Los peronistas huyen de la Plaza en la semana del 17 de octubre

Política

Cristina de Kirchner, Alberto Rodríguez Saá y Roberto Lavagna, el más radical de los candidatos peronistas a la presidencia, preparan con extremo cuidado sus actos de festejo por el Día de la Lealtad peronista. Todos coinciden en celebrar el 17 de octubre con actos de bajo perfil, alejados del bochorno vivido el año pasado, cuando metalúrgicos y camioneros se enfrentaron a balazos en la quinta de San Vicente durante el traslado de los restos de Juan Perón.

Para el miércoles, los homenajes del peronismo se reducirán a actos de campaña que intentarán capitalizar en las urnas al desorientado electorado del Partido Justicialista. Néstor Kirchner anunció que estará en Comodoro Rivadavia (Chubut) y en Caleta Olivia, en su Santa Cruz natal, aunque el tributo que rendiría al Día de la Lealtad sería apenas simbólico y con un acto de proporciones reducidas. Se sabe que los Kirchner renunciaron a la exhibición de los símbolos peronistas aún cuando la Justicia les otorgó el viernes pasado el monopolio de la liturgia peronista. Sin embargo, ni siquiera imprimirán el escudo PJ en la boleta Cristina de Kirchner-Julio Cobos.

Al menos hasta ayer, la primera dama no tenía previsto acompañar a su esposo en ese viaje, donde el Presidente se mostrará junto al gobernador Daniel Peralta en el caos santacruceño. Los conflictos con docentes, estatales y petroleros convirtieron a la provincia presidencial en un territorio hostil donde la familia Kirchner ya recibió agresiones y huevazos a través de la ministra Alicia Kirchner. Sería intolerable para la Casa Rosada que a 11 días de las elecciones presidenciales la candidata oficialista sufriera algún sofocón por el estilo.

En rigor, la esposa del Presidente tampoco pisará ese día Chubut, como sí lo hará Kirchner junto al gobernador Mario Das Neves. Sí tiene agendado participar de un acto en una fábrica-escuela recuperada en La Matanza. Aunque la candidata le escape a todo lo relacionado con el aparato ortodoxo del peronismo, estará obligada a este gesto electoral para no ahuyentar votos en dirección de Alberto Rodríguez Saá, el único que reivindica abiertamente su estirpe peronista.

  • Reorganización

    El gobernador puntano tenía previsto festejar el miércoles en la sede del PJ de la calle Matheu en la Capital Federal, pero tras el fallo del juez Ariel Lijo declarando al kirchnerismo único dueño de la legalidad peronista, el candidato del Frejuli debió reorganizar su estrategia. Por eso, y para polarizar en las últimas dos semanas de campaña con Elisa Carrió, el gobernador de San Luis está intentando rentar un helicóptero y aterrizar en el Impenetrable del Chaco, tierra nativa de la jefa de la Coalición Cívica. Allí tiene previsto denunciar la desnutrición que padecen varias etnias originarias, entre ellas los wichis, y contrastar los índices económicos y sociales de su provincia con los de Chaco -todo apenas un día después de la visita de Cristina de Kirchner a esa misma provincia-. Una idea que le traerá poco rédito electoral a Rodríguez Saá teniendo en cuenta que la blonda ex diputada nunca tuvo en su tierra natal buenos resultados en las urnas.

    Roberto Lavagna es un mundo aparte. Acusado por sus socios de la UCR de «peronizar» en extremo su campaña con incómodas visitas a la quinta de San Vicente y desafinadas entonaciones de la marcha peronista, también es denostado por peronistas más conservadores, como los Rodríguez Saá, por haberse asociado con la UCR de Gerardo Morales para las elecciones del 28. Paranoicos en extremo, desde su búnker se limitan a informar que el candidato de Coalición por Una Nación Avanzada (UNA) rendirá tributo al 17 de octubre desde algún local céntrico de la Capital Federal. Los boicots sufridos a manos de piqueteros kirchneristas durante sus últimos actos de campaña obligaron al ex ministro de Economía a mantener el hermetismo sobre sus festejos por el Día de la Lealtad.
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