22 de septiembre 2008 - 00:00

Mal debut: asume con un escándalo

Hoy la ministra de Defensa, Nilda Garré, recibiráen su despacho al nuevo titular del Ejército, general de división Luis Alberto Pozzi, quien asumirá formalmente la conducción del arma en una ceremonia previa en las instalaciones del Edificio Libertador. Es el primer contacto de la jefa castrense con quien se desempeñó hasta el viernes pasado como segundo de Roberto Bendini y ya surgió un nubarrón en el vínculo personal. Apareció un ariete entre ambos con forma de denuncia: una empresa proveedora china reclamó ante Defensa por el uso por parte del Ejército de un camión pesado 4x4 procedente de la República Popular China que estaba destinado a pruebas técnicas.

La nota con todos los detalles acerca de la irregularidad fue a parar a manos de Raúl Garré, hermano y jefe de gabinete de asesores de la ministra. Abogado al fin, detectó que tras el expediente de más de 30 páginas redactado por una proveedora de material bélico se gestaba una controversia penal -no se equivocó- pronta a radicarseen el fuero federal. La contratista que representa a los chinos describe trámites realizados por el general Pozzi (durante su ejercicio en la Dirección de Investigación, Desarrollo y Producción, y como subjefe del arma), el coronel Carlos Barchuk, actual jefe de la dirección de Desarrollo y Producción (DIDEP) y otros de menor jerarquía del Comando de Arsenales, quienes habrían tramitado el ingreso definitivo, la nacionalización y la inscripción bajo dominio del Ejército de un camión pesado 4x4 que fue remitido bajo convenio desde China con el propósito de ser sometido a pruebas técnicas.

La empresa dice que el vehículo era «un modelo» que giraba por distintos países interesados en su adquisición. Todo comenzó en 2004, durante la gestión de José Pampuro; el entonces ministro se interesó en la línea de fabricación de camiones pesados de origen chino para el Ejército y envió una comisión técnica de oficiales a recabar información a China. Luego se avanzó con un convenio y en un memorando (Nº 484/3T/06) se establecía que el vehículo debía entrar temporalmente por 180 días para ser sometido a una batería de pruebas técnicas a realizarse en el ámbito de la Dirección de Arsenales, unidad bajo el mando del entonces director de Investigaciones, Desarrollo y Producción (DIDEP): el general Pozzi.

Los tests de calidad y las inspecciones se excedieron por largo tiempo, y entonces -dice la representante de los chinos en su reclamo- se tomaron decisiones para la inscripción por el Ejército del vehículo.

Este documento de más de 30 páginas llegó al ministerio 24 horas antes de la dimisión consensuada de Bendini como jefe del Ejército. En efecto, Bendini ni consideró la Resolución Nº 1711/ 07 de Nilda Garré que instruye a los jefes a comunicar las notificaciones de la Justicia -la Cámara de Comodoro Rivadavia le había anoticiado su procesamiento por peculado- y negoció su salida con Julio De Vido que a su vez sugirió al matrimonio Kirchner la sucesión en el general Pozzi.

En el mismo reclamo se ventilan dos accidentes de explosión prematura de munición en los tubos cañón de dos tanques. El Comando de Arsenales adjudicó el caso a la presunta mala calidad de los proyectiles de origen chino, y la contratista, en su descargo, arrima datos acerca de que las explosiones se habrían producido porque la munición era «recuperada» de lotes preexistentes en los polvorines del Ejército.

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