a Lavagna y que ayer, según computó J.J. Alvarez, reunió a representantes de «108 distritos» de la provincia de Buenos Aires.
Para setiembre, El General planea un acto-plenario de alcance nacional que Camaño estimó de «1.500 dirigentes» de todo el país, como proceso simultáneo a una etapa de consolidación territorial del bloque con la apertura de unidades básicas.
Planean, además, estrenar una sede propia en la Capital Federal.
«En enero éramos cuatro, ahora somos 200 y vamos a ser todavía muchos más», dijo De Narváez, uno de los cuatro iniciadores del grupo El General, que ayer festejaban el impacto del acto que los mostró, una vez más, como escuderos privilegiados de Lavagna.
El pronóstico -que repite el cuarteto inicial- se sostiene básicamente sobre una variable compleja: que Kirchner genere enemigos dentro del PJ que, excluidos, se vuelquen al proyecto Lavagna. La presunción refiere a gobernadores e intendentes.



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