Néstor Kirchner se enteró, con bastante atraso, de un artículo que había escrito el ahora canciller chileno, Ignacio Walker, estalló: primero suspendió una visita a Chile que había agendado para noviembre, le canceló una entrevista al embajador Luis Maira y dejó trascender que exigía la renuncia del ministro chileno si el gobierno de Ricardo Lagos pretendía conservar sus relaciones con la Argentina. Por si no alcanzaba, Rafael Bielsa se pronunció contra su colega trasandino y, al menguar la ira local, finalmente se determinó que jamás Kirchner le dará su mano al nuevo funcionario chileno. Es su forma diplomática de protestar.
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Tanta irritación seguramente no pasó por las expresiones de Walker sobre el propio Kirchner -a quien en su momento acusó de hacer cualquier cosa para conseguir popularidad-, ya que si bien debe privilegiar el instituto de la Presidencia, nunca se consideró una prima donna afectada en su cartel por el ataque personal. Eso se repetía, al menos, en la Casa Rosada. Más bien, su airada queja obedeció a las interpretaciones ofensivas que Walker había formulado sobre el peronismo, movimiento que calificó de autoritario y con tendencias fascistoides. Aunque Kirchner tiene su propia versión del justicialismo (caso del acto de su línea-personal en el Luna Park de hace dos días, poblado de banderas y estandartes con el Che Guevara), en esta ocasión decidió reivindicar a su partido como si fuera la misma argentinidad.
• Relaciones
Hoy todo parece zanjado con Chile, Walker se disculpó, Lagos afirma que las relaciones no pueden alterarse por un artículo periodístico o por el suministro de gas (el cual, luego del corte determinado por Kirchner, ahora es superior al habitual) y, del lado argentino, aunque mantienen la promesa de no darle la mano al canciller, se disipó en parte el enojo. Pero, en Santiago, han comenzado a interrogarse sobre la naturaleza política del malestar de Kirchner. Si corresponde -se preguntan- tanto agravio por las declaraciones de un demócrata cristiano como Walker, ¿por qué se han ignorado respuestas semejantes a expresiones de más alto calibre intelectual contra el peronismo producidas por funcionarios de Salvador Allende, cuyo recuerdo les hace brotar más de una lágrima a Kirchner y a su esposa, casi especializados en su homenaje? ¿O es que no conoce lo que pensaba y decía el poeta comunista Pablo Neruda, embajador de Allende, del movimiento peronista y del general que lo presidía? Tanto pensaba y decía el vate que hasta le dedicó una poesía no demasiado recorrida, es cierto, titulada «Argentina escucha lo que mi patria te dice», que él mismo leyó en el estadio Caupolicán en Santiago de Chile. Veamos partes de sus versos, con nítida influencia -por no decir copia-del peruano César Vallejo, aunque ésa, claro, es otra cuestión:
• Hermandad
«Sólo sé que mi patria, sólo sé que Chile Antártica/ de remotas naciones respetada por libre/ está vigilando de día y de noche, por deber y por libre./ Por eso hoy, la Argentina, nuestra hermana/ abundante nos congrega,/ hablemos despacio, escuchemos,/ ¿Qué pasa? No se oye nada, hermanos.../¿Qué os ha pasado? ¿Por qué calláis?/ ¿Os han robado vuestras banderas?/ Pero vuestras banderas, hermanos argentinos, son las/ nuestras, responded./ ¿O es que las lágrimas no os dejan hablar?/¿Qué pasa?/ ¡Tened confianza! ¡Contadnos todo!/ ¡Algún usurpador, algún traidor está robando la patria y os está mintiendo!/ ¿Rosas se ha levantado de su tumba siniestra?...Argentina, Sarmiento, Argentina/ No se oye nada. ¿Oyes? ¿Nos escuchas?/No queremos comprarte nada, no queremos venderte nada./ ¿Oyes hermana?/ Escucha lo que te decimos al oído/ Rosas es un gusano que no vale tu polvo./ Franco, Marcó del Pont, están hace tiempo muertos./ Hitler ha derramado toda la sangre en vano./ Las tiranías se las lleva la lluvia/ hasta los cementerios y si la buena lluvia no llega/ tu pueblo barrerá con sus banderas el altar deslumbrante de la Patria./ Argentina al oído te decimos levántate./ Hermana mira la nueva nieve/ que cae, no te entierres, no te mueras, levántate/ para que mano a mano luchemos y ganemos./ Para que Chile no viva con una hermana muerta».
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