25 de octubre 2007 - 00:00

Marcha por los policías caídos

Familiares, amigos y ex compañeros de los tres policías asesinados en las afueras de La Plata el pasado viernes se movilizaron ayer hacia la gobernación bonaerense para reclamar justicia y rechazar la acusación oficial a los policías exonerados de la fuerza por el triple crimen.

La protesta, bautizada «marcha negra», partió a las 18 desde la plaza Moreno de la capital bonaerense y llegó minutos más tarde a las puertas del despacho de Felipe Solá.

La hipótesis de la venganza por la exoneración de policías de esa fuerza es principalmente sostenida por el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, quien argumentó que el asesinato puede haber sido un «mensaje mafioso» contra la administración de Felipe Solá por parte de policías que sufrieron las continuas purgas de su gestión.

«Hipótesis hay muchísimas. El hecho de acusar a policías exonerados no me parece lógico. Un exonerado puede atacar a otro, pero nunca atacarlo con esa saña», afirmó durante la caminata Oscar Díaz, hermano de uno de los policías asesinados, Pedro Díaz. Además del sargento Díaz, de 45 años, también fueron ejecutados los oficiales Ricardo Torres Barbosa y Alejandro Rubén Vatalaro, de 26 y 27 años, respectivamente.

En tanto, la otra hipótesis planteada en la investigación -sostenida principalmente por la fiscal Leyla Aguilar- hace hincapié en la posibilidad de que los policías hayan sufrido una «sanguinaria venganza» por parte de sus atacantes.

En declaraciones radiales, el hermano del sargento Díaz había rechazado anteriormente una versión según la cual su hermano habría participado de la detención de una peligrosa banda.

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