11 de diciembre 2007 - 00:00

Ministros de Macri asumieron con la orden de gastar y hablar poco

Mauricio Macri y Gabriela Michetti en el despacho del Palacio Municipal, frente a la Plazade Mayo, ayer, tras la asunción de los ministros, en un día de asueto para la administraciónpública.
Mauricio Macri y Gabriela Michetti en el despacho del Palacio Municipal, frente a la Plaza de Mayo, ayer, tras la asunción de los ministros, en un día de asueto para la administración pública.
«Al PRO no se le va a perdonar la ineficacia», les advirtió Mauricio Macri ayer a sus ministros tras tomarles juramento, y como maestro a los alumnos, les exigió que sean puntales, gasten poco, y «no se la crean».

Macri inició su primer día de gobierno porteño a medias, contrariado por el asueto al administración pública que le impidió iniciar de lleno la gestión. Como si fuera poco, el caos en el tránsito que causó el corte de calles por la asunción de Cristina de Kirchner demoró a los ministros más de media hora en el trayecto hasta el Palacio Municipal de Bolívar 1, desde el Teatro San Martín -en la avenida Corrientes al 1500-.

Allí, Macri les tomó juramento una vez que Jorge Telerman, tal como lo indicó el escribano general de la Ciudad, dejó su cargo a las 9.00.

  • Particularidad

  • El gabinete de la nueva gestión es totalmente masculino, al menos hasta que en tres meses asuma la legisladora María Eugenia Vidal como ministra de Desarrollo Social, la única mujer a cargo de un área, un contrapeso con el gobierno femenino de Cristina de Kirchner. Otra particularidad del staff del nuevo mandatario de la Capital Federal es que varios de sus ministros no vienen de la política y hasta los hay debutantes en la gestión pública, como el ex juez Guillermo Montenegro, titular del un área clave como es Seguridad y Justicia, para un Macri que ha hecho promesas en ese sentido, pero en una ciudad que no tiene Policía).

    Prudente, Macri tomó juramento a los funcionarios, llamándolos «señor», no sea cosa que confundiera algún título que no correspondiese, y hasta se permitió hacer referencia a los nombres de algunos de sus colaboradores y al ministro de Educación lo convocó como «Mariano», quizá por temor a errar con el apellido, Narodowsky. Después les habló en conjunto sobre sus responsabilidades.

    El coordinador del gabinete es Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene rango de ministro y ha venido organizando ya todo el organigrama.

    No hubo sorpresas, ya que Macri anunció hace tiempo quiénes serían sus ministros y confirmó ese anticipo.

    Jorge Lemus estará a cargo de Salud, quien estaba como director del Hospital Fernández. Daniel Chaín, en Desarrollo Urbano, equivalente al saliente Ministerio de Obras Públicas, un arquitecto que venía integrando los equipos técnicos de PRO y que participó en las empresas constructoras del grupo Macri. El radical Hernán Lombardi se ocupa de Cultura, pero tendrá injerencia en el área de Turismo una vez que se cree la agencia gubernamental que entenderá en la materia; con él desembarcarán también ex funcionarios del Gobierno de Fernando de la Rúa, en el cual el nuevo ministro tuvo a su cargo Turismo.

    El diputado nacional Esteban Bullrich, quien fue candidato a vicepresidente de Ricardo López Murphy (un ausente en la asunción de Macri, como Juan Carlos Blumberg o Jorge Sobisch) ocupará temporariamente el Ministerio de Desarrollo Social. Francisco Cabrera -ex directivo del diario «La Nación»- tendrá a su cargo Desarrollo Económico, que anteriormente era el Ministerio de la Producción, y Juan Pablo Piccardo, ex gerente de la empresa Isenbek, es el ministro de Medio Ambiente y Espacio Público, a pesar de que también el macrismo quiere crear una agencia con la temática medioambiental. Además de los ministros, juraron el ex legisladorporteño Marcos Peña (secretario general); Gregorio Centurión (secretario de Comunicación Social); Pablo Clucellas (secretario de Legal y Técnica); y Pablo Tonelli, a quien la Legislatura prestó acuerdo para que asuma como procurador general de la Ciudad. «Austeridad, convicción y mucho trabajo», les pidió Macri a sus funcionarios y les explicó que «hay mucha expectativa y mucha esperanza en nosotros, hemos generado un pequeño crédito. Al PRO no se le va a perdonar la ineficacia, la intrascendencia, la tibieza. Por eso, espero que estemos a la altura de las expectativas».

    «Tenemos que tener mucho cuidado en cómo y dónde gastamos los recursos de la Ciudad», les dijo a los funcionarios desde el escenario, donde lo acompañaba Gabriela Michetti, y remató que «una idea es genial cuando cuesta poco y beneficia a mucha gente» la importancia de «ser puntuales y hablar poco» y «no creerse el efecto de la alfombra roja que tanto mal le ha hecho a la relación entre políticos y ciudadanos».

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