Mauricio Macri, ayer, junto al candidato a legislador porteño Marcos Peña, durante la presentación de la campaña que propone incautación y destrucción de las armas ilegales.
Lanza hoy Mauricio Macri un atípico cierre de campaña que consistirá en varios actos en barrios de la Ciudad de Buenos Aires, donde se postula para diputado nacional. El periplo comenzará después del mediodía y piensa extenderse hasta el atardecer.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mauricio Macri insistirá, en las últimas horas de campaña electoral, en reforzar sus chances con los vecinos del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Es donde más atención y esfuerzo ha prestado la alianza PRO durante toda la temporada, con el objetivo de capturar el voto de los sectores bajos y el voto peronista que, cree, lo ha votado en los comicios de 2003, pero hoy podría atraparlo el gobierno para su candidato Rafael Bielsa, a quien viene «peronizando» en el último trance de campaña. El macrismo se siente más seguro con las adhesiones que mantiene en los barrios del norte de la Ciudad, donde se concentran mejores recursos entre la población. El centro le resulta áspero: es el del voto que supo concentrar la extinta Alianza y en donde mejor forma mantiene Elisa Carrió en la competencia por la primera candidatura a diputada nacional.
Sin embargo, la zona sur, que le fue simpatizante a Macri en la primera vuelta electoral de 2003, le volcó los resultados en la segunda instancia. Acapara además esa geografía una buena porción del padrón porteño. Después de muchas deliberaciones entre su equipo de campaña, que integran principalmente Horacio Rodríguez Larreta (h), Cristian Ritondo y el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba (ex ministro en ese país), los macristas resolvieron no llevar adelante lo que se dice, «un» acto de cierre de campaña al estilo tradicional, como lo hizo el martes Rafael Bielsa y ayer Carrió. Allí, en barrios como Lugano, La Boca o Mataderos, Macri desplegará sus propuestas centrales con las que intenta capturar el primer puesto en el escrutinio porteño con su candidatura a diputado nacional. El cierre del macrismo será atomizado. Comenzará a las tres de la tarde y durará tres horas, hasta las seis. No será una caravana, sino un « recorrido», como lo ha bautizado Horacio Rodríguez Larreta (h). Sin explicar qué diferencia hay entre uno y otro modo de interrumpir el tránsito. Esa gira contará con al menos cuatro paradas donde el candidato conducirá los actos para difundir sus propuestas sobre empleo, educación, obra pública y seguridad, una materia que le viene dando buenos resultados, como ayer, cuando llegó a la zona de Constitución, precisamente en Pavón y Luis Sáenz Peña, para hablar de ese tema con los vecinos.
En esas tenidas, Macri piensa no entrometerse en la pelea que el gobierno mantiene con Elisa Carrió por acusaciones mutuas. Sólo deslizó el empresario que le llamaba la atención que los disparos que recibió el primer candidato a legislador porteño del ARI, Enrique Olivera, ocurriera a dos días del cierre de campaña. «La denuncia contra Olivera (ex aristas aseguraron que el ex jefe porteño mantiene cuentas bancarias millonarias en Suiza) la tiene que investigar la Justicia, pero es sugestivo que esto pase a dos días de la elección», consideró Macri en tibia alusión a alguna intencionalidad del gobierno que intenta que su candidato, Rafael Bielsa, supere los pronósticos que lo posicionan en el tercer puesto del escrutinio del 23 de octubre en la Capital Federal.
Con Bielsa, además, Macri viene peleando el voto peronista y el de clase baja, que se concentra justamente en la geografía sureña. No parece caprichosa la idea. También Carrió apostó a esas vecindades, pero con la idea de capturar el sufragio de las clases económicamente en peores condiciones. En cambio Macri fundamenta su obsesión en los datos que le arroja el escrutinio de las elecciones de 2003, cuando perdió la ronda contra Aníbal Ibarra.
Dejá tu comentario