8 de diciembre 2000 - 00:00

Molesta a De la Rúa que Álvarez proponga a Cavallo por Machinea

· Alvarez le aconsejó a Machinea que deje el cargo. Lo quiere a Cavallo. · Le dijo: "Mejor andáte ahora para que no te suceda lo de Sourrouille, quien después no podía entrar a un restorán". · Machinea le dijo que él se veía como Malan, quien fue presionado pero luego se mantuvo bien en el cargo. · También le replicó que él había conseguido, junto a Chrystian Colombo, el acuerdo con las provincias y el blindaje por más de 25 mil millones y le parecía un desaire que otro disfrutara de ese esfuerzo personal. "Es una usurpación de títulos", consignó. · Alvarez entiende que Domingo Cavallo podría ir al gabinete -dejó traslucir un acuerdo personal con el ex ministro-y que recomendaba al empresario Fulvio Pagani (hijo del ex padrino de Cavallo) para un nuevo Ministerio de la Producción.

Tal vez sería conveniente que Carlos Chacho Alvarez solicite una audiencia formal con Fernando de la Rúa si es que pretende reunirse con el Presidente, como hizo anunciar a través de varios de sus voceros. De otro modo, De la Rúa se demorará más de lo que él supone en abrirle la puerta. No sólo porque está irritado con la prepotencia mediática que su ex vice vino aplicando para entrar en Olivos.

También porque en estos días recibir a Alvarez puede convertirse en un desaire a José Luis Machinea.

El Presidente está informado, obviamente, sobre lo que sucedió en el último encuentro entre el ministro de Economía y el jefe del Frepaso, hace unos 15 días, cuando almorzaron en la casa de Darío Alessandro. En esa oportunidad, Alvarez se sinceró con Machinea casi hasta la crueldad, diciéndole: «José Luis, tu ciclo está agotado. Deberías pensar en renunciar, en salir del poder de la forma menos traumática posible. Si te quedás te puede ocurrir lo que le sucedió a Juan Sourrouille, quien no podía entrar a un restorán cuando dejó el ministerio».

Machinea no se levantó de la mesa ni buscó la salida, frenético, como cuando, en lo de Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau lo trató de mentiroso por decir que la reforma previsional la pide el Fondo «cuando en realidad se la ofreciste vos». Fue para la misma época pero con Alvarez fue más condescendiente e intentó demostrar con distintos argumentos la conveniencia de seguir en el puesto, sobre todo por las dificultades políticas que plantea cualquier alternativa. Se ve que Alvarez no quedó convencido porque a los pocos días comenzó a ventilar a través de la prensa su intención de que el área de Economía se desdoble en Finanzas y Producción.

Ambición

La pretensión de que Machinea renuncie forma parte de una operación más ambiciosa, la del desembarco de Domingo Cavallo en el poder, en la que está especialmente interesado Alvarez, como se informó ayer en este diario. Es difícil entender cuál es la pulsión que lleva al ex vice a promover a Cavallo con tanta tenacidad. No alcanza con las encuestas que le provee Artemio López y tampoco con los largos razonamientos que realiza Chacho delante de sus fieles. En esas ocasiones confiesa que la mejor manera de incorporarlo sería en un marco de tranquilidad, aunque lo más probable para él es que sea en circunstancias turbulentas para la economía. Está convencido de lo que le ha dicho el ex ministro de Menem acerca de que, con él, la economía podría crecer 7% el año que viene. Pero tampoco ese futuro le resulta del todo claro: «¿Qué sucede si lo único que lográs es darle aire a Cavallo para que sea tu competidor más adelante?», le preguntan. Y él responde: «Es cierto, es un problema, y por eso debemos encontrar un dispositivo para que un eventual éxito de Cavallo sea también un éxito nuestro». Ese «dispositivo» sería el regreso al poder. No en la Jefatura de Gabinete, como quiere el jefe de Acción por la República, sino en la conducción de una especie de Consejo de Políticas Sociales cuya creación pretende aconsejarle a De la Rúa. Alvarez quiere que se concentren los planes sociales bajo un solo presupuesto de 1.300 millones de pesos a los que, siguiendo las metáforas de moda, denomina «blindaje social». Es una idea conocida, tanto que la propuso varias veces Gustavo Béliz, sólo que en su caso el monto para ese programa debería ser de 5.000 millones. Es probable que De la Rúa le informe a su ex vice que el Ejecutivo está trabajando en una iniciativa similar, ya que Chrystian Colombo piensa simplificar los programas de asistencia en dos o tres rubros y concentrarlos operativa y presupuestariamente.

Las cavilaciones de Alvarez sobre un eventual regreso al poder se detienen allí, al menos las que pronuncia en público. A partir de ellas comienza a aparecer algo de luz sobre esta pretensión tan obse-siva de que Cavallo se incorpore al gobierno. Sería una manera de convertir a este gobierno en otro para que esa nueva administración imaginaria lo admita de nuevo en su seno. Pero esto es interpretación y, como tal, sigue siendo insuficiente para desentrañar lo que impulsa la sociedad entre Alvarez y Cavallo.

Una pista más certera la proporcionó el propio Chacho en la reunión con Machinea. Cuando el ministro le preguntó qué pensaba cuando hablaba de un ministerio de la producción, él contestó: «Sería un espacio para alentar el crecimiento estimulando sobre todo la actividad industrial. Pienso en un empresario como Fulvio Pagani que podría estar al frente del cargo». Pagani es directivo de Arcor y uno de los hijos de aquel otro Fulvio, fallecido empresario cordobés que inspiró la Fundación Mediterránea en la que Cavallo realizó el primer tramo de su carrera pública.

Anacrónico

Aun cuando la estrategia de Alvarez respecto de sí mismo y de Cavallo pueda envolver actores y motivos más numerosos que los que aparecen en la superficie, su insistencia sigue resultando difícil de explicar por el anacronismo que supone. En todo caso, era lógico que se pensara en reemplazar a Machinea por el ex candidato a presidente cuando la Argentina estuvo al borde del default y el actual ministro estaba dispuesto a irse del gobierno. Tan lógico era que hubo un curso de acción con ese objetivo, alentado por Fernando de Santibañes, paradójicamente el mayor adversario que creyó ver Alvarez en la gestión De la Rúa. Sin embargo ahora, al cabo de una operación compleja en la que se alcanzó un compromiso fiscal por 5 años con las provincias y un auxilio financiero de más de $ 25.000 millones, el alejamiento de Machinea podría ser visto como un castigo y su reemplazo casi como una usurpación de títulos. Al menos así lo entiende Machinea quien, si tramitó esos instrumentos desde mediados de año, no fue pensando en que su obtención sería disfrutada por otro. El propio De la Rúa parece entender de esa manera las ventajas o perjuicios de la permanencia de su ministro, en la que inclusive ve una emanación de su propia autoridad. Para él Machinea debe pare-cerse más al brasileño Pedro Malan, quien sobrevivió a la devaluación del real y sigue entrando sin dificultades a los restoranes, que a Sourrouille, como quiere Alvarez. Es más, si algo valora en estos días el Presidente es que finalmente pudo alcanzar un objetivo que se propuso en medio de la crisis: configurar un equipo mínimo de funcionarios que trabajaran coordinadamente a pesar de que todos fueran economistas. Algo de eso sucedió en los últimos 45 días, durante los cuales se vio siguiendo una misma dirección a Colombo, Machinea, Ricardo López Murphy y Adalberto Rodríguez Giavarini. Por eso no podría sorprender que, en la hipótesis hoy remota de un cambio de ministro, De la Rúa busque reemplazante dentro de ese grupo.

Plasticidad

Queda todavía un interrogante que sólo puede ser plan-teado, no sólo porque acaso sea prematuro sino también por la índole de aquellos a quienes está referido. Se trata de saber si la articulación actual entre Alvarez y Cavallo cobija o no un proyecto de más largo plazo, que entrelaza las carreras de ambos hacia 2003. También esto puede esperarse de hombres que han revelado una increíble plasticidad para llevar adelante sus carreras. Tanta, que el presente los encuentra juntos.


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