21 de octubre 2003 - 00:00

López promete batalla si Diputados le pide proceso

Quienes suponían que la batalla contra el supremo Guillermo López estaba ganada antes de empezar, deberán revisar su estrategia. El veterano juez de la Corte no va a renunciar y se mueve como una persona dispuesta a enfrentar las acusaciones de Diputados y del Senado como lo hizo Eduardo Moliné O'Connor.

Los legisladores ya saboreaban la victoria sobre López, después de lograr el alineamiento para suspender al ex vicepresidente de la Corte. El descargo de Moliné fue sólido, pero la razón no bastó para imponerse a la decisión política nacida en el momento en que Néstor Kirchner llamó al Congreso a terminar con Julio Nazareno.

• Argumentos

Serán los mismos argumentos utilizados para producir la renuncia de Nazareno, la suspensión de Moliné, los que servirán para acusar al veterano juez López de mal desempeño en sus funciones: «la causa Meller».

El Ejecutivo quiere que el nuevo proceso esté para definir en una fecha que no se aleje del 10 de diciembre. Es decir, antes de que el Congreso tenga una nueva composición. En ese plazo deberá quedar resuelta la «cuestión Moliné».

Durante ese tiempo se cree que estará definido el nombre de los sucesores. Ahora el gobierno -según algunas versiones- está entusiasmado con la idea de que sean dos las mujeres que acompañen la renovación del Tribunal que encabeza el controvertido penalista Eugenio Zaffaroni.

A
López se lo pretende atacar desde el peronismo por su fallo en la causa Meller, en el que la Corte no hizo lugar a un recurso que presentó la empresa Meller contra la ex ENTel.

López
alegará en su defensa, que los jueces de la Nación no pueden ser cuestionados por sus fallos. Pero también buscará mostrar -a igual que lo hizo Moliné- que la Corte Suprema no legitimó un proceso administrativo, que actuó de acuerdo con jurisprudencia sostenida desde el año 1957 y que no se pronunció sobre el fondo de la cuestión.

En cuanto a la acusación de la Comisión de Juicio Político de que el fallo causó «
un perjuicio millonario al Estado», López sostendrá que el Tribunal no condenó a pagar y que fue el Estado a través del Ministerio de Economía el que dispuso pagar en bonos de consolidación una deuda que en origen fue de 29 millones de pesos, pero que después se amplió a 400 millones de pesos.

• Resistencia

Esas serían algunas de las herramientas con las que cabalgará el supremo López que ya les hizo saber a sus allegados que resistirá la arremetida del Congreso.

Aunque puede no ganar la batalla el ministro de la Corte Suprema, está dispuesto también a llevar su caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos de Costa Rica. Ese tribunal ya tiene como antecedente el caso de un juez de la Corte de Perú que debió ser repuesto en su cargo. Seguirá así los pasos de
Moliné.

Será ése el camino que recorrerá si no encuentra en la Justicia argentina un pronunciamiento favorable a un planteo de inconstitucionalidad de una eventual suspensión que le aplique el Senado.

Para resolver esta cuestión ya han sido designados nueve conjueces. El primer caso a tratar, obviamente, es el de
Moliné.

Hasta ayer los conjueces sólo se habían anoticiado de su nominación a través de los diarios, porque oficialmente no habían sido notificados.

Varios de ellos le confiaron a este diario que el primer tema a discutir será si aceptan la excusación que «
por razones de decoro y delicadeza» hicieron los ministros de la Corte.

Puede suceder entonces -aunque es poco probable- que los nueve presidentes de cámaras federales acuerden y emitan un pronunciamiento en el que rechazan la excusación de los supremos con lo cual éstos se verán envueltos en un verdadero atolladero. Pero todo eso es en el campo de las especulaciones.

Lo concreto es que
López está instalado en su despacho y se asegura que desbancarlo del cuarto piso del Palacio de Tribunales no resultará una tarea sencilla.

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