24 de octubre 2001 - 00:00

Meijide vs. Cafiero (h), por irse sin dar aviso

Graciela Fernández Meijide sorteó un golpe de Estado en el Frepaso bonaerense: segundos antes de que llovieran los pedidos de renuncia a la presidenta del distrito, se levantó de la silla y abandonó presurosa la reunión de la mesa provincial que ella encabeza. Los principales caciques frepasistas se habían encontrado para discutir el futuro de la agrupación, tras la renuncia de Juan Pablo Cafiero al Ministerio de Desarrollo Social, y terminaron embrollados en pedidos de cabezas al por mayor. «Juampi» no asistió a la deliberación de sus coterráneos, aunque estuvo más presente que nunca. La propia Meijide, que inauguró el debate interno, criticó sin frenos a Cafiero junior por su paso al costado. «No puede ser que haya tomado una actitud individual, sin consultar con nadie», se enojó la dama recordando cuando sus alumnos de francés la sacaban de quicio. Le hizo coro el fiel Rodolfo Rodil. «Hay que quedarse y hacer los planteos puertas adentro y de manera orgánica», apuntó, sin admitir que él, Fernández Meijide y el ex jefe de ambos, Carlos Chacho Alvarez, nunca fueron afectos a sujetarse a estructuras partidarias. A los pocos minutos de que Rodil diera su punto de vista, la frustrada candidata a gobernadora tomó su cartera y se marchó. No quiso quedarse a escuchar la propuesta de guillotinar la conducción distrital, anticipada por la mayoría de los contertulios.

El senador local Eduardo Sigal tomó la delantera en la demanda de dimisiones. «Me parece que deben renunciar Graciela y vos también, Rodil; desde ya, cuenten con mi dimisión a la mesa provincial», se plantó el ex dirigente del PC. Rodil se sintió ofendido y, tembloroso, le espetó a Sigal: «A mí, no me va a pedir la renuncia Chacho de la mano de Néstor Kirchner». El principal lugarteniente de Meijide aludió de esa forma a la añeja amistad de Sigal con Alvarez -éste bromeaba con Sigal porque era «el único comunista del cual me hice amigo» y despertaba celos en Rodil-, y a la simpatía que siente actualmente el legislador bonaerense por el gobernador de Santa Cruz. Interin, casi terminan a las trompadas adherentes de ambos contradictores.

• Discusión política

Rodil
, bastante recompuesto, trató de encarrilar lo que parecía fuera de control. «Muchachos, ésta es una discusión política, no se confundan», retó a su aliado Martín Sabatella (jefe comunal de Morón) y a un amigo de Sigal, que se miraban a cara de perro.

El diputado nacional Ricardo Vago se sintió tocado. «¡De qué discusión política me hablan, si nunca tuvimos una discusión política acá!», ironizó. Todos los presentes se sonrieron, aunque con cierta amargura. Cayeron en la cuenta de que habían pasado una interna abierta perdidosa contra Fernando de la Rúa y una rotunda derrota electoral en la provincia en el '99 -omitiendo la más reciente debacle del 14 de octubre-, sin hacer balance alguno. Rodil, responsable de las campañas, nunca había esbozado una autocrítica en los últimos 2 años. Tampoco lo había hecho Meijide.

El intendente de Lomas de Zamora, Edgardo Di Dio, no dudó en acoplarse a las demandas de Sigal. «Acá tenemos que renunciar todos, de una buena vez, y convocar al Congreso partidario, así elegimos la nueva conducción».

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