29 de marzo 2006 - 00:00

Levantar secreto fue clave en negociación

Si no surgen nuevas trabas, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez se reunirán en una semana para volcar en un documento -el que ayer no lograba definirse en la letra chica- el compromiso mutuo de buscar, por todas las vías, encarrilar la crisis por las papeleras de Fray Bentos.

Una vez que se concrete esa instancia, los gobiernos de la Argentina y Uruguay dispondrán de un plazo de 90 días para ordenar lo que, anteriormente, una comisión técnica binacional no logró ordenar en medio año.

¿Por qué, luego del terremoto político de los últimos meses, ahora existe una alternativa cierta de que los gobiernos de la Argentina y Uruguay alcancen un acuerdo razonable, cuando durante casi un año no hubo avances en las negociaciones?

El motivo es uno solo: finalmente, las empresas Botnia y ENCE accedieron a hacer pública -o siquiera semipública- la información sobre los sistemas de elaboración que utilizarán y, especialmente, respecto de los métodos de control de la contaminación. Esa información, hasta ahora, se mantenía encriptada.

Es decir: en esta nueva etapa estarán sobre la mesa los elementos sobre los que se debe discutir una salida negociada entre los dos países a la que, incluso, podría arribarse en apenas 30 o 45 días.

Hasta ahora, según se interpretó en Buenos Aires, ni el gobierno uruguayo tenía acceso a esos datos. Presionadas, las compañías aceptaron abrir sus libros para que la mediación técnica que acordarán Kirchner y Tabaré pueda evaluar en detalle los proyectos. Hasta febrero pasado, zigzagueando entre Buenos Aires y Montevideo, el Grupo Técnicode Alto Nivel (GTAN) se reunió durante medio año con resultados magros. La comitiva argentina chocó una y otra vez con la cerrazón uruguaya a aportar la información solicitada.

  • Unico atajo

    El fracaso -a los gritos entre los delegados de ambos países- de aquella mesa de negociación anuló prácticamente la instancia diplomática y, sumado al dramatismo de los cortes en los puentes, dejó como único atajo para acercar posiciones un diálogo Kirchner-Tabaré. Queda por delante la búsqueda de una solución práctica.

    Al margen de la alternativa (en principio inaceptable para Uruguay) de trasladar las plantas, la opción que se presume como más probable es que las pasteras adopten el sistema «end of pipe» (EOP) -final de caño- que permite controlar las emisiones y los efluentes.
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