Inventores de su propio universo estadístico para exhibir ante el mundo y el público local una imagen del país que coincida con sus deseos, los Kirchner también se han acostumbrado a adaptar los fenómenos climáticos a su propia opinión. Pueden dar fe los gobernadores acostumbrados a la suspensión de visitas presidenciales sobre la hora, bajo el argumento de amenazas de tormenta. La excusa fue funcional a Néstor Kirchner durante cuatro años y ayer fue utilizada por Cristina, que frenó un viaje previsto a Entre Ríos -a la conflictiva costa del río Uruguay- amparada en el alerta meteorológica, donde tenía previsto inaugurar el ciclo lectivo 2008.
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Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, fue el encargado de preparar el terreno. Fatigó telefónicamente al gobernador Sergio Urribarri a primera hora del día con información sobre el clima. Finalmente, cerca de las 9 de la mañana la situación fue determinante para no aconsejar el despegue del avión presidencial desde el aeroparque Jorge Newbery hacia esa provincia. Se determinó que, con alerta meteorológica, Cristina no se arriesgaría a aterrizar en un aeródromo como el de Gualeguaychú desde donde se trasladaría en helicóptero a la ciudad natal del empresario Alfredo Yabrán, que «no posee la tecnología necesaria para operar en condiciones desfavorables», según se explicó.
De esa manera, la ciudad de cinco mil habitantes vio postergadas sus aspiraciones de recibir a un presidente por primera vez en sus 95 años de vida.
En principio, se intentó reprogramar la visita presidencial y el acto para mañana, pero el Servicio Meteorológico Nacional pronosticó malas condiciones climáticas también para esa jornada.
Antecedentes
Por lo tanto, se dispuso que la Presidente llegue a Larroque el próximo lunes, en horas de la mañana, para desarrollar un programa similar al previsto. La ausencia de ayer tiene antecedentes recientes. El 21 de febrero, cuando todo estaba dispuesto en Salta para recibir la visita de la Presidente, la Fuerza Aérea Argentina recomendó no efectuar el viaje, ante el inminente desplazamiento de un frente de tormenta al Noroeste argentino.
En Entre Ríos conocen el tema de los faltazos como ninguna provincia. Quizás por temor a una sorpresiva aparición de los ambientalistas, a fines de enero Cristina apeló otra vez al pronóstico del tiempo como cita de autoridad para esquivar en dos oportunidades un viaje a Concepción del Uruguay.
En casi tres meses de gobierno, Cristina sólo realizó visitas oficiales -por fuera de su descanso en El Calafate o a varias zonas de la provincia de Buenos Aires- a Río Turbio, Santa Cruz, el 14 de diciembre; a Carlos Paz, Córdoba; y a Luján de Cuyo, Mendoza.
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