14 de junio 2004 - 00:00

Materialismo dialéctico

Se supo: lo que Rafael Bielsa quiere es que bauticen con su nombre una calle. O, aunque más no fuera, una callecita, un pasaje, una cortada. Con haberlo dicho antes, el país habría acelerado esa decisión urbanística y podría habérselo evitado -a costo bien bajocomo funcionario. La confesión la hizo el canciller en una sesión de diván que brindó al diario «La Nación» de ayer, donde una cronista, con candidez, celebró el día del periodismo preguntándole a este Bielsa con qué país sueña -un desacierto por lo menos ya que el Bielsa que interesa es el de las horas de vigilia-.

• «Blooper»

Menos acertado estuvo el funcionario cuando le preguntaron si será candidato en las próximas elecciones. Lo desmintió, pese a que hace trabajar a amigos, aliados y entenados exclusivamente para ser jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (y no sólo en sus sueños). Pero para negarlo cayó en un «blooper» indigno de quien es responsable del Congreso de la Lengua: «No. No tengo una molécula de libido para eso». ¿Tiene en su oficina el insólito Bielsa una balanza para sacar el peso de los sentimientos? ¿O quizás profesa un materialismo dialéctico tan a ultranza que le hace creer que la libido (es decir, el deseo sexual) se puede encarnar en moléculas? Las ideas no se matan, los deseos no se pesan. Y el ser -enseñó Kundera-es insoportablemente leve, como los deseos de algunos funcionarios.

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