10 de noviembre 2000 - 00:00

LO "NUEVO" ES DEL ´70

Plantea Carlos ChachoAlvarez la «nueva política». Y a coro, sus niños cantores (léase Del Piero,Cafiero Jr. y Alessandro) repiten el slogan de la congregación. Reviven, enrigor, aquello del «hombre nuevo» que circuló en los años '70, utopíaguevarista en la que obviamente Alvarez no participó pero cuya seduccióncultural le ha quedado en la memoria. La «nueva política» son los cambios,sobre todo de hombres en el poder -sean senadores o funcionarios-que lesresulten repugnantes a su estética. Como si esas modificaciones hicieran crecerel PBI o bajaran la desocupación. Distracciones entonces, como ese aliento a lamovilidad permanente --tam-bién otra alusión a esos años '70 en que sedesempolvaron proyectos del viejo Don Leónque suponen efectos no queridos: lallegada de personajes que no deseaban bajo ningún aspecto, caso ChrystianColombo a la Jefatura de Gabinete o, ayer, la de Mario Losada a la titularidaddel Senado.

 

Parentesco

 

Como se sabe, este misioneroes primo de Enrique «Coti» Nosiglia -no olvidar que ambos estuvieron en lahechura del Pacto de Olivos-, quizás el más odiado en sus oraciones porAlvarez, a quien para colmo hasta lo tiene sometido con un juicio penal. Todoesto ocurre en el Frepaso porque su conductor piensa mientras habla, casi comoel venezolano Chávez, parte del movimiento perpetuo.

Encajó con esta realidad lafrase de Elisa Carrió al calificar la deserción del vice como una «actitudestudiantil y setentista». Se preocupa ella, tal vez, por la capacidad de seducciónque decisiones como las de Alvarez implican sobre los incautos jóvenes quedisfrutan de vestirse como el «hombre nuevo» o con la «nueva política», comocalzarse antes una boina porque quedaba bien al aspecto o un pañuelo rojo alcuello como ahora ciertos skins heads se hacen devotos de Hitler porque esetotalitarismo se adapta a su moda. En esa materia de ropaje -sea oral ofísica-la estupidez no distingue ideologías.

 

Interrogantes

 

¿Acaso hay diferenciassustanciales entre Genoud y Losada? ¿O con Molinari Romero, a quien prohijabaChacho, mucho más controvertible como figura? ¿Alguien supone que la «nuevapolítica» ha hecho algo mejor del viejo Concejo Deliberante, salvo el paso deltiempo? ¿O se puede pensar que por ahorrar los 2 millones de gastos reservadosen el Senado, lo que resulta plausible en la gestión Alvarez, es más importanteque no haber forzado la separación de una multitud de asesores y una estructuraburocrática insensata en ese cuerpo? Se olvidó de esa tarea el vicerenunciante, del mismo modo que le otorgó relevancia de vida al lamentable casode los sobornos en la Cámara Alta -penoso episodio, claro-pero nada dijo yhasta seguramente se enorgulleció porque su gobierno no le cobrara 10,5% de IVAa los cables -por no hablar del otro 10,5% que presuntamente pagan-quesignificó una inequidad para el resto de los argentinos (y un daño mayor porqueen su reemplazo se aumentó el impuesto al trabajo en gente que gana 2.000pesos, lo que seguramente contribuyó a acentuar la recesión). ¿No hubocompensaciones por esta prebenda, crematísticas o de otro tipo, favores que élmismo por otra parte ha sabido usufructuar de los monopolios? ¿Será ésta la«nueva política», la lucha contra las «prácticas deleznables?

No se advierte entonces ladiferencia entre unos políticos y otros, salvo el atributo mediático de algunos-y la cobertura que reciben-en desmedro de aquellos que se inhiben ante unmicrófono porque seguramente tienen basura debajo de la alfombra, sonparacaidistas en la profesión o, tal vez, temerosos y veteranos provincianosque se inquietan ante una contienda nacional.

Por no hablar de la genteseria que no puede distraerse de sus responsabilidades para ir a maquillarse aun estudio de TV. Más o menos transparentes, los que vengan en el futuro serániguales. De ahí que al margen de funcionarios o representantes de otro nivel,lo que eligió el electorado en el último comicio fue una fórmula ejecutiva quepidió el voto prometiendo un cambio para los cuatro años siguientes.

 

Contrato

 

El compromiso del binomioprovenía de una Alianza que se juró lealtad como un matrimonio y que, ahora, sedeshizo, como es habitual en cualquier pareja: 50% de culpa en cada parte. Peroun Ejecutivo -por más que la Constitución le conceda mayor poder al Presidente,cuestión que había que leer antes de consumar el lanzamientono es un romanceconsagrado: forman parte de un contrato con la gente que los votó pordeter-minado tiempo. Los hombres de Estado, estos elegidos, actúan generalmentecomo deben, no necesariamente como piensan. La historia-disciplina en la cualAlvarez piensa ganarse la vida como profesor-lo puede nutrir al dimitente vicecon una multitud de ejemplos.

Argüir excusas para desertarcomo no compartir designaciones de hombres (inclusive, algunos hasta llevadospor él a la cima) parece tan pueril que, ante otros acontecimientos que podríaenfrentar un Ejecutivo doble -guerra con otro país, intervención militar a unaprovincia, uso de la fuerza-, podría sospecharse que Alvarez elegiría el destierroen París o en Tegucigalpa.

Tan poco serio que, comodiría un hombre del fútbol, es «como si lo venden a Aimar por 30 millones dedólares al Milan, éste regrese porque en Europa se juega fuerte». El país nomerecía una actitud tan poco reflexiva de quien quiere teledirigir el gobiernodesde un café cuando fue incapaz de negociar, pactar o imponer su pensamientodesde el segundo lugar en el poder. ¿La «nueva política» se ejerce desde elVarela-Varelita como si fuera establecerse en la sierra? Faltan respuestas,muchas. A menos que la fantasía promueva el fin de un ciclo y la llamada aelecciones anticipadas en la cual -por el fracaso de la gestión De laRúa-Alvarez-muchos ya se sienten ganadores.

 

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