21 de febrero 2006 - 00:00

Los espías de Garré a prueba ahora en Haití

Nilda Garré
Nilda Garré
Si la foto ayuda, la ministra de Defensa, Nilda Garré, tendrá su segunda instantánea con un presidente de la región, luego de aquella con Hugo Chávez. Hoy Garré tiene en agenda un encuentro con el flamante presidente haitiano René Preval, quien obtuvo el triunfo en las elecciones celebradas el 7 de febrero pasado en medio de actos de violencia y varios muertos.

La ministra partió hacia ese país en el último vuelo del Boeing 707 de la Fuerza Aérea que lleva personal de relevo del contingente conjunto argentino para la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah).

Al mismo tiempo que la ministra de Defensa intentará conocer de primera mano los pasos iniciales de Preval, hoy en Washington Brasil y la Argentina presionarán en la OEA para que los países donantes ( Estados Unidos, Francia, Canadá y otros de la Unión Europea) agilicen la entrega de los fondos prometidos para la reconstrucción del país caribeño. A esa reunión asistirán el embajador Leonardo Franco, subsecretario de Política Latinoamericana, y el embajador Rodolfo Gil, representante ante la OEA.

Garré
confió la agenda en Haití al embajador Ernesto López, un representante político que fue jefe de Gabinete del entonces ministro José Pampuro. Completan el pasaje del Boeing 707 el subsecretario de Asuntos Técnicos Militares, Gerardo Montenegro; el jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC), brigadier general Jorge Chevalier; el jefe de Operaciones del Estado Mayor Conjunto, brigadier Carlos Perona; el diputado nacional Jorge Argüello y el jefe de Gabinete (hermano de la ministra) Raúl Garré.

• Paper

Se cuidó muy bien de que no se cruzaran las actividades de la ministra y del titular del EMC. Por eso a la reunión con el presidente Preval sólo acudirán Garré, el diputado Argüello, el embajador López y los funcionarios políticos. La situación general de Haití para conocimiento de la ministra se volcó en una paper confeccionado con datos aportados por los servicios de Inteligencia de las fuerzas más los partes habituales que se reciben desde el país caribeño.

Todos hablan de que lo primero que debería asegurar Preval es una negociación con la oposición de la sociedad civil (establishment, intelectuales, comerciantes y profesionales de clase media) quienes ya hicieron sentir su peso cuando echaron del gobierno a Bertrand Aristide con la ayuda de ex militares encabezados por el entonces jefe de la Policía haitiana, Guy Philippe. Preval está lejos de asegurar una atmósfera de calma y seguridad, rol que seguiría a cargo de los Cascos Azules, siempre que se prolongue el mandato de la ONU y que los congresos de los países que integran el grueso la fuerza internacional (Brasil, Chile, la Argentina y Uruguay) den su aprobación a la permanencia de la misión de paz. Hasta ahora Naciones Unidas decidió el mantenimiento de los Cascos Azules por seis meses más.

La presencia del diputado
Argüello -presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores- en la comitiva de Garré asegura al oficialismo una vocería autorizada ante los legisladores de la oposición de lo que acontece en Haití cuando deba tratarse en el Parlamento la renovación de la autorización para la salida de tropas en reemplazo de las que acaban de desplegarse en este vuelo. Pero el problema mayor que desvela a las estructuras de inteligencia de la Minustah es verificar cuánto influye el depuesto Bertrand Aristide sobre el electo presidente Preval. Este, de 63 años, ejerció como primer ministro y ministro del Interior y Defensa durante el primer gobierno de Aristide en 1991, y fue presidente de la República por elección democrática entre 1996 y 2001; algunos observadores internacionales vieron en él a un títere de Aristide.

No escapa a esa pesquisa analítica el cúmulo de personal de Inteligencia que habita el octavo y el noveno piso del edificio del Instituto de Ayuda Financierapara Retiro y Pensiones Militares, sede de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar a cargo del licenciado Carlos Aguilar. Allí, luego de un masivo desplazamiento de uniformados hacia sus organismos de origen, Aguilar pobló de civiles las oficinas en un intento de darle sangre nueva a la función de obtener inteligencia de alto nivel. ¿Será una política de apertura o la separación paulatina de los militares del organismo que reporta a la ministra?

El brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto, responsable operativo del batallón argentino, se reunirá con el general brasileño José Carvalho Siqueira, comandante de la Minustah, para evaluar: el comportamiento de las tropas criollas en la última elección, la efectividad de las operaciones de soporte logístico del buque de transporte «San Blas» de la Armada, el refuerzo de personal del hospital móvil de la Fuerza Aérea y -el tema más sensible- la prórroga de la misión, que tiene relación con el nivel de conflictividad latente en la sociedad haitiana.

Chevalier lleva una primicia que despertará ciertos celos al brasileño: la
Argentina invitó y Chile aceptó sumar personal militar femenino ( médicas y enfermeras trasandinas) a la dotación del hospital reubicable de la Fuerza Aérea Argentina.

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