Si José Manuel de la Sota se inspira como candidato en el brasileño Duda Mendonça, Ricardo López Murphy ha decidido abrevar en otro extranjero experto en campañas. Por intermedio de un empresario, tanto el candidato de centro como sus asesores han iniciado contactos con quien fue el responsable de la llegada al poder del nuevo mandatario de Colombia, Alvaro Uribe. Se trata de un profesional del marketing que, dentro de 15 días, aterrizará en Buenos Aires para dialogar en persona con López Murphy.
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Quienes han seguido la campaña de Uribe, quien de una mínima ubicación en las encuestas trepó luego hasta convertirse en líder y presidente, sostienen que éste basó su mensaje en 3 ejes principales. Uno, evitó responsabilizar de los fracasos a dirigentes de otros partidos, más bien ensayó un mea culpa de todos los colombianos. Planteó lo que «no hemos hecho bien», una forma de mirar hacia adentro, en lugar de acusar al FMI, al déficit fiscal o a otros rivales sobre la inquietante situación del país. Prefirió la autocrítica nacional y, una vez reconocidos los errores, iniciar un plan de rectificación.
Otro de los puntos, considerado como «mano dura» por la prensa izquierdista, fue otorgar prioridad a la «seguridad ciudadana», entendiendo que esa carencia malversaba la calidad de vida del país. Por fin, para cerrar el círculo, los otros dos ítem clave de Uribe fueron atacar la pobreza y la desnutrición, cuestiones que agobian a Colombia. Esas simples pero concretas propuestas, válidas no sólo para la tierra del café, Uribe es presidente y su principal asesor en la materia pronto llegará al país para que López Murphy se alinee en algo semejante.
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