El endurecimiento del Código Contravencional porteño, que fue uno de los ejes de la campaña política de Mauricio Macri, hacía estallar ayer al bloque del empresario en la Legislatura porteña. Por su lado, sectores de la izquierda amenazan con una protesta para el día en que está prevista la sanción de esa norma modificatoria.
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La disputa interna es en torno a las figuras de « merodeo» y a bajar la edad de los menores, que hasta ahora no son castigados hasta los 18 años, entre otras cuestiones como crear un registro de reincidentes.
Las diferencias entre duros y blandos dentro de la surtida bancada surgida de cuatro boletas electorales, más que el proyecto propio del partido de Macri aún no fue ingresado a la Legislatura, desorientó a propios y ajenos.
Lo peor para la paz interna de ese bloque, mayoritario con 23 legisladores sobre 60, es que las disidencias más fuertes partieron de la lista pura del macrismo. Una de las oponentes a asentir la inclusión de figuras más severas que las actuales, surgió de la radical Florencia Polimeli, una joven que pivoteó en la campaña del empresario atrayendo a un sector de sus pares de la UCR. Otro, fue Helio Rebot, nada más ni nada menos que el apoderado partidario de Compromiso para el Cambio, el partido político de Macri. Así se sumaron otros en contra del proyecto de modificación que propone Jorge Enríquez -el radical que fue en tercer puesto en la boleta macrista-e incluso al borrador que comenzó a circular como proyecto del partido. Antes del arribo de ese borrador que aún no se convirtió en proyecto ni fue ingresado como tal a la Legislatura, el único proyecto que manejaban los macristas era el de Enríquez, el que a su vez ya fue expuesto en 1998 -cuando se sancionó por primera vez el Código en reemplazo de los edictos policiales-ya que el ahora legislador lo presentó cuando era subsecretario de Gobierno de la Capital Federal.
Tanto Enríquez como el borrador del partido de Macri introducen la figura de « acecho» que comprende a quien la Policía considere sospecho, por ejemplo en los alrededores de un cajero automático.
Esa figura formó parte del Código Penal Nacional, pero fue derogada por la llamada «ley Lázara» en 1991, norma que restringe las facultades de detención de mayores de edad con fines de identificación. En la Comisión de Justicia, que preside Julio De Giovanni, incluso existe la propuesta de rehabilitar aquel procedimiento policial que integraba el estatuto de la fuerza.
Otra polémica es porque Enríquez quiere que se castigue a los menores a partir de los 14 años, tanto como el proyecto macrista lo pide a partir de los 16, cuando actualmente ocurre a los 18. •Sin voluntades
El oficialismo a todo esto no tiene proyecto propio, pero como el macrismo es mayoría marca la agenda legislativa a pesar de no tener quórum propio.
De los sectores de la izquierda y afines, en cambio, ya hay casi unanimidad en oponerse a todo tipo de endurecimiento del código, como penalizar penalizar por ejemplo la ingesta de alcohol en la vía pública. Esos sectores, curiosamente, encontrarían ahora más aliados en la bancada de Macri, que de no superar la diferencia con casi un tercio de su propio bloque dejará pasar la convocatoria a sesión extraordinaria para esperar una mejor oportunidad. De todas maneras, la sesión especial del 19 de febrero para votar la modificación del Código y las normas de procedimiento, no cuenta con voluntades.
Ayer, para ese día un grupo de militantes de defensa de derechos humanos convocaba desde el despachos de los ex zamoristas Devoto (dos hermanos que formaron bloque propio) a un foro en la Legislatura y a un piquete en contra de los proyectos macristas para el día de sesión.
La idea del macrismo, en general, es incorporar figuras tales como «acecho o merodeo» para que la Policía pueda detener a personas que considere están preparando un acto delictivo, bajar la edad de castigo a menores e incorporar la reincidencia para agravar las penas.
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