25 de abril 2003 - 00:00

López Murphy, confiado en el ballottage, se recluyó

«Si digo que debemos reponer la ley no puedo terminar impugnado por un detalle o una mala interpretación» sancionó anoche Ricardo López Murphy después de consultar a sus abogados: fue cuando decidió que hoy no pasearía por la Feria del Libro, adonde tenía previsto concurrir para asistir a la presentación de un trabajo de la hija de su amigo Natalio Yelín. Mucho menos entonces se lo escuchará hoy en «El Ateneo» de Florida, donde lo habían invitado para presentar su propio libro, « Razón o Demagogia». El viernes, entonces, no será literario para el candidato de Recrear Argentina.

En cambio tendrá algunas actividades más recoletas, pero decisivas. Una de ellas es almorzar con el presidente del Partido Liberal de Alemania, en el Sheraton. Ese partido apostó al candidato desde temprano, inclusive financiando algunas encuestas y sirviendo de soporte para algunos estudios técnicos.

También aprovechará el receso para atender a requerimientos, infinitos, de medios de prensa extranjeros. En cambio el sábado, por lo que adelantó, serenará su cabeza y se dedicará a nadar en el «Club Burzaco», donde estaba acostumbrado a hacer cuarenta largos por día cuando no había que buscar votos ni hacer política. Mientras él da brazadas, José María González Eiras se encargará de organizar la logística de los comicios, sobre todo la fiscalización, que es gran desafío para el sector.

• Escéptico

Mientras tanto, todas sus oficinas se han visto envueltas por un torbellino de encuestas más o menos fantasmagóricas. La más llamativa es la que le atribuyen a Julio Aurelio, que lo muestra ganando la primera vuelta con Carlos Menem y Néstor Kirchner peleando el segundo lugar. Aurelio confesó esos datos a varios de sus amigos en los últimos días, pero López Murphy se mostró escéptico ante su equipo de campaña.

Eduardo Fidanza (estudio Catterberg), el sociólogo de cabecera del candidato, explicó en qué consiste el ascenso, que las encuestas de este diario detectó bien temprano, antes que nadie. «Hay un crecimiento exponencial en estos días porque Ricardo ha ido más allá del universo de la centro derecha; el discurso de una salida a través del estudio, del trabajo, de la ley y del orden comenzó a ser apreciado por los sectores medios, que antes podían votar al radicalismo, a Elisa Carrió o al mismo Rodríguez Saá. Por eso estamos peleando el ballottage» explicó Fidanza ante Solanet, Mezzadri, De la Balze, Balter, Lladós, Gómez Diez, Starke, Srodek y Oliveira, es decir, el equipo de campaña del candidato.

Más allá de la prudencia de este sociólogo y de la moderación del propio candidato, muchos «lopezmurfistas» comenzaron a repartirse ministerios, con la previsible disputa entre conservadores y radicales, como en los '30.
Mientras tanto, Oliveira y Starke garabatean dos discursos para el domingo: uno, triunfal, por si se cumple el ingreso al ballottage; otro, más apocado, convocando a seguir la marcha aunque el éxito de la campañano se traduzca en posiciones institucionales concretas si el domingo no se cumplieran las encuestas.

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