Con el respaldo político pleno a la negociación diplomática por las islas Malvinas realizado en la XI Cumbre Iberoamericana que se llevó a cabo en Lima, el gobierno quiere sumar ahora otro eslabón en la cadena de gestos de acercamiento con Gran Bretaña. Le dará máximo relieve a la visita oficial que hoy inicia el almirante sir Alan West, comandante de la flota real británica. El resultado de la elección en Malvinas también influyó en la definición del tratamiento especial al marino inglés. Cinco miembros del consejo legislativo fueron reelectos y entraron tres: Steven Luxton, Phillip Miller y Roger Edwards, que consolidan la «línea dura» contra la Argentina. Adalberto Rodríguez Giavarini necesita ahora más que nunca afianzar su estrategia de negociar sólo con el Reino Unido. En este caso, el currículum del alto oficial inglés --minuciosamente leído en el Palacio San Martín y en la Armada-ameritaba un gesto de sutil efecto político pues se trata nada menos que del ex comandante de un navío de la fuerza de tareas inglesa que peleó en el conflicto de Malvinas y fue hundido. La fragata HMS Ardent se hundió en el estrecho de San Carlos el 21 de mayo de 1982 tras un ataque combinado de aviones navales Skyhawk A4-Q y Dagger de la Fuerza Aérea Argentina, cuando sir West, entonces capitán de fragata, ocupaba el puesto de comandante del navío.
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La Cancillería auspició junto con la embajada británica una velada en la residencia diplomática a la que asistirán varios legisladores de la Alianza, entre ellos el senador Luis Molinari Romero y el diputado Marcelo Stubrin, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja. Unicos supervivientes del acuerdo político plasmado en 1999 con Gran Bretaña que posibilitó la restauración de las comunicaciones con las islas. También el Palacio San Martín y las autoridades de la Armada acordaron que el anfitrión del marino inglés fuese el vicealmirante Carlos Carbone, recientemente designado por Fernando de la Rúa al frente de la Casa Militar.
Ese destino -a cargo de la seguridad presidenciales un apéndice histórico utilizado en la transmisión de mensajes de interés para el Ejecutivo. El menú de diplomacia castrense preparado para agasajar al almirante West se inicia hoy con una visita a la fragata Sarmiento, despacho oficial del almirante Joaquín Stella, luego de que presente sus saludos a Robin Duncan Carmichael Christopher, embajador del Reino Unido. El buque museo tiene un atractivo especial para sir West, conocedor de tradiciones marineras: es una pieza de arquitectura naval única construida en el astillero Laird Brothers de Gran Bretaña en 1897.
El plato fuerte preparado por los marinos es una exposición en el Comando de Operaciones Navales de Puerto Belgrano, sobre el lanzamiento de un misil Exocet desde un helicóptero naval Sea King (de origen británico). La charla tiene valor agregado: servirá para mostrar el vínculo naval con Chile, otrora aliado histórico de Gran Bretaña.
El 31 de octubre pasado la Armada Argentina lanzó por primera vez luego del conflicto de Malvinas un misil Exocet AM 39 desde un helicóptero que impactó en un viejo pesquero. A Chile le tocó un rol preponderante en el proyecto: modernizó a fines de 2000 en los astilleros Asmar de Talcahuano el hangar del destructor Hércules (de fabricación británica) de la Armada Argentina. La modificación es clave, permite ahora que el helicóptero Sea King, un modelo de gran porte, pueda transportarse en el buque y proyectar así el poder del sistema helicóptero-misil más allá del alcance real del Exocet. (40 km aproximadamente).
La base naval de Puerto Belgrano será el marco para la renovación del espíritu de reconciliación: el almirante West colocará una ofrenda floral en homenaje a los marinos muertos en el crucero General Belgrano. West estuvo también en Chile hace 15 días, cerrando filas con los trasandinos tras la captura de Augusto Pinochet. La detención del ex dictador en Londres hizo que la armada chilena redujera el rango del oficial a cargo de la misión naval en la capital británica y que se cancelaran jugosos contratos de compra de buques británicos para renovar la flota.
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