17 de junio 2004 - 00:00

Misión secreta

Un grupo de militares, legisladores y funcionarios argentinos participó ayer de la primera jornada de los ejercicios militares en la nave más moderna de los EE.UU., el portaaviones nuclear USS Ronald Reagan. Partieron del Aeroparque Metropolitano con un destino explícito que era el anunciado: las aguas internacionales frente a Mar del Plata. Se ajustaron los cinturones y escucharon el primer cambio; el destino era la zona de Bahía Blanca. Cuando descendieron sobre la nave, los más baqueanos -por veranear en las inmediaciones-detectaron el lugar real donde estaba el barco, unos 100 kilómetros frente a la playa de La Paloma, Uruguay. Se explica el secreto de la travesía, que sólo conocen los satélites que protegen a esta fortaleza de casi 350 hombres y 6 mil soldados de sus enemigos. También se explica que se embarcase ayer en ella el presidenteuruguayo, Jorge Batlle, algo que dejó abierto un enigma. ¿ Estuvo invitado Néstor Kirchner? Si fuera así, ¿hubiera aceptado pisar la cubierta del USS Reagan?

Un grupo de funcionarios y legisladores argentinos, entre ellos los senadores Marita Perceval y Ramón Puerta y el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, y el embajador Lino Gutiérrez se embarcaron ayer en el portaaviones nuclear más moderno de los EE.UU., el USS Reagan, que fondeó en aguas internacionales frente al balneario La Paloma.
Un grupo de funcionarios y legisladores argentinos, entre ellos los senadores Marita Perceval y Ramón Puerta y el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, y el embajador Lino Gutiérrez se embarcaron ayer en el portaaviones nuclear más moderno de los EE.UU., el USS Reagan, que fondeó en aguas internacionales frente al balneario La Paloma.
"Al que se baña en aguas del Ganges todos sus pecados le son perdonados", dice una frase popular, que por aquí podría parafrasearse así: al que se da un «baño» de cultura castrense a bordo del portaaviones nuclear Ronald Reagan, todos sus pecados antinorteamericanos le son perdonados. Ayer, un grupo de legisladores del oficialismo y funcionarios del Ministerio de Defensa dieron rienda suelta a fantasías de la niñez y disfrutaron de una aventura, embarcados en la flamante nave nuclear de la US Navy, que lleva más de 80 aviones de combate y 6.000 hombres de tripulación.

Con salvavidas y casco de piloto, el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta; el senador Ramón Puerta, la senadora Marita Perceval, el diputado Jorge Argüello y el brigadier general Jorge Chevalier con su ayudante Rubén Sassone, soportaron el violento amerizaje de un avión C-2 que los depositó en la cubierta del Ronald Reagan.

Se notó la ausencia de funcionarios de la Cancillería, el embajador norteamericano Lino Gutiérrez concentró el diálogo durante la travesía con el senador Puerta, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta.

El portaaviones navegaba en ese momento casi a la altura de Punta del Este. Es que no sólo los argentinos disfrutaron del tour ofrecido por la US Navy, minutos antes había partido del Ronald Reagan con rumbo a Montevideo, un avión con el presidente Jorge Batlle y una comitiva del gobierno uruguayo que también cumplieron con el programa de acercamiento bilateral.

¿Habría hecho lo propio Néstor Kirchner? No se pudo saber anoche si el presidente argentino había sido invitado a embarcarse -hubiera encontrado, sin embargo, una razón para no hacerlo por la tragedia de Río Turbio-. Quedó para la reflexión de quienes se enteraron de la visita de Batlle.

• Montaña rusa

Pergaminos no faltan, aún la Argentina tiene el reconocimiento de aliado extra OTAN otorgado por EE.UU. y está por ingresar en la misión de Cascos Azules en Haití, un compromiso que se dice alineado con el interés de los Estados Unidos. La sensación del pasaje criollo de estar en una montaña rusa era generalizada, la aeronave pasó de los 200 kilómetros por hora a 0 cuando enganchó en la cubierta.

•Recepción

Allí fueron recibidos por el contraalmirante Robert Moeller, jefe del grupo de ataque, integrado por dos destructores y el portaaviones, que les dio la bienvenida a bordo. Luego la comitiva se trasladó a la cámara del comandante de la nave, el capitán de navío James Symonds, un aviador naval de A-6, quien repitió la ceremonia de bienvenida y los invitó a una recorrida por las entrañas del portaaviones. No hubo espacio para dialéctica política ni mensajes cruzados por los obstáculos del gobierno nacional a la inmunidad que piden los norteamericanos. Toda la jornada fue sólo para recreación de la vista y la admiración de las máquinas -modernos F-18 Hornet- que los legisladores pudieron apreciar en cubierta pese al ruido ensordecedor de las turbinas. La senadora Marita Perceval (PJ, Mendoza), presidenta de la Comisión de Defensa, hizo gala de un pulcro inglés en el lunch que ofreció el comandante -jugo de naranja, café, bocaditos y ensalada de frutas- y acicateó a varios oficiales con un hecho que la impactó: hay 10 por ciento de personal femenino en la tripulación. El dato más sorprendente para la legisladora fue que una mujer, Cathleline Hansen, es la suboficial más antigua de todo el personal subalterno del portaaviones.

Dejá tu comentario

Te puede interesar