14 de febrero 2003 - 00:00

Menemistas creen que ya es negocio la "prescindencia" de gobernadores

Menemistas y duhaldistas se abalanzaron en las últimas 48 horas sobre «los territorios» (que es como llaman en el peronismo a las provincias y sus caciques locales) a la captura de porciones del aparato que les permita sacar ventaja en el control de las presidenciales del 27 de abril.

Eso está encerrado en el llamado que pronunció Carlos Menem en el acto de ayer en Costa Salguero a los gobernadores de su partido «a romper las cadenas que los atan al poder central» y sumarse a su línea partidaria.

Cuando decía esto ya contaba el riojano con tres adhesiones clave encerradas en el refugio que han encontrado los jefes del peronismo para eludir el brete en que quiere meterlos Eduardo Duhalde para que apoyen la candidatura de Néstor Kirchner. Ese refugio se llama «prescindencia» y es lo más que cree podrá lograr el menemismo de provincias atrapadas por compromisos con el Ejecutivo nacional. Es decir la dependencia que crean los envíos regulares de fondos de coparticipación y también de los planes Jefas/es de Hogar.

De ellos, entiende el menemismo, no puede lograr más que ese gesto de «prescindencia» en la superficie para no quebrar el compromiso con el cual presiona Duhalde a los gobernadores y a los «sin techo», esos dirigentes provinciales de distritos gobernados por otros partidos pero que controlan intendencias (que también dependen de ayudas federales y de los planes para desocupados).

Este negocio para el menemismo -que es la presidencia de los distritos que no se han manifestado directamente a favor de la fórmula Menem- Romeroya no se discute en los cuarteles del riojano. Los distritos propios son La Rioja, La Pampa y Salta, si bien suman entre los estrategas a los que ya han declarado esa prescindencia: Ramón Puerta (Misiones), Jorge Busti (Entre Ríos, aunque no es presidente del partido en ese distrito) y desde ayer José Manuel de la Sota (Córdoba).

La prescindencia del gobernador de Córdoba fue festejada ayer por el menemismo como una victoria que inclinará el plano a su favor. Ahora esperan lo mismo de Carlos Reutemann, que declaró libertad de acción cuando todavía había internas de candidatos. Se espera que diga lo mismo respecto de los tres candidatos «autorizados» por el PJ.

• Hot line

El duhaldismo abrió también la hot-line con los caciques provinciales. Ayer, por caso, Puerta visitó al Presidente en la Casa de Gobierno y, de paso, estuvo con José Pampuro y Juan Carlos Mazzón a quienes les explicó que no quebrará esa prescindencia misionera.

A esa misma hora, un gran cartel con la leyenda
«Menem Presidente-Puerta Gobernador» lucía sobre una columna de misioneros en el acto de Menem-Romero de Costa Salguero que había llegado en un colectivo enviado por el PJ de esa provincia. Tampoco les habrá contado el ex presidente de sus conversaciones en las últimas horas con Juan Carlos Romero, hombre con quien fundó un Frente de gobernadores que seguramente renacerá en las próximas semanas.

Tampoco logró mucho
Duhalde de Busti, a quien sumó el miércoles al almuerzo con medio gabinete y legisladores en Casa de Gobierno, en el cual insistió en la candidatura a vice de Roberto Lavagna. Busti tiene el distrito fragmentado porque no controla el partido, cree que puede ganar la gobernación, a pesar de que Héctor Maya regresó al menemismo, vía Augusto Alasino, y eso lo obliga a una pirueta política para la cual no lo ayuda nada la cercanía de Kirchner. Este Busti no es el dirigente que le dijo a Duhalde: «Me pasé quince días tratando de aprenderme el nombre de Kirchner. ¿Cómo voy a salir a hacer campaña por él?». Ayer hubo cartel Menem-Busti en Costa Salguero.

La misma intención de refrenar otras prescindencias peronistas como la que está esgrimiendo, aunque con otros motivos, un
Luis Barrionuevo en Catamarca. Este peregrino senador está furioso porque Kirchner quiere un peronismo sin él y ha condenado la candidatura del santacruceño.

Duhalde
, con esa sutileza de brocha gorda que suele usar para las represalias, recibió ayer a Oscar Castillo - gobernador de Catamarca a quien quiere suceder el gastronómico Luis - en la Casa de Gobierno para que saliera diciendo que si ganan los radicales el 2 de marzo igual seguirá el envío de planes de ayuda a esa provincia. ¿Para qué votar entonces a Barrionuevo?, fue el mensaje que salió ayer del despacho presidencial. Nunca creyó el sindicalista que le costaría tanto una riña verbal con Kirchner, a quien cree además políticamente muerto.

Que
Duhalde quería que esto fuera así lo prueba que hizo esperar a Castillo 24 horas en la Capital Federal (martes y miércoles de antesala) para que todos supieran del resultado de esa cumbre pre-electoral.

Es prematuro hacer conteos preelectorales de «prescindentes» para los comicios del 27 de abril. Esa actitud pueden tomar también donde la base del electorado se manifiesta masivamente a favor de
Menem, según cálculos intuitivos y que van más allá de las encuestas que leen los dirigentes pero que estos escuchan más que a esos sondeos. Un caso es Corrientes, donde hay cúpula duhaldista (el vicegobernador Eduardo Galantini), pero Menem tiene fuertes lazos con Raúl «Tato» Romero Feris y hay planes de paz con el movedizo Rodolfo Martínez Llano.

Ni qué decir de la provincia de Buenos Aires, adonde el propio duhaldismo reconoce que hay una base menemista de 20% que puede crecer, si se suspenden las internas distritales del 30 de marzo y los dirigentes de base quedan librados de compromisos presidenciales.

Otro caso de división es Tucumán, donde el gobernador
Julio Miranda está obligado a permanecer cerca de Duhalde-Kirchner, aunque el vicegobernador Sixto Terán se ha pasado ya al menemismo. O Tierra del Fuego, cuyo gobernador Carlos Manfredotti que se hace representar ante Duhalde con el vicegobernador Gallo, ante Menem lo hace por su esposa Nélida Lanzares. ¿A quién hay que creerle más?

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