Misión secreta
Un grupo de militares, legisladores y funcionarios argentinos participó ayer de la primera jornada de los ejercicios militares en la nave más moderna de los EE.UU., el portaaviones nuclear USS Ronald Reagan. Partieron del Aeroparque Metropolitano con un destino explícito que era el anunciado: las aguas internacionales frente a Mar del Plata. Se ajustaron los cinturones y escucharon el primer cambio; el destino era la zona de Bahía Blanca. Cuando descendieron sobre la nave, los más baqueanos -por veranear en las inmediaciones-detectaron el lugar real donde estaba el barco, unos 100 kilómetros frente a la playa de La Paloma, Uruguay. Se explica el secreto de la travesía, que sólo conocen los satélites que protegen a esta fortaleza de casi 350 hombres y 6 mil soldados de sus enemigos. También se explica que se embarcase ayer en ella el presidenteuruguayo, Jorge Batlle, algo que dejó abierto un enigma. ¿ Estuvo invitado Néstor Kirchner? Si fuera así, ¿hubiera aceptado pisar la cubierta del USS Reagan?
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Un grupo de funcionarios y legisladores argentinos, entre ellos los senadores Marita Perceval y Ramón Puerta y el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, y el embajador Lino Gutiérrez se embarcaron ayer en el portaaviones nuclear más moderno de los EE.UU., el USS Reagan, que fondeó en aguas internacionales frente al balneario La Paloma.
Pergaminos no faltan, aún la Argentina tiene el reconocimiento de aliado extra OTAN otorgado por EE.UU. y está por ingresar en la misión de Cascos Azules en Haití, un compromiso que se dice alineado con el interés de los Estados Unidos. La sensación del pasaje criollo de estar en una montaña rusa era generalizada, la aeronave pasó de los 200 kilómetros por hora a 0 cuando enganchó en la cubierta.
•Recepción
Allí fueron recibidos por el contraalmirante Robert Moeller, jefe del grupo de ataque, integrado por dos destructores y el portaaviones, que les dio la bienvenida a bordo. Luego la comitiva se trasladó a la cámara del comandante de la nave, el capitán de navío James Symonds, un aviador naval de A-6, quien repitió la ceremonia de bienvenida y los invitó a una recorrida por las entrañas del portaaviones. No hubo espacio para dialéctica política ni mensajes cruzados por los obstáculos del gobierno nacional a la inmunidad que piden los norteamericanos. Toda la jornada fue sólo para recreación de la vista y la admiración de las máquinas -modernos F-18 Hornet- que los legisladores pudieron apreciar en cubierta pese al ruido ensordecedor de las turbinas. La senadora Marita Perceval (PJ, Mendoza), presidenta de la Comisión de Defensa, hizo gala de un pulcro inglés en el lunch que ofreció el comandante -jugo de naranja, café, bocaditos y ensalada de frutas- y acicateó a varios oficiales con un hecho que la impactó: hay 10 por ciento de personal femenino en la tripulación. El dato más sorprendente para la legisladora fue que una mujer, Cathleline Hansen, es la suboficial más antigua de todo el personal subalterno del portaaviones.




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