30 de marzo 2007 - 00:00

Malvinas, la decisión

Desde el semanario"América Latina. Informe semanal" del 12 de junio de 1981, se informó que en la Argentina "la Ford anunció que reducirá su producción 40% debido a los vastos stocks no vendidos". Añadió que "por el momento no se ha decidido el cierre de sus plantas", pero advirtió que "esta decisión podría cambiar en los próximos meses. Otras ensambladoras, como la Volkswagen, Mercedes Benz, Sevel (Fiat Peugeot) y Renault están despidiendo a sus trabajadores. Dirigentes sindicales dijeron que se han perdido 36.000 empleos en la industria automotriz desde 1976". 100

El 17 de junio, apareció en la calle el periódico "Cambio" muy próximo a Eduardo Emilio Massera. El título de tapa era "El gobierno duerme" y mostraba a Viola con los ojos cerrados y lo trataba al gobierno de incompetente. Semanas más tarde el mismo periódico tituló: "Esto no va más". No era el único que lo pensaba, sólo que el ex jefe naval había sido parte del gobierno hasta dos años antes. En definitiva, como ex miembro de la Junta Militar tenía su cuota de responsabilidad en todo, y de la desocupación también.

Con la asunción del almirante Jorge Anaya, la Junta Militar adquirió más protagonismo. El casamiento del príncipe Carlos con Diana fue el acontecimiento de 1981. Luis García Meza llegó al poder en Bolivia con el apoyo de los barones de la coca. El Ejército, con su comandante Galtieri, estuvo detrás del golpe boliviano. Tras su enfermedad técnica, Viola fue depuesto por la Junta.
Con la asunción del almirante Jorge Anaya, la Junta Militar adquirió más protagonismo. El casamiento del príncipe Carlos con Diana fue el acontecimiento de 1981. Luis García Meza llegó al poder en Bolivia con el apoyo de los "barones de la coca". El Ejército, con su comandante Galtieri, estuvo detrás del golpe boliviano. Tras su enfermedad "técnica", Viola fue depuesto por la Junta.
LA ECONOMIA HACE AGUA

El 2 de julio se publicó un informe reservado elaborado por el gobierno, en el que se sostenía que la desocupación "encubierta" llegaba a 4,2 millones de personas, 40,1 por ciento de la población económicamente activa. La población económicamente activa era en ese momento de 10,78 millones de personas. 101 El ministro de Economía sólo atinó a decir que era "un tema preocupante".

Sin embargo, las respuestas más importantes del gobierno están dirigidas contra José Alfredo Martínez de Hoz y el sector financiero, señalados por difundir rumores que perjudican a la Argentina en el exterior. Era la caza del "chivo emisario". En declaraciones al "Jornal do Brasil", el presidente argentino señaló que "enemigos de la Nación" realizan una campaña de rumores que afectan a las áreas política y de la economía, pero que, a pesar de " dificultades circunstanciales", no alterarán la disposición de caminar "sin prisa pero sin pausa hacia un proceso de democratización". 102 Precisamente, sobre el proceso de " democratización", cerca de noventa días más tarde, el ministro del Interior dijo que los militares podrían permanecer en el poder hasta 1990 o 1993.103 Estas declaraciones se agregaron a las formuladas por el propio Viola, la semana anterior, cuando anticipó que en 1984 lo sucedería otro militar. El dirigente peronista Italo Luder dijo que las declaraciones de Liendo "son una agresión al pueblo argentino".

De todas maneras, los líderes del justicialismo, radicalismo, democracia cristiana, intransigencia y desarrollismo, el martes 28 de julio emitieron su "Convocatoria al país", en que expresaron que "serán inútiles los agravios recíprocos y el intento de mantener la sociedad argentina dividida en réprobos y elegidos; todos debemos asumir nuestros errores y nuestros aciertos". Exigen, además, el retorno a la democracia. Semanas más tarde104, radicales, peronistas y desarrollistas participaron en un seminario de la American University, de Washington, sobre el desarrollo político y la economía en la Argentina. Por esa razón estuvieron en la capital norteamericana los peronistas Antonio Cafiero, Roberto Lavagna, Carlos Corach y Alberto Iribarne. Roque Carranza, por el radicalismo y Gonzalo D'Hers, por los desarrollistas.

En este contexto ¿qué política exterior podía diseñar el canciller Oscar Camilión? Si el Palacio San Martín parecía "un cuartel de bomberos", según una expresión de la época. Enfrentaba varios problemas al mismo tiempo y, además, tenía como ancla los disparates que se cometían en el interior del país. Debía explicar herencias del anterior gobierno (Beagle y Bolivia), al tiempo que desmentir que elementos argentinos se hallaban en América Central entrenando a los "contras" del sandinismo; mandar tropas de Paz al Sinaí propugnado, dentro del marco de los "acuerdos de Camp David", por Estados Unidos, Egipto e Israel y hacerse cargo de la situación de los desaparecidos. Mientras todos discutían sobre éstas y otras cuestiones, nadie supo explicar el porqué la Argentina no asistió a la Cumbre de Cancún105, México, destinada a promover el diálogo entre los países del Primer y Tercer Mundo. Los temas en la Argentina eran si estaba o no prohibidoel tango "Cambalache" (por el inmenso escepticismo que emana de sus versos); los desaires del Proceso a diplomáticos que eran públicamente vetados por la Junta (basta rememorar que Raúl Quijano fue rechazado por Galtieri para ser embajador ante la Casa Blanca por estar casado con una chilena, pero sí estaba en condiciones de serlo ante la OEA) o la polémica entre el brigadier Graffigna y el presidente de la Ford, José Courard. El miembro de la Junta Militar declaró que los argentinos "comen siete días a la semana" y Courard, en un discurso ante 300 personas, le dijo que él "no sabe lo que ocurre en las casas de los obreros suspendidos" y que "en muchas casas no se come todos los días, lo que pasa es que al brigadier nunca lo suspendieron en su trabajo". Hasta las diferenciasen cuestiones internacionales se dirimían en los periódicos, como el caso de la publicación en "La Prensa" de un mapa de la zona del Beagle que contenía las ideas del mediador Samoré sobre la línea demarcatoria entre la Argentina y Chile. 106 Era todo una comedia de enredos lo que trascendía al exterior: Mientras el ministro de Economía decía: "El que apuesta al dólar pierde", la gente se agolpaba frente a las casas de cambio para comprar dólares. Y por si fuera necesario, el ministro de Comercio llegó a decir que la Argentina estaba "al borde del colapso". Parecía verdad, pero no era para ventilarlo. Nunca tan real el dibujo (editorial) de Sábat de "Clarín" del 19 de julio de 1981: todos los miembros del equipo económico aparecían, en desorden, apuntando en distintas direcciones. Más grosero fue el semanario "Newsweek" al poner en su tapa de la primera semana de agosto que la Argentina era un prostíbulo.

El 27 de julio, Camilión intentó un nuevo paso con el Reino Unido, al invitarlo formalmente a "impulsar" las negociaciones sobre Malvinas. En una nota que se presentó a la embajada británica se afirmó que desde la reanudación del proceso negociador, en 1977, sólo se intercambiaron "los respectivos puntos de vista en términos generales", sin haberse alcanzado "términos sustanciales". En la extensa nota existía, además, un párrafo que por venir de un experto como Camilión sonaba a advertencia: "Todo esto es altamente irracional y nadie puede sostener seriamente que el statu quo pueda prolongarse más tiempo".

A comienzos de agosto llegó a Buenos Aires la influyente embajadora de Ronald Reagan en las Naciones Unidas, Jane Kirpatrick. Mientras, en esos días (3 de agosto)

Leopoldo Galtieri realizaba una gira a la Costa Oeste y la capital de los Estados Unidos. Luego de una conversación con el general Edgard Meyer, dijo que "la Argentina tiene que salir de la caparazón en la que estuvo encerrada durante muchos años" y habló de la "identidad de objetivos" entre su país a los Estados Unidos.

El martes 11 de agosto, el almirante Armando Lambruschini anunció el nombre de su sucesor al frente del comando en jefe de la Armada. El elegido fue el vicealmirante Jorge Anaya "afín con los principios que desde el primer momento, pero más marcadamente a partir de 1955, sostuvo la Armada". 107 Es caracterizado como un "profesionalista", término que significaba que no tenía pretensiones políticas. El sábado 15 de agosto, Boca dio la vuelta olímpica con Maradona que se consagró goleador del Metropolitano. Con la devaluación y la inseguridad cambiaria era imposible mantenerlo en el plantel. Al año siguiente fue vendido al Barcelona de España.

El sábado 29 de agosto se casaron en Londres el príncipe Carlos y Diana Spencer. El mismo día, Camilión y un reducido grupo de colaboradores hizo su presentación en Washington. Lo central de su visita fue el encuentro con el secretario de Estado, Alexander Haig. Al respecto, una minuta de la época retrata pasajes del diálogo en Foggy Botton. 108

Estaba claro o no querían verlo los propios protagonistas del equipo de Viola, y si lo observaban poco hicieron para intentar un cambio. Estaba en marcha un proceso de cambio del presidente y tanto él como sus colaboradores eran saboteados cotidianamente. Había una suerte de espíritu suicida flotando en el ambiente, la orden parecía ser "empujar, empujar", pero no se sabía para qué.

Al día siguiente de llegar Camilión a Washington y a horas de comenzar sus entrevistas, en el análisis político de "La Nación" del domingo 30 de agosto de 1981, se escribió: "Fuentes de la Casa Rosada dijeron a 'La Nación' que el presidente Viola confió por dos veces a sus amigos, entre el jueves 20 y el sábado 22, que ha llegado a la conclusión de que 'la convivencia con el desarrollismo es imposible'. La ruptura, por así llamarlo, de Viola con los desarrollistas no pondría inmediatamente en peligro la cartera de Relaciones Exteriores. Por un lado, las relaciones personales del canciller con el presidente son aceptablemente buenas. Por el otro, no hay razones para pensar que, llegado el caso, Frondizi y Frigerio reclamen al Dr. Camilión que tome la mochila y vuelva al hogar partidario".

A las 8.02 del miércoles 9 de setiembre, el doctor Carlos Di Rago, director de la clínica IPENSA, de La Plata, salió al hall y enfrentó al periodismo. Los miró fijo y con voz serena dijo: "Lamentablemente debo comunicarles que el doctor Ricardo Balbín falleció hace unos instantes". Con el "Chino" Balbín se iban décadas de política argentina. De grandes debates y grandes reconciliaciones. La política por un instante enmudeció y su funeral se transformó en un multitudinario homenaje cívico.

El viernes 11 de setiembre, el almirante Jorge Anaya juró como comandante en jefe de la Armada. En la interna naval significaba que Massera, aún, mantendría una fuerte influencia109. Al asumir en la Fuerza, Anaya dio un mensaje con tres premisas fundamentales: "Adecuación a los nuevos medios, cuya tecnología nos someterá a un severo esfuerzo de capacitación; Defensa de la soberanía nacional en todo el ámbito marítimo, lo que nos demandará una incesante vigilancia y la disposición permanente para realizar los mayores sacrificios; El Proceso de Reorganización Nacional, de cuyo éxito somos indeclinablemente corresponsables, debe alcanzar sus objetivos y asegurar que la Argentina no vuelva a sufrir las frustraciones y los dramas del pasado". Por su parte, Armando Lambruschini, el comandante que se iba, dijo que "las Fuerzas Armadas no están aisladas".

Sin tomarse un respiro, Camilión pasó de ocuparse de las relaciones bilaterales con los Estados Unidos a sobrellevar los entuertos limítrofes con Chile, el del canal de Beagle estaba primero en la lista de prioridades. Estuvo con Juan Pablo II, el cardenal Samoré y viajó hasta Venecia para conversar con el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Agostino Casaroli. Como diría años más tarde el propio Camilión: "Yo tomaba el tema de Chile, Estados Unidos, América Central. Todo lo demás lo delegaba en Enrique Ros, secretario de Relaciones Exteriores". 110 Un detalle: Malvinas no figuraba en la lista de prioridades. Se entiende, habían otras más urgentes con directa incidencia en las Fuerzas Armadas en esos momentos. Según explicó años más tarde, el canciller argentino intentó diluir al conflicto del Beagle dentro de un paquete de problemas limítrofes pendientes con Chile. Lo que se podía perder en un caso se podía ganar en otro. Camilión fue muy bien recibido en el Vaticano pero no llegó a ningún avance. El cardenal Samoré creía que tenía la fórmula y Casaroli, en esos días, miraba más a Europa que a América latina. Conocía bien a la Argentina y muy bien a Chile, en el que se desempeñó como Nuncio Apostólico en 1978, cuando se inició la mediación de la Santa Sede.

Mientras continuaban los rumores de golpe contra Viola y arreciaba la crisis económica, el 13 de octubre, el presidente y su equipo económico expusieron frente a la Junta Militar, en el edificio de la Armada durante horas y horas, los planes del Ejecutivo hasta 1984. Solamente la participación de Lorenzo Sigaut duró seis horas. Con la fina ironía que siempre lo caracterizó y expresando el pensamiento generalizado de la población, Marcelo Sánchez Sorondo, denominaba a Sigaut como "el boticario": "Siempre dando paquetes y recetas".

El 30 de setiembre, Oscar Camilión volvió a Washington para participar de la reunión de cancilleres de la OEA. Durante su estadía en Washington, el gobierno americano levantó la Enmienda Humphrey-Kennedy que limitaba la compra de equipos militares a la Argentina. Mantuvo una larga entrevista con la senadora Nancy Landon Kassenbaum, la legisladora que propuso el párrafo sustitutivo a la nueva Ley de Asistencia Externa. El texto retenía una disposición que condicionaba la reanudación a una comunicación escrita del presidente Ronald Reagan, en la que se asegure que se estaba logrando una normalización de los derechos humanos en la Argentina. La propia ley respondió de antemano la cuestión, al decir que "el Congreso recibe con beneplácito las medidas del gobierno de la Argentina para adjudicar (someter a los procedimientos normales de la Justicia) numerosos casos de personas detenidas a disposición del Poder Ejecutivo. El Congreso expresa, además, su confianza de que se continuará progresando en ese terreno".


LA PRIORIDAD 238

Después, el canciller, en el contexto de la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se reunió con su par británico, Lord Carrington. Durante la conversación, Camilión le informó que la cuestión de las Malvinas comenzaba a tomar una inusitada urgencia y lo invitó a que "impulse resueltamente el proceso formal de negociaciones a resolver de manera definitiva" los pedidos argentinos de reivindicación de sus derechos sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Según el canciller argentino, Carrington lo escuchó entre aburrido y con cierta impaciencia. Al salir, Camilión le dijo a Carlos Ortiz de Rosas, embajador argentino en Londres, que se había quedado con la sensación de que Malvinas era "la prioridad 238" en la agenda de Carrington.

A mediados de octubre, llegó a Washington el nuevo embajador argentino ante la Casa Blanca, Esteban Takacs. Lo hizo después de sortear un largo proceso de aprobación en la Junta Militar. Antes había sido embajador en Canadá y en un momento fue candidato a embajador en Brasil. Era una buena persona, un empresario de la madera, de trato afable. Todo lo contrario a las pasiones que levantaba, a favor o en contra, Jorge Aja Espil. El 22, el Senado también aprobó el levantamiento del embargo de armas a Chile, con un texto similar utilizado días antes con la Argentina. Su inspirador, Jesse Helms, dijo que el embargo a Chile era más severo a las restricciones que se aplicaban a algunos países comunistas como China, lo que equivalía a "un enfoque dual de moralidad". Ese mismo día, en la Argentina, el presidente recibió a un numeroso grupo de empresarios extranjeros coordinados por "Bussines Internacional". Uno de los visitantes le preguntó si "debido a la insatisfacción de la sociedad argentina con el actual proceso no sería posible que en 1984, la Junta Militar se vea obligada a llamar a elecciones y tal vez volver a manos de civiles". El presidente Viola respondió: "Espero que la insatisfacción de la sociedad no siga creciendo en estos dos años, espero que se revierta totalmente esa tendencia y que empiece a llegar satisfacción para cubrir la insatisfacción. Como calculo que en 1984 vamos a estar todos más optimistas, no aprecio la necesidad de forzar situaciones que lleven a lo que usted plantea". El martes 27 de octubre pasó por Washington Horacio Rodríguez Larreta, un hombre del desarrollismo y asesor del canciller Camilión. Preguntado en la intimidad, contó que Rogelio Frigerio era de la opinión que el gobierno de Viola "se acaba en el corto plazo" y que "económicamente no se puede resistir". Una fuente próxima a la Armada, al que se lo identificaba como "Delta", dijo ese mismo día telefónicamente que "Viola está liquidado, Galtieri ha iniciado su ofensiva política final. Tiene plazo hasta abril".

El sábado 31 de octubre a la noche, volvió a Buenos Aires el almirante Jorge Anaya. de presenciar ejercicios navales realizados en los canales fueguinos. El mismo día, partió para Washington el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, para participar en la Conferencia de Ejércitos Americanos. El matutino " Clarín" que cubrió su partida de Ezeiza, lo mostró sonriente, luciendo un traje gris y corbata rayada. A su lado, Lucy, su esposa, más sonriente aún, con camisa y pollera clara y tapado sobre los hombros para el frío que los esperaba en la capital de los Estados Unidos. Si el simple lector daba vuelta la página de la edición de "Clarín", correspondiente al 1 de noviembre, verá una foto del presidente Viola, pálido y ojeroso, acompañando unas declaraciones, en las que decía que "el problema argentino no es económico sino político".

El 1 de noviembre, Galtieri llegó a Washington vía Nueva York. En el aeropuerto internacional John F. Kennedy lo esperaban Juan Carlos Beltramino, embajador en las Naciones Unidas, y el embajador Gustavo Figueroa, cónsul en Nueva York. Después de un rato, el comandante en jefe del Ejército siguió viaje al Aeropuerto Nacional, donde lo recibió

Esteban Takacs , el embajador argentino ante l Casa Blanca. No aceptó vivir en la residencia del embajador, ya tenía reservada una suite en el edificio Watergate. De esa manera se podía mover con más facilidad, privacidad y le quedaba más cerca el lugar de las reuniones.

CUMBRE DE COMANDANTES EN MC NAIR. Y LA CORONACION DEL "MAJESTUOSO"

La XIV Conferencia de Ejércitos Americanos no se hizo en un lugar cualquiera. Se llevó a cabo en una base del Ejército, cercana a Washington y pegada al río Potomac, que lleva el nombre de Lesley J. Mc Nair, el general de más alto rango que murió en combate en la Segunda Guerra Mundial (en julio de 1944). Tampoco la cumbre de comandantes se realizó en un momento cualquiera. En esos días, el frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), una conjunción de socialdemócratas (Guillermo Ungo), castristas y otras organizaciones guerrilleras, luchaba palmo a palmo contra las fuerzas legales en El Salvador. En Nicaragua, el gobierno procastrista del Frente de Liberación Sandinista transitaba un poco más de dos años y, desde Honduras, los "contras" con la ayuda estadounidense y argentina intentaban voltearlos. En la cumbre de comandantes participaron delegados de la Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Surinam, Uruguay y los Estados Unidos. Como era lógico no fueron invitadas Cuba y Nicaragua. El tema principal fue "Cómo combatir la infiltración cubano soviética en las Américas". Edgard Meyer, comandante del ejército de los Estados Unidos, abrió la conferencia con un discurso y presentó el temario. Los generales más activos, según todos los informes, fueron los de la Argentina, Chile y El Salvador. "Ya estamos en guerra", dijo uno de los presentes. Hubo una agitada discusión alrededor de la terminología a utilizar, y se acordó que la expresión "subversión marxista" era la más ajustada. No se debía hablar de "revolucionarios" sino de "terroristas" o "subversivos". Se estableció crear un centro de procesamientos de datos e incrementar la comunicación entre los ejércitos. Luego de los discursos, otros temas y recomendaciones, se acordó que la próxima conferencia se realizaría en Brasil, en 1983.111 Y se convino en que Nicaragua fuera excluida de la Junta Interamericana de Defensa. Ningún delegado estadounidense dijo que en otras esferas se estaba negociando un encuentro secreto entre Carlos Rafael Rodríguez, vicepresidente de Cuba y hombre fuerte del PCC, con el secretario de Estado, Alexander Haig. Es decir, se insuflaba a los comandantes militares un clima de cruzada antimarxista, mientras el socio principal (EE.UU.) comía con el enemigo. Esto no se pudo esconder: Veinte días más tarde, un informe que circuló por Washington (centros financieros, diplomáticos y académicos especializados en asuntos latinoamericanos) manifestaba que Haig y Rodríguez se habían encontrado en México entre las 16.30 y 18.30 del lunes 23 de noviembre. Un vocero del departamento de Estado dijo que "ni confirma ni niega". Además, como si fuera poco, Haig y el canciller nicaragüense, Miguel D'Escotto, dialogaron en el marco de la cumbre de la OEA en Santa Lucía.

Justo es reconocer que la cumbre de comandantes estaba fijada con mucha antelación, pero le llegó a Leopoldo Galtieri como anillo al dedo. Estaba en Washington en el momento justo: los rumores de golpe arreciaban más fuerte que nunca; la situación económica y financiera era crítica y la población mostraba signos de cansancio del gobierno de Roberto Eduardo Viola. Se suponía que era un gobierno de orden, castrense, pero reinaba una confusión y un desánimo sin límites. El final estaba anticipado, sólo faltaba ponerle el día y la hora. "No way" como dicen los americanos. Por si faltaba algo, en Washington se hablaba de un informe del Departamento de Estado que afirmaba que el presidente no pasaba de diciembre.

Galtieri no llegó sólo a la capital de los Estados Unidos. Lo hizo acompañado de Alberto Alfredo Valín, jefe de Inteligencia, y del J III Operaciones, Mario Benjamín Menéndez. Como era de esperar, también lo acompañó el coronel Norberto Ferrero, su secretario -y consejero- privado.

El momento cumbre llegó con un importantealmuerzo que se sirvió en 1815 Q Street, NW, la residencia del embajador argentino. A decir verdad, ese encuentro de ningún modo podía haberlo preparado el embajador Esteban Takacs. Sin disminuir la capacidad del nuevo embajador en Washington, en dos meses en funciones, un representante de la Argentina no podía concitar la atención de los hombres de más peso de la intimidad de Ronald Reagan, sino había algo más. 112 Y había algo más, lo decían las informaciones y rumores que llegaban de Buenos Aires y corrían por los pasillos diplomáticos de "la Roma del siglo XX". En tal evento colaboraron, entre otros, Miguel Mallea Gil y Francisco "Pancho" Aguirre, un nicaragüense con muchos años en Washington, casado con una Debayle (por lo tanto pariente político de "Tachito" Somoza, con quien estaba peleado, se decía, por razones crematísticas) y que siempre rondaba por las embajadas y agregadurías militares latinoamericanas y la OEA. Para un íntimo amigo, "Pancho" trabajaba para "la compañía de Jesús", eufemismo que evitaba decir la CIA.

EL NIÑO MIMADO

El lunes 2 de noviembre, a las 13, concurrieron entre otros Caspar Weinberger, secretario de Defensa (que luego se mostró como un tenaz enemigo de la Argentina en los días de Malvinas); Richard Allen, asesor de Seguridad Nacional del presidente Reagan; Thomas Enders, subsecretario de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado; William Middendorf, embajador en la OEA; Edgard Meyer, jefe del Ejército y compañero de promoción de Mallea Gil en la Academia Militar de West Point; John Marsh, secretario del Ejército; Vernon Walters; Raúl Quijano, embajador ante la OEA; Alejandro "Alex" Orfila, secretario general de la OEA; y los generales Valín (que hablaba permanentemente de un zoológico personal que tenía en las afuera de Buenos Aires) y Menéndez.

El más incómodo era el dueño de casa. Estaba en medio de una ceremonia de coronación, pero su monarca era otro. Como suelen ser esos momentos, nadie hablaba de Roberto Eduardo Viola, pero la mayoría comprendía por qué estaba ahí, en ese comedor estilo inglésamericano, de larga mesa que mira a un jardín, y en una de cuyas paredes colgaba un clásico cuadro de Liberti que supo llevar Carlos Manuel Muñiz en su paso por la embajada (1971-1973). Galtieri se movió con soltura y simpatía campechana. No hablaba ingles sino que lo "pataleaba". Cuando le ofrecieron traducción, respondió que "no, yo me las arreglo". A los postres se paró y brindó por la amistad de la Argentina y los Estados Unidos. Habló de la unidad para enfrentar el enemigo común, la Unión Soviética y sus países satélites. En ese momento creía realmente lo que pensaba. Un año más tarde le dijo al autor: "Era el niño mimado de los Estados Unidos, me trataban con deferencia". 113 Todo estaba armado y coordinado. Carlos Bañales, un periodista uruguayo, era el jefe de la nueva corresponsalía de Télam, en Washington. Dada la hora, él no fue a cubrir la salida de los comensales, sino que fue el segundo, un joven inexperto, hijo de un funcionario argentino que trabajaba en un organismo internacional. Cuando fueron saliendo los invitados tomó la mayor cantidad de declaraciones que pudo. Se jugó la vida. Le llegó el turno a Richard Allen y la pregunta fue: "¿Qué impresión le causó el general Galtieri?". La respuesta, después de unas milésimas de segundo, fue: "Me pareció un hombre de una personalidad majestuosa". Ya estaba, Galtieri era "el general majestuoso". Más cauto fue el secretario de Defensa, un hombre de personalidad gris y ácida, ante la misma pregunta (siempre la misma pregunta) sólo atinó a responder que le parecía "un hombre que impresiona mucho". Para aumentar la adrenalina del teniente general, antes de partir de Washington tuvo un "face to face" con el vicepresidente George Bush. 114

"Anoche se hizo una recepción en la embajada (argentina) a la delegación del curso de estrategia que encabezaba el general (Antonio) Llamas e integraban varios coroneles y oficiales de menor graduación. Los diplomáticos se acercaron a saludarlos y conversar. Al poco rato, cuando hablaron de la situación interna (argentina), los diplomáticos quedaron azorados por el nivel de angustia que reflejaban. Sin mediar intimidad, dijeron que "Viola es un incapaz" y que había que comenzar a "colgar" a los responsables del fracaso del Proceso. Uno se preguntó: "¿Qué vamos a hacer ahora que hemos desecho al país? No podemos ni salir a la calle". 115

Desde Europa, un embajador escribió, con fecha 5 de noviembre: "Estuve con Viola más de una hora; tomamos dos whiskies. No solamente me hizo la pregunta clavada -'¿Cómo nos ven en Europa?'- sino que me pidió información de cada uno de los países. Luego me pidió que le diera mis impresiones acerca del país. Recuerdo que, indiscretamente, me comentó que Sigaut no 'despertaba confianza', dándome a entender que era inminente el raje del nombrado. Me dio la cabal idea de que no sabía lo que pasaba, ni en el mundo ni en el país... se limitó a sugerir que había una especie de indefinida conspiración contra su gobierno y, ante semejante insensatez, no pude menos que permanecer en silencio. Cerraban fábricas, el Central dilapidaba dólares a millares tratando de controlar lo incontrolable... y Viola pensaba que era todo un invento de los diarios y de un grupo golpista al que no se animó a individualizar. Como no tenía posible, creó que lo mejor era dejar todo como estaba, esperanzado en que la multipartidaria sacara del pozo a un presidente que no atinaba a ejercer el poder. Tengo la certeza de que el viejo Balbín debe haber visto el panorama de forma parecida".

INTERNAN A VIOLA

El teniente general Leopoldo Galtieri se prepara para retornar a Buenos Aires. El 7 y 8 de noviembre lo pasó en Nueva York.

Había tenido horas de distensión en Manhattan, hasta conoció el famoso y selecto restorán Le Cirque de la avenida Madison, cuyo dueño, Sirio Maccione, se acercó a saludarlo. Había estado acompañado por miembros de la delegación militar y los embajadores Beltramino y Figueroa. Se habló de todo, hasta de su empeño en enviar tropas argentinas al Sinaí. Por supuesto que Juan Carlos Beltramino no le habló de platería antigua, del que es un experto desde sus años mozos. No era el momento. Antes de partir tuvo una alegría: a través de la embajada argentina en Washington, el Departamento de Estado le mandó agradecer su influencia en Bolivia, al convencer al general Lucio Añez y al coronel Faustino Rico Toro de no hacer un golpe contra el presidente Celso Torrelio Villa que hubiera generado más caos en el Altiplano. 116

El lunes 9 a la noche llegó sonriente al amplio hall del aeropuerto donde debía embarcar para Buenos Aires. Su cara adquirió un rictus de tensión cuando el cónsul Gustavo Figueroa le acercó un cable "secreto" que acababa de recibir de Buenos Aires. El texto decía que ese día, pocas horas antes, el presidente Roberto Viola había sido internado de urgencia en el Hospital Militar Central. Dejó a Lucy, se sentó en un sillón, prendió un cigarrillo y puso su mirada en punto Alpha durante cuarenta minutos. Se había quedado solo con sus pensamientos. La Casa Rosada estaba al alcance de la mano.

En Buenos Aires, ese lunes 9 de noviembre de 1981, a las 15.05 el presidente Roberto Eduardo Viola, junto con su esposa y su hijo, salieron en su automóvil blindado, rumbo al Hospital Militar Central, en la avenida Luis María Campos. Sus íntimos dejaron trascender que la presión arterial había alcanzado niveles peligrosos (22 a 16). Además del estrés, Viola era un hombre de 57 años que fumaba tres atados de True diarios y bebía whisky sin discreción en sus largas conversaciones. Su físico estaba muy desgastado y aparentaba más edad, por eso lo llamaban "el Viejo". Su desgaste no se reflejaba solamente en su persona, era su gobierno, el Proceso, el que ya no tenía margen de maniobra. No despertaba adhesiones, nadie le creía. Galtieri había hecho mucho para que el fin de Viola estuviera cerca. Desde hacia meses que se hablaba de "golpe" y él no decía nada.

Leopoldo Fortunato Galtieri llegó de su viajea Washington el martes 10. Lo que debió ser una reunión informativa, sobre el panorama que encontró en Washington, entre el comandante en jefe del Ejército y sus pares de la Junta Militar, se transformó en un análisis de la nueva situación a la vista. De este encuentro sale la versión de adelantar la asunción de Basilio Lami Dozo, comandante en jefe de la Fuerza Aérea (debía asumir en enero), mientras Galtieri se preparaba a observar a la Junta de Calificaciones del arma, porque de allí saldría la nueva "cadena de mandos". En otras palabras: Haría el Ejército a su medida y había dos generales de división que lo molestaban. Uno por su experiencia política (José Villarreal, jefe del Cuerpo V), otro por su imagen y don de mando (Antonio Bussi, jefe del Cuerpo I).117También, aunque en menor medida, lo enfadaba Reynaldo Benito Bignone.

"Ha estallado la cúpula militar porque los Martínez de Hoz van contra los Sigaut, los militares retirados van contra los que están en actividad. Los primeros van contra los segundos. Los argentinos no queremos más enfrentamientos. Estaremos de pie, enfrente, esperando que se vayan del poder", dijo Carlos Contín, el sucesor de Balbín.

"Las fuentes" decían que Viola estaba enfermo, pero se lo vio entrando al Hospital Militar, caminando y sonriente. Luego dejó la internacióncon el consejo de guardar "reposo" hasta el 23. ¿Qué va a pasar? Era la pregunta. "Dios dirá, la Junta decidirá" fue la respuesta de Galtieri. Mientras tanto, el general Martella, secretario general de la Presidencia, informó a los ministros del gabinete que se abstengan de hacer declaraciones o tomar decisiones de fondo. Causó extrañeza porque quien debió anunciar eso, el silencio de radio, era el ministro del Interior, general Horacio Liendo, quien llevaba la coordinación de la gestión pública.

SIN GOBIERNO

Se presentaba la particularidad de que había tres poderes, algo similar a la crisis de 1820, cuando en un mismo día existían tres gobernadores de la provincia de Buenos Aires: Viola, Liendo y la Junta Militar. Viola mandó decir a la Junta, a través del cardiólogo, doctor Perosi, que se encontraba en " excelente estado". Mientras, los altos mando de las FF.AA. sostenían que su etapa estaba "agotada". En el medio, Liendo interinamente gestionaba, mostrando más eficiencia que el propio presidente. El problema era cómo terminar con Viola, ya que se negaba a renunciar "por motivos de salud" y además preparaba una contraofensiva.118. Quería explicarle a la población las razones de su partida y lo cierto es que la población vivió esos días con gran apatía. Se le prohibió el acceso a la televisión. "El proceso no puede ser manchado", afirmó Galtieri. El 8, en horas de la noche se entrevistó con Viola en la residencia presidencial de Olivos. El 9 de diciembre, el dólar estaba a 10.550 pesos y Galtieri realizó cambios profundos en las jefaturas de cuerpo y brigadas. El 10, el almirante Jorge Anaya anunció la decisión de la Junta de remover al presidente y pidió su renuncia lo más rápido posible: "Se han agotado los procedimientos y los tiempos para el tratamiento de la actual situación institucional". En su lugar, interinamente se hizo cargo el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, conocido por haber organizado el Mundial 1978. Viola prefirió ser destituido. Liendo pidió el retiro y el canciller Camilión presentó su renuncia por escrito. Finalizaban 33 días de expectativas y rumores. El dólar tocaba 15.000 pesos por unidad. Graffigna adelantó el traspaso de la Fuerza Aérea a Basilio Lami Dozo (jueves 17 de diciembre) y la Armada aceptó que Galtieri ejerciera la presidencia y la comandancia al mismo tiempo. Todas las discusiones de los años anteriores por el "cuarto hombre" habían sido en vano. Un "golpe blanco", sin ruido,lo denominaron en el exterior. Las "usinas" trabajaron a destajo en esos días para imponer a sus hombres en el nuevo gabinete. Para Cancillería estaban ternados Nicanor Costa Méndez, Eduardo Roca y también Carlos Ortiz de Rozas. En Economía había un abanico: de Roberto Aleman a Dagnino Pastore.

Las condiciones para ser canciller las adelantó el secretario general del Ejército, Alfredo Saint Jean: "Deberá ser una persona que comparta 'la firmeza' de las Fuerzas Armadas sobre dos temas: el conflicto de límites con Chile y la recuperación de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, actualmente en poder de Inglaterra". 119 También las fuentes militares, no identificadas, adelantaron que se buscaría un mayor acercamiento con los Estados Unidos y "es muy probable que la Argentina se retire del Movimiento de Países No Alineados que lidera Fidel Castro". No era el único que observaba la ubicación de la Argentina de la misma forma.

El 22 juró en el edificio del Congreso -sede de la Junta Militar-como presidente de la Nación. El bastón se lo dio el brigadier Basilio Lami Dozo; la banda, Jorge Anaya. Luego fue hasta la Casa Rosada para presentar su gabinete. Como ministros más destacados juraron: Nicanor Costa Méndez, en la Cancillería; Roberto Aleman, Economía; Cayetano Licciardo, Educación; Amadeo Frúgoli, Defensa; Jaime Lennon, Justicia y el general Alfredo Saint Jean en Interior.

El 23 a la noche, Galtieri apareció hablando por primera vez al país como presidente de la Nación. Pidió confianza a la población y reclamó austeridad a su gobierno. Y en política exterior señaló que la Argentina no adoptará " posiciones equivocadas o grises, susceptibles de debilitar nuestra raíz occidental".

Ese mismo día jueves, la Confederación General del Trabajo en una declaración que tituló "Por una Navidad en paz", reclamó a Galtieri un gobierno de emergencia con la participación de "todos los sectores de la vida nacional", al estimar "el fracaso total y absoluto de la pretendida gestión gubernamental del llamado Proceso". La organización sindical que dirigía Saúl Ubaldini propuso "la movilización popular" con la intención de un "perentorio llamado a elecciones generales... y decretar el estado de emergencia social". Llama también a la "concordia" y "la unidad nacional".

También el 23, se sucedieron dos acontecimientos: Juan Pablo II exhortó a la Argentina y a Chile a hacer todos los esfuerzos posibles para acordar una paz. Para esa época, la mediación ya había entregado sus conclusiones que fueron rechazadas por la Junta Militar. Y los Estados Unidos aplicaron sanciones económicas a Polonia, cuando su gobierno interrumpió el proceso de apertura que llevaba adelante Solidaridad con el respaldo del gremialismo.

Hubo un cambio de "atmósfera" en la Argentina a partir de la propia personalidad de Galtieri, a quien comparaban con el mítico George C. Patton, general estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. Intentaba reflotar el Proceso, pero nadie le creía. "El efímero gobierno de Viola dejó una herencia de dificultades económicas y prácticamente en el mismo lugar el proyecto de apertura política, no obstante los primeros esfuerzos concretos para colocarlo en sus carriles", dijo "O Globo" de Brasil. También afirmó: "Los signos de agotamiento del régimen discrecionario saltan a la vista". Más contundente fue "Jornal do Brasil" al afirmar que el "ciclo de intervenciones militares se revela agotado".

"Esto se derrumba", palabras más, palabras menos, dijo un embajador de carrera.

"No se preocupe, el jefe tiene un plan", respondió el coronel Norberto Ferrero, el hombre de íntima confianza de Galtieri.

Juan Bautista Yofre

100 El semanario era producido por Latin American Newsletters. Y su director era el periodista Rodolfo Terragno.

101 Asociated Press, 7 de julio de 1981.

102 "Jornal de Brasil", 3 de junio de 1981. El día anterior se anunció una nueva devaluación de la moneda de 30 %.

103 Agencia "UPI", setiembre 21 de 1981.

104 15 de setiembre de 1981.

105 22 y 23 de setiembre de 1981. Entre otros mandatarios, asistió Margaret Thatcher. En un aparte con la prensa, la primera ministra propuso la fórmula "Hong Kong" para las islas Malvinas.

106 Uno de los señalados por la filtración del mapa fue sacado de Roma y enviado a Francfort.

107 "Ultima Clave", 11 de agosto de 1981.

108 Foggy Botton, estación del subterráneo de Washington en la que hay que descender para ir al Departamento de Estado.

109 Influencia que no mantendría si el jefe de la Armada era el vicealmirante Alberto Gabriel Vigo.

110 "Memorias políticas", editorial Planeta, pág. 242, Buenos Aires.

111 Latin American News Setter (IP-81-10) del 11 de diciembre de 1881. Archivo del autor.

112 Observación del autor que desde hacía dos años, vivía en Washington.

113 Encuentros con Galtieri en julio, agosto y setiembre de 1982.

114 El autor habló con el periodista en esos días.

115 Carta del autor a Marcelo Sánchez Sorondo del 5 de noviembre de 1981.

116 El general Torrelio Villa era miembro de la Junta Militar que reemplazó a García Meza, el 4 de agosto de 1981. El general Añez llegó a ser jefe del Estado Mayor General y ayudó a generar la caída de García Meza. El coronel Faustino Rico Toro gobernó con García Meza como jefe de la Casa Militar y responsable de seguridad. Posteriormente, en el gobierno de Jaime Paz Zamora, fue vetado por la Embajada de los Estados Unidos de ejercer de zar antidrogas boliviano. Acusado de narcotraficante, en un arreglo judicial aceptó pasar 24 meses en una cárcel estadounidense antes que ir a juicio.

117 Para éstos y otros detalles que reflejan la "usina" del cambio de presidente, ver la columna del domingo 29 de noviembre de "La Prensa", escrita con el seudónimo "Observador". Utilizado por varios, entre otros del propio director del diario, Gainza Paz.

118 Crónica de la crisis, "Veja", Brasil, 16 de diciembre de 1981. Archivo del autor.

119 UPI, Hernán Pereyra, 16 de diciembre de 1981.

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