31 de enero 2001 - 00:00

Legislatura: un escándalo por la inundación porteña

Terminó en un escándalo ayer el intento de interrogar en la Legislatura porteña al frepasista Abel Fatala, secretario de Obras Públicas de la Capital, quien explicaría ante la comisión del área las causas de las inundaciones del miércoles pasado y el futuro de las obras para solucionar el problema.

Fatala
se recluyó durante más de dos horas en el despacho del radical Jorge Enríquez, vicepresidente de la Legislatura, en espera de la organización de la reunión que se transformó en una interpelación.

 Vecinos

Lo que no previó la comisión, que preside la radical Marcela Larrosa, es que el salón quedaría estrecho: acudió gran parte de los 60 legisladores, muchos recién llegados de vacaciones y lo hicieron acompañados de vecinos de Belgrano (el barrio más afectado por el temporal) y de otras zonas, a juzgar por los aliancistas, ofuscados por el caos. Hubo que cambiar de planes, trasladar la reunión a un salón más amplio, incluida la pantalla en la que Fatala presentaría el diagrama de las obras, pero no había audio, ni taquígrafos, y el malhumor de los presentes a medida que pasaba el tiempo impedía acomodar la situación, en medio del anuncio de un nuevo alerta meteorológico en la Capital.

A tal punto llegó el desorden, que los legisladores para hablar, ante la falta de micrófonos, pedían prestado el Megáfono del solitario diputado marxista Abel Latendorf, quien lo lleva consigo para clamar por el inicio de las sesiones en el recinto cuando éstas se retrasan. «No se preocupe Latendorf, lo vamos a declarar patrimonio histórico de la Legislatura», agradecían al legislador.

Entre gritos de vecinos y quejas que se potenciaron entre los legisladores del cavallismo y los de la izquierda para criticar a la Alianza, la reunión debió ser suspendida. La oposición a la coalición convino que la reunión se haga hoy en la esquina de Blanco Encalada y Cabildo, la que resultó más afectada por la inundación.

Mientras tanto, el presidente del bloque Alianza, Ariel Schifrin, se sentó a improvisar una conferencia de prensa.

Acalorado y a los gritos, el legislador sostuvo que una maniobra de la oposición para utilizar políticamente el tema había provocado que no se dieran las condiciones para que Fatala pudiera brindar su exposición.

Lo secundó el titular del bloque radical
Cristian Caram, quien acusó de querer hacer el eje del año electoral el tema de los inundados a las bancadas contrarias.

Firmas

Por su parte, Jorge Altamira (monobloque del Partido Obrero) anticipó que se recabaron firmas para que el próximo 8 de febrero se citen al recinto legislativo a Aníbal Ibarra, Cecilia Felgueras, Fatala y el secretario de Gobierno Raúl Fernández. Cuando todos creían que Fatala seguía aguardando que se ordenara la reunión para acercarse a la mesa, el secretario ya se había retirado a la sede del Gobierno porteño, a la espera de una nueva convocatoria y a quejarse por la mala organización de los legisladores.

Las barras (algunas ligadas a Nueva Dirigencia, el partido de
Gustavo Béliz) pidieron la renuncia del funcionario de Obras Públicas, mientras que un rato antes, a las casi tres horas de espera escandalosa, Ibarra había anunciado la firma del convenio con la empresa que comenzará a realizar las obras para aumentar la contención del arroyo Vega que pasa por debajo de la calle Blanco Encalada.

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