18 de junio 2002 - 00:00

Menem-Duhalde: se confirmó la cumbre para el próximo 24

«¿Se va a encontrar con Carlos Menem en La Rioja?», le preguntaron a Eduardo Duhalde. «Bueno, el 24 yo voy a estar en La Rioja», contestó. Del otro lado del tablero, movía Menem. «¿Sabe que el Presidente ya anunció que estará el 24 en La Rioja? ¿Se van a ver?», lo interrogó un periodista de este diario. «Bueno, yo también voy a estar allá, sencillamente porque vivo en La Rioja», respondió Carlos Menem desde Nueva York. Se cerraba la noticia: la semana próxima, después de aproximadamente 5 años sin verse personalmente (salvo una comida multitudinaria en setiembre de 1999), Menem y Duhalde se entrevistarán a solas con la excusa de la inauguración de una planta aceitera en aquella provincia.

Menem-Duhalde: se confirmó la cumbre para el próximo 24
"¿El va a estar en La Rioja? Pues muy bien, yo también, sencillamente porque vivo en La Rioja."Esta fue la forma que eligió Carlos Menem para confirmar que el 24 de junio se verá con Eduardo Duhalde en la inauguración de una planta aceitera en Aimogasta. Fue después de que el cronista le comentara que el Presidente había anunciado, ayer, su participación en esa ceremonia. Se confirmó, entonces, la información de este diario: ese día se producirá una cumbre que ambos vienen evitando desde hace años. Será un encuentro sobrio, tal vez compartan un café, a solas.

La decisión fue el comentario que agitó la tarde de la comitiva de Menem, ayer por la tarde, en Nueva York. Enseguida comenzaron los cálculos acerca de cuándo fue la última vez que el ex presidente había estado a solas con Duhalde. «¿Setiembre de 1999?», preguntó uno de los acompañantes del riojano. «No, ésa no vale. Fue en una comida de ARPA, masiva.» Se convino que para detectar un encuentro entre ambos hay que remontarse de 1996, aproximadamente.

Mientras se debatía sobre este detalle -que en sí mismo encierra casi íntegramente a la interna peronista-, Menem se preparaba para asistir a una reunión en el Council of Americas, una organización que preside William Rhodes, del Citibank. Allí el riojano formularía sus definiciones más importantes: dijo que «si no hay alternativa habrá que llamar a una elección anticipada para evitar esta lenta agonía», que encontraba «una actitud reticente hacia la Argentina de parte del gobierno de los Estados Unidos» y que «si no dolarizamos en 1998 fue por falta de apoyo de los organismos de crédito; no queríamos una dolarización unilateral, como la de Ecuador, sino una que se diera en el marco de un acuerdo estratégico con los Estados Unidos. Vistas las consecuencias de la devaluación, el proyecto dolarizador tiene hoy más vigencia que nunca en la Argentina».

De la comida participaron, además de Rhodes, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William Mc Donnough (segundo de Alan Greenspan), el responsable del JP Morgan para América latina, Brian O'Neill; el presidente de Colgate-Palmolive, Michael Tangney; el presidente de Bear Stearns, David Malpass, y el argentino Jorge Usandivaras de Ernst and Young, entre otros. También de ellos Menem se llevó algunas definiciones. Por ejemplo O'Neill, del Morgan, dijo que «los organismos internacionales de crédito sólo ayudarán a la Argentina si tienen un gobierno que cumple con la confianza de su propio pueblo, lo que no es una cuestión económica sino eminentemente política».

Era el final de un día variado, que había comenzado con una clase magistral ante profesores y estudiantes de la Fordham University de Manhattan, casa de estudios jesuítica que lo invitó a través del cónsul general Juan Carlos Vignaud. También participó Menem de un largo encuentro con financistas y representantes de bancos de inversión en las oficinas de Michael Gavin, estratega económico de la UBS Warburg Bank.

• Detalles

Sin embargo, la hora más interesante para Menem ayer en Nueva York fue el encuentro con Bill Clinton, en sus oficinas del Harlem. Hasta allí el riojano llegó acompañado por su esposa Cecilia Bolocco y por los demás dirigentes peronistas que lo acompañan en la gira norteamericana. Cada detalle merecía ser observado en el acceso a la sede del ex presidente demócrata. Desde la puerta blindada de madera que protege al departamento del piso 14 hasta el formidable mobiliario de la secretaria -«tiene un sillón más importante que el tuyo en la presidencia de la UIA» le hizo notar el ex senador Alberto Tell a Claudio Sebastiani-. Aunque, en rigor, lo que más llamó la atención de la sección masculina del grupo fue la espectacular rubia que abandonó el despacho de Clinton antes de que fueran convocados allí Menem, su esposa Cecilia y una traductora, los únicos participantes del encuentro.

Según el relato del ex presidente argentino, la charla fue, naturalmente, cordial y Clinton se demoró en varios recuerdos: «Se refirió a la vez que estuvo en Buenos Aires y sobre todo al viaje que realizó a Bariloche. También me hizo acordar que fui yo quien le presentó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez», contó Menem. Sigue relatando el ex presidente: «Lo encontré también afligido por lo que ocurre en Latinoamérica. Coincidió conmigo en que los Estados Unidos deben intensificar sus políticas para la región ni bien puedan normalizar su mirada sobre el mundo, que está lógicamente concentrada en el fenómeno del terrorismo, que afecta a toda la humanidad. Yo le transmití la misma inquietud a George Bush padre. El gobierno norteamericano y los organismos internacionales de crédito deben prestar una atención creciente a Sudamérica si no quieren que se complique todo cada vez más».

La visita a la universidad, por la mañana, había sido animada por un grupo de antimenemistas que organizaron un escrache contra el ex presidente. «Son los hijos de algunos argentinos que hicieron plata durante nuestro gobierno y que pueden mandarlos a estudiar acá», ironizó un miembro de la comitiva. Tampoco el ex presidente de los Estados Unidos le concedió mucha importancia al tema cuando se lo comentaron: «A mí me hacen una de éstas todos los días», consoló Clinton a Menem y le comentó las quejas que había levantado que en un comienzo instalara sus oficinas, que paga el Estado, en Park Avenue.

El líder demócrata adelantó que estará en la Argentina dentro de poco, en agosto, invitado por una fundación cordobesa abocada a cuestiones sociales e internacionales. Quedaron, entonces, en encontrarse en el país, antes de repasar una agenda muy atractiva para ambos: la del deporte. Menem no quiso dejar pasar que la estrella de la selección de fútbol de los Estados Unidos, el capitán del equipo Claudio Reyna, es hijo de un argentino y una portuguesa, criado en Buenos Aires a pesar de haber nacido en New Jersey.

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