28 de mayo 2001 - 00:00

Menem, tras el casamiento, se llevó a los Bolocco a Anillaco

Carlos Menem y Cecilia Bolocco brindan junto al gobernador Ángel Maza y su esposa
Carlos Menem y Cecilia Bolocco brindan junto al gobernador Ángel Maza y su esposa
La Rioja - Carlos Menem y Cecilia Bolocco llegarán hoy a la Capital Federal y, de inmediato, se trasladarán hasta un departamento en la localidad bonaerense de Martínez, que compartirán hasta que termine la refacción de la residencia que ocuparán de manera permanente en el partido de San Isidro. Pasaron en La Rioja su primer día de casados, luego de la boda por civil que se desarrolló el sábado en la residencia del gobernador.

El ex presidente recuperó ayer el humor jugando unos hoyos en La Rioja Golf Club, desde el mediodía. La flamante esposa siguió la práctica desde una carpa, en la cual se sirvieron canapés, sándwiches de miga y otras vituallas, regadas con vinos Waidat, agua y gaseosas. Al atardecer, compartieron una entrega de premios a golfistas que participaron de un torneo organizado por la Lotería provincial. A esa hora, las moscas ya habían tomado por asalto los relictos de comida.

En el green, Menem intentó olvidar el mal momento que le hizo pasar anteanoche un movilero que irrumpió en la cena ofrecida en la Hostería Los Amigos, en Anillaco.

• Disgusto

Con ganas de conseguir popularidad instantánea y convencido de que resultaría ingenioso, el cronista televisivo intentó hacerse el pícaro y lograr una respuesta divertida del ex presidente al unir en una pregunta poco feliz la causa de las armas y la noche de bodas. «Presidente, la verdad... ¿se va a tirar un tirito esta noche?», inquirió, mientras hacía señas inconfundibles con sus manos.

Se hizo un silencio en el salón. La Bolocco y sus familiares no entendieron. Los locales, por supuesto, no podían creer lo que habían escuchado. Muy enojado, Menem saltó como un resorte y le pidió al reportero que lo tratara con respeto. «Sáquenlo, por favor», les pidió a sus colaboradores, que habían dejado entrar en tandas a los periodistas que hacían guardia en la puerta de la hostería. La prensa compartió la espera y el ingreso en grupos con varios vecinos que llegaban con niños y bebés para cumplir el rito de hacerlos besar por el ex mandatario.

Al comenzar la velada,
Enzo Bolocco ya había sufrido un cruce con un reportero gráfico, que insistía en apoyar su equipo encima de la cabeza de la madre de la novia. Rosemarie estaba muy molesta, pero más su marido, que le reclamó al fotógrafo que dejara en paz a la mujer. «Por favor, esto no puede ser», se enojó don Enzo.

Salvo estos inconvenientes, hubo mucho clima festivo en Los Amigos. Los asistentes se entusiasmaron con un saxofonista que ofreció un show de boleros, tangos y jazz. El músico se llevó las palmas cuando interpretó la marcha peronista, con variaciones e improvisaciones al mejor estilo del
«Gato» Barbieri.

Los diputados que se habían quedado a las celebraciones nocturnas -
Claudio Sebastiani, Lelia Chaya, Javier Mouriño, Martha Alarcia y Olijela del Valle Rivas- armaron espontáneamente un coro de campaña y comenzaron a entonar la canción partidaria, junto con los hermanos Menem, Carlos, Eduardo, Munir y Amado, el gobernador Angel Maza y el intendente de la capital, Luis María Agost Careño.

Finalmente, antes de que finalizara el día de bodas, Menem pisó Anillaco y no sólo para cenar en la tradicional hostería del sindicalismo del vidrio. Por la tarde, después de la locreada popular en el polideportivo de la capital, se tomó una licencia extra y recorrió La Rosadita, flanqueado por su flamante esposa y por la familia
Bolocco. Estuvieron apenas media hora. A pesar de la supuesta oposición de Zulemita a que su padre celebrara allí el enlace, se dio el gusto de mostrarles la famosa residencia de Anillaco a don Enzo, su mujer Rosamarie y los demás hijos de la pareja, Juan Pablo, Verónica y Daiana.

Después del ágape en el terruño menemista, Menem y la animadora chilena pasaron la noche de bodas en casa de uno de los mejores amigos del ex presidente,
Elías Saad.

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