Más esposas de militares con e-mails de indignación

Política

Armadas de un bolígrafo o tipiando en el teclado de sus computadoras, esposas, viudas, hermanas e hijas de militares se abalanzan cuestionando la autoridad presidencial y, por ende, la de su ministro de Defensa, José Pampuro, lo mismo que la del jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini. Estas cartas eran un hecho que se esperaba, una reacción que no sorprende. Y no sólo por el cuestionamiento al obispo Castrense, monseñor Antonio Baseotto, sino también por la sanción original de 20 días de arresto aplicados al mayor Pedro Rafael Mercado, por una carta de lectores muy crítica escrita por su esposa, María Cecilia Pando, desde Corrientes. La torpe sobreactuación del jefe de la Brigada y del jefe del II Cuerpo, que se movieron amparados desde el edificio Libertador, terminó cuando el Presidente levantó la sanción a Mercado, desautorizando a la cadena de mandos.

A María Cecilia Pando le han salido imitadoras y se han sumado, por ahora, la hija del general (R) Juan Pablo Saá, Cristina Saá de Giri, y la viuda del teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos -asesinado por el Movimiento Todos por la Patria cuando en enero de 1989 tomaron por asalto el regimiento 3 de Infantería de La Tablada-, Liliana Inés Raffo. A éstas se les ha sumado ahora, además del teniente coronel (R) Carlos Augusto Franceschi, despotricando contra el gobierno en el Círculo Militar, el coronel (R) José Bilbao Richter. Este último advierte: «Se desvían fondos del erario, de nuestros impuestos, para enriquecer a integrantes de organizaciones delictivas y fuera de la ley que en los '70 le declararon la guerra al Estado nacional, atacaron sus instituciones, pretendieron imponer su dominio ideológico sembrando el terror en la sociedad con secuestros, asesinatos y explosiones para finalmente fugar como cobardes. Muchos que figuraban como muertos hoy cobran por ventanilla oficial». Concluye exhortando a las mujeres de militares a que hablen, ya que no pueden hacerlo sus maridos: «Es hora de que las esposas se quiten la mordaza».

Liliana Raffo
comienza su carta diciendo: «Estoy cansada, presidente Kirchner».Y sigue: «He llegado a un punto en que no quiero callarme más, estoy cansada de sentirme pisoteada por todos los integrantes del gobierno». Agregó: «Ahora resulta que los familiares de los militares no podemos abrir la boca; ¿por qué? Señor presidente, yo la voy a abrir, aunque a usted no le guste, y ni usted ni nadie me lo van a prohibir». Sigue pidiendo al Presidente que «deje de perseguir a los militares que hicieron los que les ordenó el gobierno, defender la Patria». Y concluye afirmando: «No cobré ninguna indemnización, porque esos derechos según la entonces subsecretaria de Derechos Humanos Diana Conti, sólo los tenían los subversivos».

Cristina Saá
, que manifiesta tener «el honor» de ser la hija del general (R) Juan Pablo Saá, «con prisión domiciliaria desde el 13/7/04 como muchos otros dignos soldados», recuerda a «los que niegan la existencia de la guerra en los '70» la aparición de una solicitada que salió en los diarios en setiembre del '83, que firmaba una cantidad de entidades representativas de sectores, explicando al mundo que «los argentinos estuvimos en guerra».

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