Menemistas creen que ya es negocio la "prescindencia" de gobernadores
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• Hot line
El duhaldismo abrió también la hot-line con los caciques provinciales. Ayer, por caso, Puerta visitó al Presidente en la Casa de Gobierno y, de paso, estuvo con José Pampuro y Juan Carlos Mazzón a quienes les explicó que no quebrará esa prescindencia misionera.
A esa misma hora, un gran cartel con la leyenda «Menem Presidente-Puerta Gobernador» lucía sobre una columna de misioneros en el acto de Menem-Romero de Costa Salguero que había llegado en un colectivo enviado por el PJ de esa provincia. Tampoco les habrá contado el ex presidente de sus conversaciones en las últimas horas con Juan Carlos Romero, hombre con quien fundó un Frente de gobernadores que seguramente renacerá en las próximas semanas.
Tampoco logró mucho Duhalde de Busti, a quien sumó el miércoles al almuerzo con medio gabinete y legisladores en Casa de Gobierno, en el cual insistió en la candidatura a vice de Roberto Lavagna. Busti tiene el distrito fragmentado porque no controla el partido, cree que puede ganar la gobernación, a pesar de que Héctor Maya regresó al menemismo, vía Augusto Alasino, y eso lo obliga a una pirueta política para la cual no lo ayuda nada la cercanía de Kirchner. Este Busti no es el dirigente que le dijo a Duhalde: «Me pasé quince días tratando de aprenderme el nombre de Kirchner. ¿Cómo voy a salir a hacer campaña por él?». Ayer hubo cartel Menem-Busti en Costa Salguero.
La misma intención de refrenar otras prescindencias peronistas como la que está esgrimiendo, aunque con otros motivos, un Luis Barrionuevo en Catamarca. Este peregrino senador está furioso porque Kirchner quiere un peronismo sin él y ha condenado la candidatura del santacruceño.
Duhalde, con esa sutileza de brocha gorda que suele usar para las represalias, recibió ayer a Oscar Castillo - gobernador de Catamarca a quien quiere suceder el gastronómico Luis - en la Casa de Gobierno para que saliera diciendo que si ganan los radicales el 2 de marzo igual seguirá el envío de planes de ayuda a esa provincia. ¿Para qué votar entonces a Barrionuevo?, fue el mensaje que salió ayer del despacho presidencial. Nunca creyó el sindicalista que le costaría tanto una riña verbal con Kirchner, a quien cree además políticamente muerto.
Que Duhalde quería que esto fuera así lo prueba que hizo esperar a Castillo 24 horas en la Capital Federal (martes y miércoles de antesala) para que todos supieran del resultado de esa cumbre pre-electoral.
Es prematuro hacer conteos preelectorales de «prescindentes» para los comicios del 27 de abril. Esa actitud pueden tomar también donde la base del electorado se manifiesta masivamente a favor de Menem, según cálculos intuitivos y que van más allá de las encuestas que leen los dirigentes pero que estos escuchan más que a esos sondeos. Un caso es Corrientes, donde hay cúpula duhaldista (el vicegobernador Eduardo Galantini), pero Menem tiene fuertes lazos con Raúl «Tato» Romero Feris y hay planes de paz con el movedizo Rodolfo Martínez Llano.
Ni qué decir de la provincia de Buenos Aires, adonde el propio duhaldismo reconoce que hay una base menemista de 20% que puede crecer, si se suspenden las internas distritales del 30 de marzo y los dirigentes de base quedan librados de compromisos presidenciales.
Otro caso de división es Tucumán, donde el gobernador Julio Miranda está obligado a permanecer cerca de Duhalde-Kirchner, aunque el vicegobernador Sixto Terán se ha pasado ya al menemismo. O Tierra del Fuego, cuyo gobernador Carlos Manfredotti que se hace representar ante Duhalde con el vicegobernador Gallo, ante Menem lo hace por su esposa Nélida Lanzares. ¿A quién hay que creerle más?



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