21 de noviembre 2001 - 00:00

Miami recobra turismo con bajos precios

South Beach, Miami (especial) - La economía del Gran Miami y sus playas intenta esquivar con bajas generalizadas en los precios el golpe más duro que recuerde a raíz de los atentados del 11 de setiembre y los dos casos de ántrax detectados semanas después en Florida.

Entrado noviembre la localidad estadounidense logró rescatar 20 por ciento del mercado turístico, sobre 50/60 por ciento que había perdido días atrás, y ahora los retailers y aerolíneas se animan a pronosticar que la temporada que comienza dejará, en el peor de los casos, hasta 15 por ciento menos rentabilidad que el año pasado.

En South Beach, la ocupación hotelera -que en su punto de equilibrio alcanza 80 por ciento-se sitúa hoy entre 60 por ciento y 65 por ciento y los comerciantes indicaron que sus ventas (en algunos casos 45 por ciento menores que en igual período de 2000) se recuperan rápidamente.

La reacomodación de los precios, motivada por las expectativas negativas no resultó, sin embargo, inocua: costó personal y recortes proporcionales a las pérdidas en los sueldos.

«Las agencias de viajes y tiempo compartido redujeron su personal entre 20 por ciento y 30 por ciento y sueldos entre 10 por ciento y 40 por ciento para lograr precios hasta 35 por ciento», explicó a este diario María Eugenia, consultora de la empresa turística local Westgate Resort.

Los shopping y malls, que dependen principalmente del nivel del flujo turístico diario, prevén ajustes directamente proporcionales a la caída de visitantes.

Lucía Plazas Clamp, encargada del marketing turístico del Dolphin Mall, aseguró que «después del 11 de setiembre el shopping recibió mucha menos gente, pero ahora sólo tenemos 20 por ciento menos que el año pasado» y agregó que «nosotros dependemos del turista y, para que vuelva, tiene que retornar la confianza».

Si se atiende a la evolución del rápido recupero de las pérdidas sufridas inmediatamente después de los atentados, la tendencia señala que en menos de lo esperado Miami no notaría diferencias con otros años. La táctica en la lucha contra una corriente de potencia impredecible (como es la incertidumbre por la guerra y la psicosis por la bioguerra) es la utilización de un arma infalible: precios sin precedentes.

En este sentido, cumple un papel protagonista el que juegan las aerolíneas, perjudicadas por haber sido instrumentos terroristas a pesar de sus grandes ventajas: mayor rapidez y menos cantidad de accidentes estadísticamente comprobados.

El Business Relations Manager de American Airlines en la Argentina, Héctor Perícoli, indicó en diálogo con
Ambito Financiero que «la empresa ya recuperó 25 por ciento de los pasajeros, y la política es conquistar la parte que falta básicamente a través de los precios», que están 40 por ciento más bajos.

American Airlines había suspendido cuatro frecuencias entre la Argentina, Miami y Nueva York, pero la fórmula de los precios le permitirá retornar el próximo 1 de diciembre la totalidad de los vuelos con una ocupación que se estima superior a 65%.

Perícoli explicó que las expectativas son buenas y reconoció que las inversiones en seguridad -que abarcan desde puertas blindadas, personal entrenado de civil a bordo y otras medidas que la empresa no puede revelar- fueron clave para la recuperación. «La confianza se va recuperando, y la demostración es que hoy American está volando con una ocupación superior a 80 por ciento promedio», agregó.

Miami Beach, también depende de los aeropuertos y de sus mecanismos de control para sobrevivir airosa y lograr la completa tranquilidad de los visitantes.

Nelson Oramas, coordinador y director de la seguridad del aeropuerto internacional de Miami, dijo a este diario que «el operativo de seguridad supera ampliamente lo que se puede ver».

Y lo que se ve es la guardia nacional, gendarmes armados, 150.000 efectivos uniformados, FBI, fuerzas caninas y detectores de última generación, como los magnatómetros, rayos x y controles de láser, que forman parte de un plan de seguridad a largo plazo de u$s 300 millones.

El aeropuerto de Miami tiene uno de los niveles máximos de seguridad, que es el cuatro, donde se revisan los baúles de los todos los coches que ingresan a la terminal y se restringe a los pasajeros el ingreso a los salones de check-in.

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