24 de septiembre 2001 - 00:00

Manual de fumigación resucitó amenaza de un atentado químico

Washington (EFE, DPA) - El uso por terroristas de armas químicas o bacteriológicas ha cobrado nueva importancia tras los atentados del martes 11 y el descubrimiento de nuevos datos que alertan sobre una posible amenaza del llamado bioterrorismo.

La revista «Time» informó en su último número que los investigadores encontraron un manual sobre fumigación desde aviones entre la documentación incautada, mientras investigaban a los secuestradores de los aviones que se estrellaron contra el Pentágono y las Torres Gemelas.

La dispersión de los agentes contagiosos desde un aeroplano pasaría inadvertida en un país con cerca de 3.500 aviones dedicados a fumigar cultivos, pero en pocos días habría miles de afectados.

Aunque la policía federal (FBI) señaló que no concede excesiva credibilidad a la hipótesis planteada por la revista tras el hallazgo del manual, todas las compañías de fumigación han sido advertidas sobre que deben extremar su vigilancia.

Vigilancia

En la capital estadounidense y las poblaciones que la rodean, en las que vive un total de 4 millones de personas, las reservas de agua y los sistemas de suministro para el consumo humano han sido puestos bajo vigilancia.

Las investigaciones sobre la trama terrorista han podido avanzar más en la identidad de los 19 secuestradores que perpetraron los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, aunque el director del FBI, Robert Mueller, ha reconocido que podrían no ser seguras.

Altos mandos de la policía federal
reconocen que se tenía conocimiento de que algunas de las personas vinculadas a Osama bin Laden habían acudido a escuelas de vuelo estadounidenses, pero ningún indicio apuntaba a que pudieran estar planeando un ataque suicida.

Entre cuatro y cinco grupos vinculados a la organización Al-Qaeda, de Osama bin Laden, podrían operar en Estados Unidos, según la investigación del FBI.

Las investigaciones del FBI, muchas de cuyas pistas proceden de la CIA y de los testimonios de algunos de los procesados por el atentado contra el World Trade Center de 1993, han permitido conocer en parte cómo operan.

Los investigadores no han precisado en qué ciudades de Estados Unidos podrían estar instaladas las «células» en la actualidad o si han sido interrogados sus miembros.

Han reconocido, sin embargo, que las posibilidades de infiltrar agentes dentro de estas organizaciones es prácticamente imposible. Antes podía convencerse a uno para que cooperara con un millón de dólares, una nueva identidad y una casa en California, pero eso ha cambiado ahora gracias a los fondos que pueden recibir del millonario saudí Osama bin Laden y están listos, según precisa uno de los investigadores, para suicidarse.

Otra línea de investigación que no se descarta es la
posibilidad de que los terroristas estuvieran preparando un ataque con explosivos o mercancías peligrosas, ya que algunos de los detenidos en relación con la trama habían intentado obtener permisos de conducción de camiones recientemente.

Los investigadores siguen varias pistas más abiertas en Jersey City, Nueva Jersey, donde vivieron algunos de los sospechosos del atentado contra las Torres Gemelas de 1993.

Más secuestros

Investigan en Maryland, donde residían los secuestradores del avión que se estrelló contra el Pentágono, y en Florida, en algunas de cuyas librerías públicas realizaron labores de documentación. Los cuchillos encontrados en un avión que no llegó a despegar del aeropuerto de Boston, así como otros hallados en un aeroplano del aeropuerto de Atlanta, indican a los investigadores que el plan incluía el secuestro de más aparatos.

También ayer se conoció que
la inteligencia francesa advirtió al FBI estadounidense al menos diez días antes de los atentados, acerca de un hombre que levantó sospechas por su interés en volar aviones y que al parecer tenía vínculos con extremistas islámicos.

Por su parte, Estados Unidos previno a sus aliados de una posible segunda ola de atentados para fines de esta semana «más crueles y espeluznantes».

Los gobiernos de Europa, en especial el británico, extremaron las medidas de seguridad desde los ataques a Washington y a Nueva York ante eventuales acciones de los terroristas. El alerta llevó a advertir a miembros del Ejecutivo de Tony Blair que el Reino Unido es «el segundo blanco» para el terrorismo.

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