4 de julio 2003 - 00:00

Más crisis por inseguridad: echan al jefe de Policía Bonaerense

Felipe Solá dejó ayer a Juan Pablo Cafiero a cargo de la seguridad de la provincia de Buenos Aires, tras despedir al jefe de la Policía, a quien se acusó por presunta evasión impositiva. La decisión llega en medio de una aguda crisis de seguridad y cuando el gobierno nacional ha dispuesto que más de 2 mil gendarmes comiencen a actuar en el conurbano bonaerense. Aunque las decisiones nacional y provincial tengan razones diversas, que ocurran al mismo tiempo indica cambios profundos en la administración -no ya la solución- de esta crisis.

Juan Pablo Cafiero quedó ayer temporalmente como jefe absoluto -político y operativode la Policía Bonaerense luego de la remoción del comisario mayor Alberto Sobrado que, según un informe periodístico, estaría involucrado en un caso de evasión fiscal.

Sobrado
, que había asumido el 6 de julio de 2002, es el séptimo jefe policial que se devora la crisis política y de seguridad en los últimos tres años en Buenos Aires, período en el que también la conducción de la cartera de Seguridad cambió seis veces de mando.

Hay dos datos laterales: por un lado, el recambio del jefe se ensambla con la purga que Néstor Kirchner operó en las fuerzas federales que alcanzaron a la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería; por otro, coincide con una nueva escalada delictiva en la provincia.

Esa situación, que Solá tradujo como «aumento fenomenal del delito», se agudizó recientemente con una sucesión de hechos violentos, entre los que se cuenta el secuestro de Rubén Astrada, padre del jugador de River Plate Leonardo Astrada, además con otros tres casos de secuestros ocurridos en apenas 24 horas.
Estalló, en paralelo, otro fenómeno: las puebladas de vecinos en ciudades bonaerenses que, furiosos por el nivel de inseguridad, forzaron la renuncia de varios comisarios.

A pesar de eso, la expulsión de Sobrado tiene otro origen.

La noche del miércoles Solá le pidió al uniformado la renuncia luego de recibir información sobre la supuesta evasión impositiva de Sobrado que, de acuerdo a datos de la AFIP, giró a una cuenta bancaria en Bahamas 350 mil dólares, fondos que no declaró al fisco.

• Investigación

Hace 10 días el gobierno anunció que estaba investigando el patrimonio de los jefes policiales, medida que generó malestar en la cúpula de la fuerza. Sobrado no fue ajeno a las quejas y hasta, según fuentes oficiales, habría intentado estorbar el mecanismo.

Al punto que la comisión interna de Seguridad que comenzó a radiografiar la situación patrimonial, puso la lupa sobre algunos jerarcas de la Bonaerense -entre ellos
Aníbal De Gastaldi-frente a sospechas de presunto enriquecimiento.

La cuenta que
Sobrado tendría en Bahamas (uno de los denominados paraísos fiscales) desató entonces la decisión de Solá de removerlo.

Fue la razón capital. Eso explicaron anoche fuentes del gobierno que, a pesar que temprano
Cafiero mandó a sus voceros a decir que la remoción del jefe era por diferencias operativas, luego en público se corrigió y dijo que Sobrado renunció por «motivos personales».

Por la noche, por TV, Solá corrigió: admitió que el motivo de la remoción fue que Sobrado no pudo explicar de dónde sacó los 350 mil dólares que hay en su cuenta en Las Bahamas. "Le dimos la chance a Sobrado para que tuviera una explicación con la fuente, y la no coincidencia (de la cantidad de dinero justificable) fue suficiente para mí", dijo.

• Desmentida

Por eso, aunque a media mañana trascendió que habría más cambios en la cúpula policial, por la tarde el ministro -ahora también con rango de jefe operativo-dijo que en lo inminente no se producirían más modificaciones en la grilla uniformada.

Con
Cafiero como jefe absoluto, la Bonaerense suma el séptimo cambio de jefe policial desde diciembre de 1999, cuando asumió Carlos Ruckauf como gobernador y Aldo Rico fue designado ministro de Seguridad. Por entonces, la jefaturarecayó sobre Ramón Verón-, luego ministro.

Los altos índices delictivos y la sucesión de hechos de corrupción
convirtieron a la Bonaerense en una trituradora de funcionarios policiales y políticos. Un repaso veloz: desde que a mediados de 1999 renunció León Arslanian ya pasaron ocho ministros distintos.

La secuencia la abrió
Osvaldo Lorenzo -que cayó por la masacre de Ramallo-y siguió con Carlos Soria, que cerró la gobernación Duhalde. Luego se sucedieron Rico, Verón, Juan José Alvarez, Alberto Descalzo (estuvo pocos días), Luis Genoud -renunció por la masacre de Puente Pueyrredóny Cafiero.

También la nómina de jefes removidos es amplia. Verón arrancó con Rico -luego fue ministro-; lo reemplazó
Eduardo Martínez que tuvo que renunciar por admitir por radio que balearía a un delincuente por «la espalda». Siguieron José María Gallina, Amadeo D'Angelo, Ricardo De Gastaldi y Sobrado.

En medio de esos tropiezos, se registró el mayor índice de policías fallecidos:
en lo que va de 2003, suman 24 muertos de la Bonaerense, récord histórico. A ésta, se agrega otra estadística trágica: por día, en la provincia de Buenos Aires se producen 7 homicidios.

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